FÚTBOL – Un medroso Real Zaragoza se deja en Mallorca buena parte de sus aspiraciones de permanencia

23. abril 2012 | Por | Categoria: Deportes, Magazine

La victoria del Granada y el empate del Villarreal nos han puesto la soga en el cuello. Solo es cuestión de esperar,… que el verdugo de turno tire de la soga para bajarnos al infierno.

El Real Zaragoza lleva jugando a la ruleta rusa cinco… seis… siete… partidos. ¡Ha habido suerte!: (1) bala de fogueo, (2) bala de fogueo, (3) bala de fogueo…

Última bala ¡zas!… en la sien. Reitero que es encomiable la valentía de Manolo Jiménez aceptando el reto de salvar a un paciente agónico. El Real Zaragoza desde la llegada de Agapito, viene siendo un enfermo con cientos de patologías difícilmente curables. El descenso se viene fraguando desde el comienzo de la temporada.

La mejor afición del mundo, ha apoyado y seguro que continuará apoyando hasta la extenuación al equipo de sus amores, de sus alegrías, de su orgullo, de su prestigio. Es, con Roberto, los únicos activos que le quedan al Real Zaragoza. Pensar que este histórico nombre puede llegar a desaparecer por culpa de un político y de un sinvergüenza, clama al cielo.

El sábado Manolo Jiménez se equivocó. Su planteamiento, netamente defensivo con ocho defensas hizo que los cuatro de la medular, desde el comienzo se pasaran el partido defendiendo, más que buscando el área contraria. Los primeros 30 minutos hubo no más que tres jugadas con peligro creadas por lanzamientos a balón parado. Postiga (como cabe esperar) mando el balón  fuera. Lafita, muy desdibujado durante todo el partido, tampoco hizo diana.

En el 32, el Mallorca (un equipo que no juega a nada, pero que se parte el pecho y la pierna si hace falta) saca un corner a través de Chori Castro (el mejor en el campo) y Víctor Casadesús, de cabeza, es capaz de colocar el balón en la red, a pesar de estar rodeado por zaragocistas. Aquí se acabó el Real Zaragoza. El partido, por ambas partes, fue un continuado lanzamiento de “globos”, y faltas por doquier: las del Mallorca –como es lógico– para perder  tiempo; las del Real Zaragoza, por impotencia.

De acuerdo que faltaban dos jugadores básicos como Obradovic y Aranda, pero en el banquillo permanecían (con ganas de demostrar sus virtudes) Juan Carlos (el jugador más veloz del equipo que, como casi siempre, salió a falta de 15 minutos del final), Kevin Lacruz, Oriol, Ortí… Vamos a ver, Jiménez… ¿qué pintan en el banquillo estos jugadores, cuando los que están jugando no tocan un balón?

Las declaraciones de los jugadores en la previa de los partidos: “¡¡¡Tenemos que salir a morir!!!”, “¡¡¡No podemos perder este partido!!!”, “¡¡¡Hay que dejarse la piel!!!”, etc. ¿Son tomadura de pelo?, ¿un farol sin lámpara? Es incoherente la actitud que ponéis (cuando os da la gana), con el “pitorreo” aplicado sin razones que lo justifiquen, en partidos vitales como el del sábado.

Que no tenéis calidad, lo comprendemos. Lo que no se comprende es por qué habéis elegido este deporte como medio de vida, teniendo en cuenta que su práctica exige talento, fuerza física y entrega… El talento es vinculante con la calidad (se nace), pero la fuerza física y la actitud en el campo son decisiones voluntarias para llegar a estar al 100%. La vida ordenada aporta el 80% de salud al ser humano; el 20% corresponde a los servicios médicos y fisioterapéuticos.

El talento, se nace; agigantándose en el tiempo. La actitud o entrega, activa el sistema nervioso y estimula valores. Cuando talento y actitud se complementan, eres un crack (Messi, Cristiano Ronaldo, Nadal, etc.); pero cuando no hay calidad ni actitud, el deportista es “cero”.

El Real Zaragoza del sábado en Mallorca fue un cero durante 60 minutos. Los milagros se producen cuando se buscan. Visto el partido que jugó el sábado, el Real Zaragoza es el máximo candidato a acompañar al Sporting y Racing a segunda división. Estos fueron sus activos: planteamiento defensivo; desánimo y falta de actitud; pérdida de balones en el uno contra uno; pases al contrario; descolocación en el campo; fallos clamorosos en la definición; defensa de chocolate; medular inexistente; juego de contraataque sin jugadores rápidos; falta de centímetros, sobre todo en la defensa (¿dónde están Goni y Laguardia?: “brillantemente” cedidos en otros clubes).

¿Tenemos alguna esperanza de salvarnos? Como hombre de Fe y aragonesismo y zaragocismo hasta la médula, SÍ PODEMOS, pero que esto suceda, es requisito imprescindible ganar los cuatro partidos que quedan (tres de ellos en casa) y que el Villarreal pierda seis puntos; el gol average nos favorece. El Granada puede entrar en el “saco” pero… lo veo muy crecido. Esperemos que tras el último partido frente al Levante en La Romareda, la afición (que no va a fallar) pueda respirar tranquila tras una temporada llena de sinsabores.

 

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