Andalucía: un ejemplo de la actuación bancaria chantajista y especuladora (3)

13. mayo 2013 | Por | Categoria: El ojo atípico, Magazine, Opinión

En la esquina de las calles San Juan Bautista y Pablo Parellada, en el Barrio de La Paz de Zaragoza, hay dos bloques de viviendas, en total, 34, que fueron construidas a principios de los años 70 del siglo pasado, por la Cooperativa de Viviendas “El Camino”.

Aquellas viviendas fueron ocupadas por 34 familias de trabajadores con el sueldo correspondiente de la época (que como en esta, no era para tirar cohetes) que ni soñando podrían haber comprado un piso en aquellas fechas de no haber existido aquella Cooperativa.

Para la compra del piso no se dio ninguna entrada ni a la entrega de llaves se pagó cantidad alguna, ni nadie cobró el 10% por administración y gastos de gestiones como ha venido siendo habitual en otras “Cooperativas” de viviendas, es decir, que nadie ganó dinero con aquellas viviendas, salvo el constructor que no era cooperativista, Daniel Villarroya, que ganaría lo que fuera normal en un constructor, y el que esto escribe que no pasarían de 1.500 pesetas (salario de tres meses, 500 pesetas al mes). Y como consecuencia de que nadie ganó nada, o sea, que no se especuló o que no se subieron los preciso de las mismas artificiosamente para enriquecer a nadie, los trabajadores en cuestión pudieron tener su vivienda.

El terreno se compró con un préstamo de la entonces Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja (hoy Ibercaja), avalado por unas personas con patrimonio que llevados por sus creencias cristianas y compromiso social adquirido accedieron al favor que les solicitamos los cooperativistas, y las obras se financiaron con la subvención de 30.000 pesetas por vivienda que daba el Instituto Nacional de la Vivienda; con el 70% del costo de la obra que obligatoriamente prestaba el Banco de Crédito a la Construcción a todo promotor de obras sin excepción (y que se cargó Felipe González para entregarlo a la banca privada –ni que decir tiene que con aquel Banco y con otros se podían hacer y se hacían trampichuelas, dado que todo esto se refiere al periodo tardo-franquista–); y con las cuotas mensuales que pagaban los cooperativistas (en julio y diciembre, aprovechando las respectivas pagas extras, se pagaba el doble) que era de 250 pesetas. Terminadas las obras y entregados los pisos por sorteo (el sorteo se realizó en el hoy desaparecido cine del Barrio de la Paz, donde una vez cantó el cantautor andaluz, Manuel Gerena) en una caja de Farias vacía, papeletas con nombres de pisos y en otra, papeletas con nombres de socios, de cuyas cajas se fueron extrayendo las respectivas papeletas y adjudicándose los correspondientes pisos.

Adjudicados los pisos, cada socio se subrogó en la correspondiente hipoteca sin que se diera ningún caso de impago.

Se menciona este hecho real como ejemplo de que la vivienda no tiene que ser necesariamente un bien para ser utilizado estrictamente como valor de cambio para la especulación, con el único fin de enriquecer a unos pocos tan solo porque ocupan un determinado lugar en la sociedad, a costa de la necesidad y de trabajo de los demás, sino como un bien de uso que debe ser utilizado para el fin que se creó: vivienda.

Y también se menciona como justificación moral y ética, más allá de cualquier planteamiento político o ideológico, de la expropiación de viviendas (que de ningún modo es el caso del Gobierno andaluz) cuando éstas están construidas en cientos de miles con el único propósito de enriquecer a sus promotores (los cuales poco o ningún dinero particular han utilizado para su financiación) en tanto que otros cientos de miles de personas no tienen vivienda, y además, se echa de sus viviendas por falta de pago a quienes las habían comprado (en condiciones crediticias abusivas en muchos casos) cuando tenían trabajo, y que de pronto se ven en el paro, en cuyo paro tienen gran parte de culpa precisamente quienes instan los desahucios: la banca y las grandes inmobiliarias ligadas de una u otra forma a esa misma banca.

(continuará…)

 

Artículos anteriores:

Andalucía: un ejemplo de la actuación bancaria chantajista y especuladora (1)

Andalucía: un ejemplo de la actuación bancaria chantajista y especuladora (2)

 

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