La conquista de Granada y los ajustes en Fomento

23. Julio 2010 | Por Redacción | Categoria: Editorial, Opinión

banda_seccion_editorial

Dicen que poco después de perder Granada a manos de los cristianos, la madre del último caudillo árabe de Al–Andalus, Muhammad XII (popularmente conocido como Boabdil el Chico), invitó a su hijo a que llorase como mujer lo que no había sabido defender como hombre.

 

Dejando aparte la carga discriminatoria de género que encierra la expresión (muy propia de la España del siglo XV y de algunas mentalidades del XXI), lo cierto es que la frase describe un interesante reproche moral para todos aquellos que se lamentan por una catástrofe, cuando anteriormente no han hecho lo que estaba en su mano para evitarla.

 

Algo parecido se le podría haber espetado ayer en el Congreso de los Diputados al ministro de Fomento, José Blanco, cuando -ligeramente abatido- compareció para anunciar la paralización de 32 obras públicas en todo el país, como consecuencia de los recortes presupuestarios impuestos a nuestro Gobierno por la Unión Europea, el G–20, el FMI, el BM, las agencias de calificación internacionales, y las demás entidades que –sin haber pasado por proceso electoral alguno– manejan la economía internacional con la misma desvergüenza que un gato en una matanza (como diría nuestro genial José Mota).

 

José Blanco pertenece a un Gobierno que ha renunciado a poner en marcha los mecanismos de redistribución de la riqueza previstos en nuestra Constitución, permitiendo que los ricos sean cada vez más ricos, mientras los pobres ven recortadas sus pensiones, sus salarios, sus prestaciones públicas, sus derechos sociales y laborales, y ahora también, sus infraestructuras.

 

Los astronómicos beneficios empresariales que trajo consigo la década del ladrillo permanecen a buen recaudo en los paraísos fiscales, las fenomenales plusvalías obtenidas por las empresas españolas que se han deslocalizado hacia los paraísos laborales no tributan ni generan riqueza en nuestro país, y las importaciones “salvajes” procedentes de los países emergentes ponen en jaque continuo a las pequeñas y medianas empresas nacionales que intentan producir empleo y riqueza en España.

 

Ante esta situación, lo único que es capaz de hacer el Gobierno de nuestro país es recortar el gasto público, paralizando ahora unas obras públicas que van a dejar en la calle a alrededor de 100.000 trabajadores. Por ello, es el momento de que José Blanco llore como neoliberal lo que no supo defender como socialista.

 

Un comentario
Deja tu comentario »

  1. Se pedía a gritos el cambio de modelo económico basado en el hormigón. Pues bien venido sea el recorte. El medio ambiente saldrá ganando. Y todos con él. Queda el problema de la redistribución de la riqueza, pero eso no se conseguirá con más autovías y más Aves. Volvamos a la normalidad y dejemos de vivir en el exceso y el crecimiento continuo.