Apuntes para la revolución (1): ¿Hay rescate o no lo hay?

15. junio 2012 | Por | Categoria: El ojo atípico, Magazine, Opinión

Los cien mil millones de euros (100.000.000.000) que la llamada banca española va a necesitar (según cálculos de hoy, que mañana ya veremos), según dicen, para el saneamiento del denominado sistema financiero español, ¿constituye o no un rescate?

De momento, dejemos la respuesta para un poco más adelante, a fin de no meternos ahora en un enrevesamiento semántico aliñado con elementos ideológicos que no tendría más fin que la contribución al mareo de la perdiz sin que arrojara ninguna luz a lo que verdaderamente nos interesa.

Si dividimos los cien mil millones de euros por el número de habitantes de España, desde el recién nacido a la persona de más edad, tenemos:

100.000.000.000 / 47.000.000 = 2.127 euros

Es decir, que el pasado domingo (10–06–2012) todos los españoles nos levantamos con una nueva deuda de 2.127 euros per cápita (por cabeza), y como resulta que yo vivo en un pueblo de Sevilla (Isla Mayor) con una población de unos 6.000 habitantes, tenemos que:

2.127 x 6.000 = 12.762.000 euros

Es decir, que mi pueblo amaneció el domingo con una nueva deuda de doce millones setecientos sesenta y dos mil euros, de la que respondemos todos por igual, desde el niño que acaba de nacer (que acaba de nacer uno, y además con mucho pelo y muy despierto) hasta el gran terrateniente que de ciento a viento se llega al pueblo para ver cómo le están trabajando las tierras; al pequeño y mediano empresario; al asalariado eventual o no; al parado con subsidio de desempleo; al jubilado con pensión de miseria, después de haberse llevado toda su vida trabajando; a los jubilados que tenemos una paguilla para no pasar hambre, pero sin sacar los pies del tiesto, y al que no tenga para cenar esta noche, si es que hay alguno en estas condiciones.

Al margen ahora de si hay o no rescate de la banca o de España, el hecho objetivo, incuestionable, es que cada habitante de España debe hoy 2.127 euros más que ayer, y a este hecho objetivo es al que debemos responder todos como afectados directos que somos, porque de este hecho, prescindiendo por el momento también, si era necesario o no, o de a quién favorece y a quien perjudica, se desprende, al menos, lo siguiente:

- Que es una deuda contraída por el gobierno (y por ahora también se prescinde del color político del gobierno para no empezar a liar la manta antes de tiempo) sin la consulta previa de los afectados que somos todos y, que podríamos haber estado de acuerdo o no, por lo tanto, es una deuda que no ha sido contraída de forma democrática, ni con el consentimiento de los endeudados, por muy legitimo que pudiera ser el gobierno (legitimo viene de ley y no necesariamente de justicia).

- Es una deuda injusta, dado que todos respondemos de ella por igual, pero su uso positivo si es que lo tiene, no es igual para doña Esperanza Aguirre, Rodrigo Rato, Abel Matutes, José Luis Zapatero, José María Aznar, la princesa Leticia, Mariano Rajoy, Casillas, Florentino Pérez, Botín…, por ejemplo, que para una señora de mi pueblo, jubilada, con su paguita de 400 euros al mes que tiene dificultades para poder pagar los 300 euros que le tocan por la reparación de la toma de agua de su casa.

(continuará…)

Tags: , , ,

Comentarios

  1. Canafa dice:

    Nuestro P.P.C. (índice de políticos per cápita), es insostenible, lo que conlleva a que el J.P.C. (índice de jodidos per cápita), se dispare y a su vez aumente el índice de D.P.C. (índice de desocupados per cápita), lo que repercute en el aumento del M.A.P.C. (índice de muertos de hambre per cápita).Es evidente que el P.P.C. (índice de políticos per cápita), altera de forma considerable el G.P.C (índice de gasto per cápita), el E.P.C. (índice de enchufados per cápita), el número de C.P.C. (índice de comisiones per cápita), sin olvidar el gran número de Q.H.D.L.M.P.C. (índice de que hay de lo mío per cápita).Pero no desesperemos, mientras el T.P.C. (índice de tontos per cápita), sea tan elevado, no existe riesgo alguno, por lo que el sistema, nada tiene que temer, salvo que se les ocurra, que lo que sobran son “cápitas” (cabezas) y como quiera que estas “cápitas” tienen dueños que la necesitan para llevar sombreo y otros menesteres y con ello elevar el muy necesario V.P.C (índice de votos per cápita), para perpetuar el sistema, estas “cápitas” de momento no corren peligro de sufrir un tajo, pero no de morir por inanición. Por lo que llegamos a la siguiente conclusión: o sobran “cápitas” o sobran índices o sobran políticos.