Cambio de época

9. octubre 2012 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

por Ignacio Bruna ··········

El Centro de Investigaciones Sociológicas nos dice que la sociedad española percibe a la clase política como uno de los problemas más acuciantes tras el desempleo masivo y la situación económica.

Debe de ser verdad cuando una encuesta cocinada por el PP nos expresa claramente que los políticos (mejor no hablar de clase) se han vuelto los “enemigos” de la población porque no aportan soluciones a los graves problemas por los que atraviesa España.

Hemos despertado sobresaltados al comprobar que aquel bienestar que durante los últimos 20 años parecía impregnar nuestro suelo se ha convertido en una pesadilla dado que el cimiento del que estaba hecho no era más que barro y arcilla.

Todo ha saltado por los aires y ha dejado a la sociedad sumida en una profunda incertidumbre porque los años de bonanza no han llevado aparejados un aumento de la conciencia cívica y política, y en un vuelco previsible ha echado al país en los brazos de un partido político que es el más derechista y sectario de toda la Unión Europea.

Esos once millones de votos del PP parece que ahora tras diez meses de poder omnímodo se han evaporado tras comprobar sus votantes que aquello que proclamaba su líder Rajoy no eran más que mentiras arriesgadas tras conocer perfectamente la situación real de la economía española.

Pero es que además se ha constatado que amén de no controlar la deriva económica –la situación es penosa–, han utilizado el poder para hacer una limpieza ideológica en lo que la sociedad española tenía de bueno, la Sanidad y la Educación.

La derecha española, heredera del franquismo sociológico, nunca ha sabido tener una visión de futuro, como no sea la retención del poder a toda costa, y como consecuencia no ha visto que tras el fenómeno de la globalización y el desastre económico en Occidente, venía un cambio de época que subvertirá todos los valores que hasta ahora han sido el sustrato de la sociedad desarrollada.

Y así vemos que tras el ocaso del comunismo en la antigua Unión Soviética, el Capitalismo tal y como lo conocemos hasta ahora nos ha llevado a un cataclismo difícil de domeñar y que tiene los visos de perdurar aún mucho tiempo, sobre todo en aquellos países que no han conseguido en las décadas de bonanza conseguir unas buenas infraestructuras tecnológicas y un estado social y de bienestar suficiente.

Ese es nuestro caso y por eso los ciudadanos miran con aprensión a los políticos y les hacen corresponsables de su mala situación. Por eso los partidos políticos, y sobre todo los dos grandes, tienen la obligación moral de explicar a sus votantes cual es el itinerario a seguir para al menos paliar la actual situación de deterioro social y económico.

El Partido Popular, en el gobierno, no creo que esté por la labor, porque en su ADN están inscritos a sangre y fuego el disimulo, el autoritarismo y la mentira en suma; por lo que tendremos que convenir que el futuro pasa porque la izquierda deje de mirarse el ombligo y comience a trabajar a pie de calle para revertir ese descreimiento que, con razón, esgrimen aquellos ciudadanos a los que se pregunta por sus representantes políticos.

Y si hablamos de izquierda el peso fundamental recae en el Partido Socialista, la O de obrero se ha perdido por el camino, el único que ha sido capaz en los últimos 30 años de dotar a este país de una infraestructura social que ha sido el sustrato de nuestro débil estado de bienestar.

Renovar el socialismo real es tarea fundamental del partido, que tendrá que elegir un nuevo secretario general, que tenga claro que el funcionamiento partidario de las últimas décadas ya no tiene sentido en pleno siglo XXI, cuando el mundo de la comunicación resuelve en segundos polémicas que hace diez años hubieran resultado inacabables.

Cuando eso se produzca y además explique a la población el qué, el porqué y el cómo, será el momento de ganar unas elecciones, para devolver a los españoles todo lo que durante los años de la derecha en el poder se va a perder.

Atentos a Eduardo Madina.

Foto: FDV

 

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