A desalambrar

9. enero 2012 | Por | Categoria: Columna Invitada, Magazine, Opinión

Por Jesús Molíns

Pasó el 2011 (ese fatídico año) y el 2012 ya está aquí. Acabamos el 2011 a duras penas, entre ajustes, recortes y pérdida de derechos laborales e individuales.

Pese a todo ello, el paro siguió en aumento, los mercados se cebaron con nuestra economía y la destrucción de pequeñas y medianas empresas creció. Las políticas y medidas neoliberales del entonces gobierno del PSOE no sirvieron para reactivar una economía maltrecha y atacada por los poderes financieros.

Pero, ¿hemos aprendido algo? Llegaron las elecciones y los españoles optamos por más de lo mismo, por más liberalismo.

Si no queríamos taza… taza y media.

Acabamos de comenzar el 2012 y erre que erre, o mejor dicho: más ERE que ERE, pues uno tras otro se siguen sucediendo, la sangría económica continúa y la destrucción de empleo no cesa.

Y mientras el nuevo y flamante gobierno del PP sigue apostando decididamente por políticas y reformas más liberales.

Unos y otros nos quieren hacer creer que no existe otro modelo, que no hay otra manera de salir de la crisis, que la culpa la tenemos los trabajadores por nuestros salarios, el coste de nuestros despidos, las inflexibles normas laborales y el enorme gasto social que origina nuestro “estado de bienestar”.

Por ello las primeras medidas que adopta nuestro recién nombrado “Gobierno Rajoy” para comenzar bien el año y poquito antes de tomarnos las uvas, son:

Congelación del Salario Mínimo Interprofesional (¡cuanto dan de sí 641 euros!); congelación del sueldo de los funcionarios (por segunda vez, después de una reducción del 5% en sus salarios); práctica congelación de las pensiones (pues tras una congelación el año pasado, tan sólo se revalorizan el 1% mientras que la inflación alcanzó el 3,2% en el 2010 y el 2,9% en el 2011); amortización de las plazas que se produzcan en todas las administraciones públicas; prohibición de sacar a concurso plazas de interinaje o contratación temporal; aumento del IRPF en un 7% y del 1% a las rentas del capital; control del gasto y el presupuesto de todas las administraciones públicas del estado, autonómicas y locales (se borra de un plumazo la autonomía financiera de algunas Administraciones; muerta la autonomía financiera, adiós a la autonomía política); se reducen en un 20 % las bonificaciones a partidos políticos y sindicatos, etc.

En definitiva, que somos unos PAGANOS, pues…

¿Cuánto empleo crean todas estas medidas? ¿El congelar el SMI, creará numerosos puestos de trabajo? ¿O es simplemente un guiño hacia el capital y poderes empresariales?

¿Las congelaciones salariales y amortización de plazas de empelo público, reactiva la economía?

¿La prohibición de efectuar contrataciones temporales en las administraciones públicas, son políticas activas de fomento del empleo?

¿El subir los impuestos, fundamentalmente, a las rentas del trabajo frente a las del capital, redistribuye la riqueza?

Por el contrario, se reduce el impuesto de sociedades; se bonifica a las grandes empresas con dinero público (creen o no empleo); se mantienen las aportaciones del estado a las organizaciones empresariales (frente a la reducción del 20% que se efectúa a las concedidas a partidos políticos y sindicatos); y… no sólo se mantiene sino que se aumenta la contribución del estado al mantenimiento de la Iglesia Católica (B.O.E. de 31 de diciembre de 2011).

Que PAGANOS somos y que INJUSTO es todo.

Mientras que unos somos los que soportamos la crisis y pagamos la totalidad de sus consecuencias, otros salen de ella de rositas, con miles de millones de euros de ayuda pública e incluso aumentando sus beneficios y ganancias.

¿Quién puede creerse que esta es la única forma de salir de la crisis?

¿Cuánto hemos de perder, todavía, para despertar y darnos cuenta de que nos están tomando el pelo; que lo que intentan es dominarnos y acabar con todo lo que significa soberanía ciudadana, libertad y justicia social?

Frente al liberalismo practicado tanto por el actual gobierno como por el anterior, existe otra salida a la crisis; UNA SALIDA SOCIAL.

Ésa que hubiera aprovechado la reforma de las cajas de ahorro para crear un banco público y estatal que abriera la mano a, los micro-créditos, tanto para las pequeñas y medianas empresas como para los ciudadanos.

Una salida social que intervendría en los poderes financieros, empresariales y mercantilistas para reestructurarlos y organizarlos normativamente  poniéndolos al servicio del interés general.

Una salida social que blindara el estado de bienestar, las coberturas sociales, los derechos universales e individuales de las personas, así como la garantía y gratuidad de los servicios públicos.

Una salida social que persiguiera el fraude fiscal, la economía sumergida, la evasión de capitales, los paraísos fiscales y que obligue a los bancos a participar activamente en todo ello.

Una salida social que igualara la imposición de las rentas del capital a las del trabajo; que grabara las transacciones financieras; que creara un impuesto social y solidario a la banca, grandes empresas y demás entidades financieras y mercantiles.

Una salida social que terminara con todas las “misiones de paz” e intervenciones de nuestros ejércitos en el extranjero; que acabara definitivamente con la aportación que el estado español hace para el “mantenimiento de la Iglesia Católica” en pro de un estado auténticamente laico.

Una salida social que obligue a la “clase empresarial” al respeto de los derechos laborales de los trabajadores; que normalizara legislativamente la “cogestión”; que dejara de bonificar a las empresas, simplemente por cumplir con sus obligaciones fiscales o laborales; que seguiría aportando a las organizaciones empresariales, pero “en la misma medida que a partidos políticos, sindicatos y organizaciones no gubernamentales”, etc.

En definitiva: frente al liberalismo político y económico actual, hay otra opción, una salida social, EL INTERNACIONALISMO SOCIAL.

Foto: archivo cronicadearagon.es

 

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