El fracaso de Río+20

20. junio 2012 | Por | Categoria: Editorial, Opinión

Malos y previsibles augurios sobrevuelan la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, más conocida como Río+20. Hoy y mañana, decenas de altos funcionarios y de algún que otro jefe de Estado o de Gobierno, se reunirán en Río de Janeiro para demostrar al mundo su incapacidad a la hora de poner remedio a la cuádruple crisis económica, alimenticia, demográfica y medioambiental que va a arrasar el planeta durante las próximas décadas.

Un evento internacional meramente protocolario en el que los participantes carecen de la voluntad y de la autoridad necesaria para afrontar los problemas que genera un sistema económico antiguo y agotado, que sólo busca maximizar los beneficios económicos de una élite ciega, sorda y muda ante las tragedias humanas y medioambientales que su voracidad produce.

Río+20 podría ser útil en el marco de un planeta gobernado por democracias, es decir, por gobiernos que no sólo fueran elegidos en las urnas, sino que además respondieran en todo momento a los intereses generales de la población que les ha otorgado su confianza.

Pero hoy, desgraciadamente, asistimos a la proliferación de la mercadocracia como forma de gobierno idónea para gestionar un capitalismo salvaje y decadente, que es incapaz de comprender su propia insostenibilidad.

Habrá foto de familia, habrá mensajes grandilocuentes, habrá sonrisas entre los gobernantes,… pero no habrá nada más, porque quienes hoy realmente gobiernan el mundo, es decir, las multinacionales y los grandes fondos de inversión, no tienen ninguna intención de impulsar el desarrollo sostenible. Sería “poco rentable”.

 

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One Comment to “El fracaso de Río+20”

  1. Lourdes dice:

    ¿Que nos traerá Rajoy de Rio 20? yo os lo voy a decir
    - Una sonrisa
    - Unos ojos, que miran, pero no ven
    - Algún que otro acuerdo, dice él, pero que luego no es nada
    - Un hablar con unos y otros, para nada
    En concreto na de na, un saco vacio o llena de paja, porque ya nadie nos toma en serio con tanta mentira