Una nueva traición de UGT y CCOO

25. enero 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Cuando se reúnen en la misma sala los sindicatos más paniaguados de la Unión Europea y los representantes de la clase empresarial más especuladora, ruin y cortoplacista del hemisferio norte, los resultados pueden ser tremendamente injustos para todas aquellas personas que viven de su salario.

Con el preacuerdo sobre moderación salarial que ayer alcanzaron UGT, CCOO, CEOE y Cepyme, los sindicatos mayoritarios españoles se disponen a traicionar de nuevo los intereses de los trabajadores y trabajadoras a quienes dicen representar.

Cuando absolutamente todas las instancias económicas coinciden en apuntar a la debilidad de la demanda interna como la principal causa de los problemas de nuestra economía, los cuatro jinetes del apocalipsis acuerdan subir los salarios un 0,5% en 2012 y un 0,6% en 2013 y 2014, y vincularlos a la productividad general de la economía española y a la particular de cada empresa.

La ironía no puede ser más alarmante, si tenemos en cuenta que el sistema económico imperante se encuentra en medio de una crisis de productividad motivada, precisamente, porque cada vez es más difícil vender productos y servicios como consecuencia de la constante pérdida de poder adquisitivo que sufre la mayoría de la población.

Por ello, esta vinculación que se pergeña entre salarios y productividad, no sólo rompe uno de los principios fundamentales del Derecho del Trabajo, el de la ajenidad del trabajador en los riesgos, sino que constituye una perfecta memez en el momento económico en el que nos encontramos.

Otro de los grandes descubrimientos alcanzados ayer por las cuatro organizaciones que se disponen a diseñar las condiciones laborales en las que viviremos a partir de ahora, es el de la flexibilidad en las condiciones de trabajo internas. Sin duda, una herramienta interesante en manos de los empresarios de otros países laboralmente más civilizados, pero que manejada por la clase empresarial española es muy probable que sólo sirva para maximizar todavía más los beneficios, sin tener en cuenta la necesidad de crear empleo (sobre todo, porque ya es técnicamente posible lograr lo primero sin tener que recurrir a lo segundo).

En resumen, el preacuerdo alcanzado ayer es otro de los “grandes servicios” que UGT y CCOO han prestado a una clase trabajadora española que se sigue mostrando impotente para barrer de un plumazo democrático a las cúpulas sindicales que negocian en su nombre, aunque sólo para beneficio propio.

 

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