Libertad para Ismael y Daniel

30. abril 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Por extraño que parezca en el seno de un país democrático que consagra el principio de “presunción de inocencia”, dos estudiantes catalanes permanecen encarcelados desde hace un mes por manifestar su rechazo a la monumental estafa que el gobierno de Mariano Rajoy se dispone a realizar en forma de recortes presupuestarios y de subida de impuestos indirectos.

Durante la última Huelga General del 29 de marzo, Ismael y Daniel tuvieron el coraje que a otros les falta para salir a la calle a materializar un descontento social creciente respecto a las políticas económicas puestas en marcha por el PP desde las principales instituciones del país.

Pagaron cara su osadía, ya que los Mossos d’Esquadra les acusaron de desórdenes públicos y de daños materiales contra dos contenedores de basura, que al parecer no pudieron sobrevivir a la jornada de Huelga General. Según informa 20minutos.es, la jueza Carmen García añadió después otras acusaciones que sustentan su decisión de dictar prisión preventiva sin fianza.

La prisión preventiva que, sin motivo alguno, sufren en estos momentos Ismael y Daniel busca un efecto ejemplarizante para advertir a futuros manifestantes del destino que puede esperarles si osan desobedecer al imperio del dios Mercado.

Cada día que pasa sin que Ismael y Daniel estén en casa con sus familias, crece la degeneración en la que está cayendo el sistema político y judicial de este país. De hecho, el grado de respeto que nuestras instituciones muestran por los Derechos Humanos y las garantías constitucionales, cada vez preocupa más a algunas organizaciones internacionales encargadas de velar por su cumplimiento.

Si los supuestos “delitos” cometidos presuntamente por dos jóvenes estudiantes merecen prisión preventiva sin fianza, ¿qué reproche penal merecen quienes practican a diario el vandalismo institucional contra derechos sociales alcanzados gracias a la lucha que años atrás llevaron a cabo personas como Ismael y Daniel? ¿A qué pena son acreedores los españoles que evaden sus capitales hacia determinados paraísos fiscales, para luego exigir al Gobierno que arremeta contra los derechos laborales, a cambio de una inversión que nunca llega? ¿Cómo debería condenar este país a los directivos bancarios que han concedido temerarias e insostenibles operaciones de crédito hipotecario, para después dejar sin techo a cientos de miles de familias?

Ismael y Daniel no merecen la cárcel; la cárcel la merecen otros que han causado y siguen causando daños infinitamente mayores contra el patrimonio público y contra el bienestar social. En cualquier caso, cabría recordar una frase pronunciada hace más de cuarenta años por el premio Nobel de la Paz, Martin Luther King, en cuya opinión, “quien infringe una ley porque su conciencia la considera injusta, y acepta voluntariamente una pena de prisión para que se levante la conciencia social contra esa injusticia, hace gala, en realidad, de un respeto superior por el derecho”.

 

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