Brotes bordes

9. noviembre 2012 | Por | Categoria: Magazine, Opinión, Sin fecha de caducidad

En la ya demasiado larga temporada en la que el deporte oficial de los dirigentes, en general, es el de tomarnos el pelo, cabría destacar como modalidad líder la de los brotes verdes de las narices.

Se me ocurren un montón de motivos por los que los periódicos deberían de estar, a diario, llenos de noticias de dimisiones por motivos variados como la ineptitud y, cómo no, la desvergüenza, categoría ésta en la que bien podríamos encuadrar los brotes verdes de las narices y todas sus acepciones y presentaciones varias gramatical y fonéticamente hablando.

¿Pero cómo no se les cae la cara de vergüenza?, pregunta que nos haríamos si no tuviéramos la respuesta clara, clarita, desde hace mucho tiempo: no tienen.

Una y mil veces tienen los bemoles de anunciar recuperaciones a meses, trimestres o años vista, todo apoyado en los brotes verdes de las narices que no ve absolutamente nadie más que el personajillo de turno (y, por supuesto, el resto del equipo de personajillos), al que toca vomitar ante las alcachofas mediáticas la patraña de turno de que estamos en recuperación a juzgar por determinados datos que dejan a las claras que ellos, los del equipo, están haciendo las cosas muy, pero que muy bien, vamos que están haciendo lo que hay que hacer, tal y como anunciaron con meridiana claridad que iban a hacer.

Meses, trimestres o años que pasan y pasan sin que la recuperación, pequeña ni grande, se vea por ninguna parte, como si fuera una especie de meta cachonda en un maratón en el que cada kilómetro que recorres ves un kilómetro más lejos a la cachonda de la meta.

Y de los brotes verdes, datos y patrañas, ni que decir tiene que, como todos sabemos, cada vez resultan más ridículos, más contestados y más puestos en evidencia, ya sin compasión, por estamentos, instituciones, entidades y la madre que los parió a todos, de aquí y de fuera.

Los brotes verdes de las narices, los de ahora, ya se llevan la palma.

Nos dan, porque nos dan a todos, al país, tortas a todas caras.

Que el PIB decrecerá x, pues desde todo el mundo mundial nos dicen que sí, que venga, que qué majos, que el triple y gracias.

Que el paro arroja síntomas de estancamiento, gracias a dios por supuesto, pues toma casi el 30 % para el año que viene, según nos dicen por ahí.

Que despojamos a las personas de toda edad y condición de su vivienda sin la más mínima compasión, pues toma legislación europea y de qué vais españolitos con esta barbaridad.

Que el rescate no computa como deuda, pues toma también y qué me estás contando como, por otra parte, todos sospechábamos.

Y podríamos seguir un buen rato, tiempo que desgraciadamente no tengo, relatando unas cuantas decenas de barbaridades perpetradas por la cuadrilla, numerosa por cierto, muy numerosa, de personajillos que llevan toda la vida dirigiendo nuestras vidas, con nuestro permiso, eso sí, lamentable, pero sí.

Permiso que les damos también, día a día, para que sigan mintiendo mientras nos exigen jurídica y policialmente sosiego, para que despilfarren el dinero mientras nos expolian y expropian jurídica y policialmente, para que den a los ricos estafadores y defraudadores lo que roban a los pobres políticamente.

No sé si por algún sitio pueden salir brotes, pero desde luego no son verdes, eso seguro, son bordes, muy bordes.

Los brotes y los personajillos.

 

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