Andalucía: un ejemplo de la actuación bancaria chantajista y especuladora (y 6)

3. junio 2013 | Por | Categoria: El ojo atípico, Magazine, Opinión

El número de viviendas vacías en 2001 estaba alrededor de 550.000. Doce años después (2013) se incrementó casi el 50% hasta llegar al millón aproximadamente, de las que unas 150.000 están en manos de las entidades financieras o inmobiliarias, según la Consejera de Vivienda.

Si a partir de estos datos que representan la realidad objetiva se realiza un sencillo análisis teniendo en cuenta que se vienen realizando unos 45 desahucios al día y que la demanda registrada de viviendas de alquiler está en 50.000 personas, pronto se llega a la conclusión de que el Decreto de la Función Social de la Vivienda no es en absoluto el instrumento adecuado para acabar con el problema de la misma.

Además, no expropia absolutamente nada a nadie, sino que, para la derecha política y sus medios de comunicación (que en realidad debería decirse, medios de incomunicación, desfiguración de los hechos y envenenamiento de la opinión pública, con unas gotitas de falsedad de los hechos, litros al por mayor de demagogia y mezclando el trigo con las ganas de comer), representa un elemento fundamental para desprestigiar de forma generalizada la idea de Socialismo atacando directamente al PSOE (que tiene bien demostrado que no es socialista), y a su socio de gobierno, IU (Izquierda Unida), a la que pretende “pringar” con el pasado más oscuro y menos socialista del PSOE e intentando hacerla cómplice del caso de corrupción más recientemente descubierto, como son los ERE, casos de los que IU debería desmarcarse de una manera absoluta, llegando incluso al abandono de sus responsabilidades de gobierno si ese caso no se aclara o toma el camino de no aclararse nunca, que es lo más probable.

Y para la izquierda política nominal en la que lógicamente está incluido el PSOE, el Decreto de la Función Social de la Vivienda (excluido cualquier atisbo de expropiación) no pasa de ser un instrumento político de propaganda, más pobre que otra cosa, para justificar con palabras lo que no se ve correspondido con hechos.

Para los demás, que en realidad somos los que financiamos los instrumentos que se nos aplican para vivir cada día peor (porque es posible vivir mejor) y pagamos evidentemente sus consecuencias, los datos con los que comienza este artículo debería servirnos para tomar conciencia de la anarquía productiva del modo de producción capitalista, que para no nombrar la soga en casa del ahorcado llaman “neoliberalismo”, constatando:

– Si en 2001 ya había más de medio millón de viviendas vacías, ¿para qué se siguen construyendo otras tantas en los siguientes años? ¿No es eso un despilfarro absoluto de bienes materiales, tanto humanos como técnicos? ¿Si las viviendas son bienes de uso que sólo sirven para vivir, a qué se debe que estando vacías se sigan construyendo más?

– ¿La falacia atribuida al mercado como agente distribuidor recursos de manera eficiente, no queda absolutamente desmontada en este ejemplo de las viviendas (que podría ser aplicado a los alimentos, al vestido, a los automóviles, a las armas, etc.) en que se siguen aplicando recursos para construir un bien que ya sobra en el mercado y que además no cumple con la función para la que fue construido?

Los instrumentos de reflexión para que podamos responder a estas preguntas son los que nos deben proporcionar los dirigentes que se nos presenten como de izquierdas, para que seamos nosotros los que pensemos, y no ellos por nosotros, a fin de que nosotros y no ellos, seamos los que marquemos el camino y el paso para la transformación social.

Hasta tanto los más avispados dirigentes de la izquierda acaben de abrir los ojos para tomar conciencia de la necesidad que tenemos nosotros de disponer de instrumentos de análisis propios a fin de poder ver objetivamente la realidad, y en función de ello poder tomar decisiones racionalmente para ser delegadas en nuestros representantes, podemos ir pensando que las respuestas a las preguntas anteriores se pueden ir respondiendo en base a que:

– El capitalismo (llámese como se le quiera llamar), no pretende más que acrecentar los capitales como sea y a costa de lo que sea. Todo lo demás: libertad, orden, progreso, democracia, etc., no son más que los ropajes con los que se viste para conseguir su único objetivo: acrecentar los capitales, cuyos ropajes los abandona tan pronto como vea en peligro la consecución de su objetivo

– Los capitalistas, en su afán por acrecentar los capitales, entran en lucha entre sí por incrementar la venta de lo que producen a fin de hacer crecer sus respectivos capitales, sin entrar en valorar si lo que producen es beneficioso para la sociedad o no, y esto, dicho de forma resumida, es lo que origina la anarquía productiva y lo que determina las crisis

– Y siendo esto así, que lo es (aunque no lo veamos ni lo queramos ver), cabe una pregunta lógica: si han sido y son las relaciones de producción capitalistas las que nos han conducido a esta situación, ¿cabría esperar de esas mismas relaciones de producción que nos saquen de la crisis? La respuesta es sencilla: NO.

Pues, señores dirigentes del gobierno de Andalucía, más información de la de verdad, de la que sirva para hacernos pensar, y menos decretos para hacernos creer, que para hacernos creer (y por tanto, engañarnos), ya está la derecha y sus medios de comunicación.

Artículos anteriores:

Andalucía: un ejemplo de la actuación bancaria chantajista y especuladora (1)

Andalucía: un ejemplo de la actuación bancaria chantajista y especuladora (2)

Andalucía: un ejemplo de la actuación bancaria chantajista y especuladora (3)

Andalucía: un ejemplo de la actuación bancaria chantajista y especuladora (4)

Andalucía: un ejemplo de la actuación bancaria chantajista y especuladora (5)

 

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