Así se refunda el capitalismo

6. septiembre 2013 | Por | Categoria: Economía, Magazine

Hace unas semanas conocimos que la deuda pública había alcanzado el 90% del PIB. De cada euro que generamos como país tenemos comprometidos 90 céntimos para pagar deuda emitida no para inversión, sino para pagar el descosido de la Banca.

Pese a que la noticia constituye una prueba evidente de que la tijera ha tocado hueso y el “remedio” está desangrando a borbotones al enfermo, la Comisión Europea y el propio Gobierno español siguen insistiendo en recortar, empeñados en lograr objetivos políticos. En palabras de Rajoy: “El Gobierno seguirá cumpliendo la agenda de reformas estructurales”. Ya saben, esa agenda oculta en el doble fondo de su “programa” electoral.

La casualidad quiso que al día siguiente nos enteráramos de que la segunda accionista de Inditex, Sandra Mera, heredera de un elevado número de acciones de la empresa tras el fallecimiento de su madre, Rosalía Mera, no tendría que tributar prácticamente ya que en la comunidad gallega se disfruta de una reducción del 99% en aquellos supuestos en que la base imponible del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones esté incluido el valor de una empresa a través de sus participaciones.

Sobre el laberinto del Impuesto de Sucesiones en las distintas comunidades autónomas ya se pronunció el Tribunal Supremo hace poco declarándolo inconstitucional. Y respecto a la maraña de tributos creados por las diversas administraciones territoriales, baste recordar que la conocida fiesta de la Tomatina en la localidad valenciana de Buñol ha empezado a ser de pago al exigir una tasa a todo aquel que quiera participar en esta tradicional celebración festiva que se realiza en las propias calles de la localidad. Pagar por un derecho, un espacio público o un acto social colectivo es cada vez más habitual.

Con esta anécdota quiero poner de relieve la malsana tendencia impositiva que lleva a semejantes disparates e injusticias: no tocar las rentas y patrimonios de quienes más tienen y cargarlo todo a impuestos indirectos. El IVA es el ejemplo perfecto de imposición regresiva y de castigo a las rentas más bajas. El principio constitucional de tributar de conformidad a la capacidad de pago ha sido derogado manu militari.

Las mentiras de bajar impuestos

Esta decisión se basa en creencias interesadas, por supuesto. Por una parte, que un país con una excesiva carga fiscal atenta a su “competitividad”. Y en segundo lugar, no gravar las rentas altas permite que éstas reviertan en la economía sus excedentes.

Respecto a la primera cuestión baste recordar que uno de los países con una imposición fiscal más elevada (y razonable), Finlandia, está situada en el tercer puesto de competitividad, tras Suiza y Singapur, según el Informe The Global Competitiveness Report que elabora el Foro Económico Mundial, una institución poco sospechosa de aplicar recetas de economía colectivista (página 12 http://www3.weforum.org/docs/WEF_GlobalCompetitivenessReport_2013-14.pdf).

¿Tributar más? Sí se puede, pero no se quiere

Y respecto a la segunda cuestión, nada más falso. Esta política de exenciones a la carta para las rentas privilegiadas sólo sirve para crear más mega–ricos. La 17ª edición del Informe anual sobre la Riqueza en el Mundo de la consultora Capgemini (http://www.es.capgemini.com/sites/default/files/wwr13generalfinal_0.pdf)  nos indica que el número de personas con un patrimonio financiero superior al millón de dólares ha aumentado un 40% desde el comienzo de la crisis: de 8,6 millones en 2008 a 12 millones el pasado año. Más fulgurante fue el crecimiento de su fortuna. Si en 2008 sus activos alcanzaban los 32,8 billones de dólares, cuatro años después era ya de 46,2 billones, nada menos un 41% más de crecimiento.

La deuda como arma de destrucción masiva

Se cumple de paso otro objetivo que retroalimenta esta situación. Las élites económicas destinan sus excedentes, sus muy jugosos excedentes, a paraísos y vehículos financieros como fondos de inversión cuya movilidad internacional les permite apostar. Es decir, surten a eso tan pretendidamente anónimo como los Mercados que, como sobradamente sabemos, son los que, en compañía de otros, imponen las políticas fiscales, financieras y laborales cuyo empeño es seguir explotando a los trabajadores y recortando nuestros derechos.

Así que, al menos, no nos dejemos engañar. Lo que anuncian algunos, como el presidente del BBVA, de que estamos muy próximos a la salida de la crisis es falso. Sus intereses y privilegios están ya a salvo. Pero para la inmensa mayoría de la ciudadanía seguiremos en crisis, empobrecidos y maltratada socialmente durante mucho tiempo. Es el precio que pagamos mansamente por rescatarlos de su propia crisis. No es extraño. Eso fue lo que sucedió en los países latinoamericanos tras la crisis de la deuda en los años 80.

Pueden estar contentos los herederos de Inditex y otros muchos, cada vez nos vamos pareciendo más a Bangladesh. Y mientras eso sucede, seguiremos atentos a las pantallas de nuestros receptores a la espera de noticias sobre la revolución.

Foto: Terence Ong

 

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