Bocazas que hablan y fauces que callan

29. septiembre 2011 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

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Por Raúl Bruna

 

Se dice que una persona es dueña de sus silencios y esclava de sus palabras.

 

También se dice que para cagarla… mejor callar.

 

¡Qué chulo es el refranero y todo el recopilatorio de frases hechas! Y qué acertado tantas veces.

 

Claro que también hay ocasiones en las que los hechos provocan determinadas suspicacias más o menos fundadas.

 

Como bocazas de los que no callan y, por tanto, la cagan, salta a la palestra el supuesto broker Alessio Rastani, chico éste al que se le ocurrió disfrutar del momento de gloria que le brindaba la BBC (nada menos) para poner patas arriba al mundo mundial diciendo un montón de cosas de esas que todos pensamos y hasta nos decimos, unos a otros, tras el parapeto en el que se convierte, tantas veces, el bar de la esquina.

 

Ahora, el bueno de Rastani dice que no, que de broker nada, que sólo es un chaval cachondete al que se le ocurrió hacer la gracia, algo así como a los mega-responsables del FMI o del BCE, por ejemplo, aunque éstos no tengan la excusa, precisamente, del buen humor o el humor inteligente o el humor inglés.

 

Suspicacias, las que uno quiera. ¿Habrá cobrado este zagal por desdecirse?, ¿le habrán llovido las bofetadas a diestra y siniestra desde los cuatro puntos cardinales de la cosa financiera y brokeriana? Es igual, el caso es que un día dijo lo que todos pensamos, pero en la BBC, y al siguiente se le ocurre asumir el mayor de los ridículos a nivel mundial como si la cosa no fuera con él.

 

En fin.

 

Pasemos a las fauces.

 

Sin duda, las de los políticos que aspiran, o sea, las de los aspirantes a las más altas cotas gubernamentales. Esos que esperan, babeando, el momento en el que la presa acabe, por fin, en sus fauces, en sus hasta entonces silenciosas, cuando conviene, fauces.

 

En España, a la cabeza, don Mariano Rajoy, el próximo Presi, sin duda y gracias, precisamente en buena parte, a esos silencios tan seleccionados y que tan a la perfección responden a eso de que para cagarla, mejor callar.

 

Tampoco es tonto, el simpático Rajoy, porque a su victoria en las próximas elecciones no le habrá llevado su tarea política ni su figura carismática, ambas de un nivel similar, sino una cuestión meramente coyuntural y global como lo es la crisis económica, el resultado de la aplicación del sistema que él y los suyos siempre han defendido y que ha provocado la crisis económica y la falta de valor de unos malos gestores y peores políticos, ex de izquierdas, que no se han atrevido a afrontar la realidad y a plantearla tal cual es al Pueblo que debieran representar.

 

Así, mejor mantener las babeantes fauces en silencio selectivo, de ese que se ejerce exactamente cuando un líder político debiera hablar, cuando debiera explicar con claridad diáfana las medidas que tomará cuando ostente el poder, si al Pueblo le parece bien.

 

Por lo menos ya vamos teniendo alguna pista gracias a sus suboficiales Aguirre, Cospedal y tal y tal, quienes van desgranando, medio agazapadas para que no se note demasiado y siempre culpando al hijo del vecino de un primo que tenía Zapatero, las magníficas líneas de gobierno que dibujarán la era Rajoy.

 

¡Ay!, pero qué jodidos estamos con tanto silencio de palabras importantes y tantas palabras de silencios importantes.

 

 

Foto: Iker Parriza

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