La economía española se vio ayer atacada de nuevo por esas tres agencias de calificación que, cual augures de la Antigua Roma, son capaces de predecir la marcha de los números de una nación, región, empresa o chiringuito playero, con sólo observar el canto de las alondras o la actitud alimenticia de los buitres. Moody’s, siguiendo la tendencia de Fitch y de Standard & Poor’s, rebajó dos escalones la calificación de España, mientras esta última entidad reducía un escalón la de nuestra comunidad autónoma. Sin embargo, las adivinaciones de estas corruptas instituciones económicas tienen más que ver con el efecto Pigmalión (es decir, con la profecía que se cumple a sí misma), que con un análisis…