¿Dinero público para la banca?

26. abril 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

El pasado viernes, el ministro de Economía español, Luis de Guindos (más conocido por haber ejercido como directivo de Lehman Brothers hasta la quiebra de la compañía en septiembre de 2008), proclamaba desde Washington que no habrá “ningún tipo de apoyo público” para el saneamiento de las entidades financieras de nuestro país.

Cinco días después (es decir, ayer), la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde (más conocida por haber confesado en el documental “Inside job” que, siendo ministra de Finanzas de Francia, se enteró de la quiebra de Lehman Brothers por la prensa), afirmaba que podría ser necesaria la aportación de dinero público para el saneamiento del sector financiero español, ya que según un informe publicado por su organización, “agotadas las opciones para la recapitalización privada, puede ser necesario un mayor recurso a la financiación pública”.

La tajante negativa del ministro De Guindos sobre esta posibilidad hace pensar que en breve asistiremos a la aportación de dinero público para tapar el inmenso agujero negro de las entidades financieras españolas.

Una vez más, el tiempo ha dado la razón a este diario. En nuestro editorial “Inestabilidad financiera”, publicado hace poco más de un año, decíamos que “la economía financiera jamás será fuente de riqueza sostenible”, y que ésta “sólo puede venir de la mano de la economía productiva” por lo que “si ésta última se traslada a otros países o se pertrecha con un empobrecimiento progresivo y programado de la clase trabajadora (a través de despidos, contratos en precario y rebajas salariales), el hundimiento de los bancos y cajas es más que probable”.

La solución propuesta desde entonces por los neoliberales españoles ha sido la bancarización de las cajas de ahorro, y la reordenación y fusión de las entidades financieras. Una estrategia equivocada, si tenemos en cuenta que –tal como advertíamos hace un año que iba a ocurrir– la vulnerabilidad de algunas entidades financieras ha ido creciendo de la mano del empobrecimiento progresivo de la población española, y por lo tanto, de su cada vez mayor incapacidad para hacer frente a sus obligaciones financieras.

Por ello, podríamos concluir que los ajustes salariales y los recortes presupuestarios atentan directamente contra un malherido sector financiero español, que por su volumen podría arrastrar en su caída no sólo al euro, sino también a la propia Unión Europea.

 

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