CAM–PEO–NES

2. julio 2012 | Por | Categoria: Deportes, Hoy destacamos, Magazine

El talento y el afán de superación se dieron cita anoche en el estadio Olímpico de Kiev. España realizaba el mejor partido de la Eurocopa 2012, y uno de los mejores de toda su historia, para alcanzar el doble objetivo que se propuso un 10 de junio de 2012 cuando debutó en esta competición: revalidar su título de campeona de Europa de selecciones y encadenar tres triunfos consecutivos en otros tantos campeonatos continentales y mundiales.

Frente a ella tenía como escollo a una gran Italia que había pasado por encima de la todopoderosa Alemania en semifinales. La historia del mundial de Sudáfrica 2010 se repetía, ya que el otro finalista (en aquella ocasión, Holanda), venía de eliminar a uno de los claros aspirantes al título (en aquella ocasión, Brasil en cuartos).

La Italia de Cesare Prandelli (dibujada sobre el césped por los Pirlo, Buffon, Cassano, Balotelli, De Rossi, Di Natale,…) infundía mucho respeto. La historia anterior de los enfrentamientos hispano–italianos, causaba un miedo atávico a la derrota. Pero los Del Bosque dejaron claro anoche que no han venido al mundo futbolístico para cumplir con el pasado de nuestro país en competiciones internacionales, sino para escribir una nueva historia plagada de triunfos y de satisfacciones.

Y para ello, desplegaron anoche un arma casi inédita en este torneo: Xavi Hernández. Pese a su indiscutible titularidad, el magnífico “8” de La Roja no se había encontrado a sí mismo durante toda la Eurocopa, pero anoche… anoche fue otra cosa.

Dos de sus mágicas y profundas asistencias se convirtieron en los goles nº 2 y nº 3 de España, aunque antes hay que decir que en el minuto 14 el otro mago de La Roja, un chaval de Fuentealbilla llamado Andrés Iniesta, se inventaba un pase en profundidad a Cesc Fábregas, que conseguía llegar a la línea de fondo y centrar a Silva para que éste rematase de cabeza el 1–0 que abría el camino de la victoria.

Italia, la gran Italia de Cesare Prandelli, no se amilanó y a pesar del contratiempo de la lesión de Chiellini en el minuto 20 (que obligó al técnico a realizar prematuramente el primer cambio, dando entrada a Balzaretti), se adueñó del balón y del centro del campo.

La Roja vio entonces la ocasión para demostrar que su magia no sólo existe arriba, sino que también se puede contemplar atrás, en forma de solidaridad defensiva.

Poco a poco, España fue retomando el control del partido, obteniendo como recompensa el 2–0, conseguido en el minuto 41 cuando un pletórico Jordi Alba en carrera marcaba a placer después de que Xavi Hernández le pasara un balón de gol, justo en el momento en el que se obtiene la ventaja sobre la defensa rival sin incurrir en fuera de juego.

Llegaba el descanso, mientras se iban disipando los temores a una final dura y complicada frente a la rocosa y experimentada Italia.

En la reanudación, Prandelli daba entrada a Di Natale por Cassano. El único jugador que hasta el momento había conseguido marcar un gol a España en esta Eurocopa, asumía el reto de perforar de nuevo la meta de Casillas. Mientras tanto, Balotelli seguía dando la de arena.

El árbitro portugués Proença y sus ¡cuatro! asistentes (dos de banda y dos de área) fueron incapaces de ver en el minuto 49 cómo Bonucci tocaba claramente con el brazo un balón dentro de su área, lo que llevaba de nuevo a la reflexión de que ¿para qué tanto árbitro? si se siguen produciendo goles fantasma no concedidos y clamorosos penaltis no pitados.

Italia intensificó su presión ofensiva, aunque sin resultado. El seleccionador italiano decidía realizar su tercer y último cambio en el minuto 55, dando entrada a Thiago Motta por un irregular Montolivo.

Sin embargo, cinco minutos después se produciría en momento clave de la derrota italiana: el recién entrado Thiago Motta se lesionaba al intentar alcanzar un balón, y debía abandonar el terreno de juego, dejando a su equipo con diez jugadores durante la última media hora de encuentro.

A partir de aquí, los de Prandelli se vinieron abajo anímicamente y España recuperó el control absoluto del partido.

Del Bosque daba entrada en el minuto 74 a Fernando Torres, en sustitución de Cesc Fábregas, lo que incrementó la frescura del ataque español. De hecho, diez minutos más tarde, otro genial pase en profundidad de Xavi Hernández a Torres traía consigo el tercer gol español, después de que el de Fuenlabrada rematara a la derecha de la portería defendida por Buffon (3–0).

La Roja realizaba su tercer cambio en el minuto 86 cuando Andrés Iniesta era sustituido por Juan Mata, como si se tratara de una metáfora sobre el presente y el futuro de esta gran selección de jugadores, y sobre todo, de personas.

Todavía había tiempo para que el pichichi del torneo, Fernando Torres, ofreciera una asistencia de gol a su compañero en el Chelsea, Juan Mata, para que éste colocara el definitivo 4–0 en el marcador.

Así se llegaba al minuto 90 y a los tres de ampliación que Proença nunca debió conceder, por respeto a la Italia tetracampeona del mundo.

La leyenda de España aumenta. Somos el primer país que consigue encadenar tres triunfos consecutivos en otras tantas competiciones internacionales. Somos el primer país que vence en dos ediciones consecutivas de la Eurocopa. Somos el país que ha conseguido el resultado más abultado en una final de esta competición. Pero sobre todo, somos el país del que procede la mejor selección de fútbol de toda la historia.

Próximo reto: Copa del Mundo Brasil 2014 ¡¡¡A por ellos, campeones!!!

 Imagen: Telecinco

 

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