Carta abierta al consejero municipal Alberto Cubero sobre las expropiaciones del Tiro de Pichón

6. mayo 2016 | Por | Categoria: Columna Invitada, Magazine, Opinión

POR FRANCISCO PELLICER (*)

El consejero de Servicios Públicos del Ayuntamiento de Zaragoza, Alberto Cubero, realizaba ayer unas declaraciones en Facebook bajo el título El Ayuntamiento de Zaragoza condenado a pagar 7,2 millones por una expropiación de la Expo”. En ellas, calificaba la Expo 2008 de “banquete especulativo” y afirmaba que esta vez son 7 millones de euros los que se suman a los cientos de millones de euros despilfarrados en aquel evento”.

A la vista de la inexactitud y del sectarismo que desprenden sus palabras, conviene realizar algunas matizaciones.

La recuperación de las riberas del Ebro no forman parte de las obras de la Expo 2008, sino del Plan de Acompañamiento, un conjunto de obras que estaban pendientes desde hacía décadas y que se pudieron realizar, ventajosamente para la ciudad, con motivo de la Expo, pero con cargo a presupuestos específicos de diferentes administraciones (Ministerio de Fomento, Ministerio de Medio Ambiente, Confederación Hidrográfica del Ebro, Gobierno de Aragón y Ayuntamiento de Zaragoza).

Cuando se definieron los contenidos y las obras del Plan de Acompañamiento, muchos incrédulos (una especie muy extendida por tierras aragonesas) lo llamaron “la carta a los Reyes Magos”. Estamos hablando del año 2002. Finalmente, se firmó un convenio entre las citadas administraciones que se publicó en el BOE en 2006, y “la carta a los Reyes Magos” se convirtió en realidad: cinturones, puentes, parques, riberas de los ríos y del canal, equipamientos,…

El coste de las obras de la Expo tuvieron su propio presupuesto y fueron gestionadas por la sociedad estatal Expoagua, no por el Ayuntamiento, aunque formara parte de esa empresa pública con una participación del 15%. Las obras del Plan de Acompañamiento, en cambio, fueron sufragadas por las diferentes administraciones conforme al convenio firmado al efecto en el 2006. Las obras se llevaron a cabo por empresas con capacidad y mediante procesos transparentes de contratación. Se hicieron razonablemente bien, fueron invertidos alrededor de 1.500 millones de euros, y ahí están las infraestructuras y los equipamientos públicos, para que los incrédulos los puedan tocar. Solo hace falta recurrir a la memoria escrita para conocer estos datos, entendimiento para comprender operaciones complejas, y voluntad de servicio público.

Todo este proceso de transformación urbana está profusamente documentado. La documentación de la Expo y del Plan de Acompañamiento está en el CADA (Centro de Almacenamiento de Documentación Administrativa del Ministerio de Economía), en Madrid. Quedó perfectamente ordenada, es pública y accesible. Se enviaron 3.000 cajas de archivo AZ. Me encantaría que alguien las estudiase para que los generadores de leyendas urbanas quedaran desacreditados.

En el caso que nos ocupa, la condena al Ayuntamiento a pagar 7,2 millones por la expropiación al Tiro de Pichón, es necesario saber que, como en otros muchos casos y bajo distintas administraciones y gobiernos, se producen desacuerdos entre los propietarios y las administraciones que deben expropiar para realizar proyectos de interés general. Los tribunales resuelven cómo creen que deben hacerlo pero casi siempre dictan a favor de los intereses privados y con notable retraso.

Pero hay una cuestión preliminar que me preocupa: ¿cómo es posible que una entidad privada se haya hecho con la propiedad de un espacio que pertenece al río, que está dentro de lo que se denomina “Dominio Público Hidráulico”, y que como tal es “público”? ¿Por qué se ha permitido esa ocupación? Que lo expliquen la CHE y los juristas. Si se esperase a tener la resolución final de los tribunales, la mayoría de las obras no se llevarían nunca a cabo. Así que, asumiendo un razonable riesgo y aprovechando las extraordinarias condiciones de oportunidad, entre 2006 y 2008 se emprendieron muchas de las obras que han dejado equipada la ciudad para las próximas décadas.

El señor Alberto Cubero, que es un hombre con responsabilidades políticas, debería olvidar el lenguaje panfletario que utiliza, ya que esas responsabilidades le obligan a exponer con más fundamento las cuestiones municipales que afectan a toda la ciudadanía. Despreciar y destruir lo que otros hicieron con eslóganes que no corresponden a la realidad, no le van a hacer más grande. Y cuidado con la omisión.

Foto: archivo cronicadearagon.es

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(*) Profesor de la Universidad de Zaragoza, y exdirector adjunto de contenidos de Expo Zaragoza 2008

 

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