El Ayuntamiento de Ejea participa en el homenaje a los primeros republicanos de las Cinco Villas

2. noviembre 2016 | Por | Categoria: Aragón

>>> Según el Consistorio, la historia de esta partida se remonta a la madrugada del 26 de octubre de 1848, cuando un grupo de hombres asaltó un cuartel

Zaragoza.- Varios concejales del Ayuntamiento de Ejea acudieron ayer a la ofrenda a los caídos de la partida republicana “Cinco Villas” en el Cementerio de “Los Mártires” de Huesca. Allí, fueron recibidos por miembros de la Corporación Municipal oscense. El acto de homenaje consistió en un responso y la colocación de dos coronas de flores, una por parte del Ayuntamiento de Huesca y otra por parte del Ayuntamiento de Ejea de los Caballeros.

Según apuntan desde el Consistorio cincovillés, la historia de esta partida republicana se remonta a la madrugada del 26 de octubre de 1848, cuando un grupo de hombres asaltaron el cuartel de la guarnición –situado en el antiguo hospital, actual Bar Alcabor– desarmaron a los 22 soldados de la misma y se trasladaron a la Casa Consistorial, donde hicieron comparecer a toda la Corporación.

Incautaron 4.500 reales de vellón al recaudador de la Contribución, tomaron catorce caballos y yeguas, así como cuantas armas y efectos encontraron y sobre las 11.00 horas salieron en dirección a Rivas, sin causar ninguna víctima ni producir ningún daño personal.

El joven militar oscense Manuel Abad “Manolín” estaba al mando de esta partida y sus lugartenientes eran Santos Castejón, de Sádaba y Saturnino Arrizabalaga, de Ejea. La tropa estaba compuesta fundamentalmente por gentes de las Cinco Villas, sadabenses y ejeanos, sobre todo.

Pernoctaron la noche siguiente en Luna, la siguiente en Ayerbe, siguieron su recorrido, perseguidos por los soldados de Ramón Anglés y, en las primeras horas de la madrugada del 30 de octubre, entraron en Huesca. Esa misma tarde tuvieron que huir, refugiándose en Siétamo. Al día siguiente, tras pactar la rendición, se entregaron al ejército de la Reina. Los pactos, no obstante, no fueron cumplidos, de manera que en las semanas siguientes la represión ejercida sobre ellos fue feroz.

El 5 de noviembre fueron fusilados los jefes, Manuel Abad (Huesca), Santos Castejón (Sádaba), Mariano Desa (Ejea), Ignacio Desa (Ejea), Anselmo Pérez (Ejea), Saturnino Arrizabalaga (Ejea) y Antonio Velázquez (Pamplona). Después, el 7 de noviembre, fueron fusilados, por sorteo, Eusebio Audériz (Sádaba), Antonio Ferrer (Sádaba), Antonio Soro (Ejea), Pedro Sánchez (Luesia), Ramón Rubio (Valdepeñas) y Salvador Chus (Valencia).

De los 154 prisioneros restantes –82 de las Cinco Villas—unos pocos fueron liberados y los demás, embarcados en Valencia, fueron enviados a las Filipinas, a pesar de las súplicas que los ayuntamientos dirigieron a las autoridades.

Finalmente, el capitán general de la zona promovió la correspondiente investigación, llegando a la conclusión de que el Ayuntamiento de Ejea había sido cómplice de los sublevados. En consecuencia, destituyó al alcalde, Sebastián Racaj y nombró para sustituirlo a Julián Callizo.

En 1885, los republicanos de Ejea, Sádaba y Huesca erigieron un mausoleo en memoria de sus compañeros. El Ayuntamiento de Huesca reanudó esta tradición en 1979, con la instauración de la democracia. El Ayuntamiento de Ejea se adhirió ese mismo año.

Foto: Aragón Press

 

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