Casinos y finanzas: ¿la nueva revolución industrial?

21. septiembre 2012 | Por | Categoria: Economía, Magazine, Opinión

por Bartleby, el escribiente ··········

El aterrizaje en España del dueño de Las Vegas Sands (una multinacional de casinos), Sheldon Adelson, ha hecho rodar la bolita de la especulación por el tablero del panorama económico español. Una vez más se ha desvelado la hipócrita clase que nos gobierna, incapaz de impulsar proyectos alternativos y justos. Eso de la “economía sostenible” se lo guardan para la publicidad.

Sea como fuere, la llegada entre vítores del Mister Marshall del trile a uno de los barrios periféricos del planeta más acuciado por problemas, demuestra que no existe un modelo de economía para nuestro país. Todos van a ciegas y apuestan por el primero que pasa. Qué vamos a decir aquí, si en esta tierra de polvo y cierzo algunos incluso veían molinos de neón en el desierto de Los Monegros.

Donde hay negocio no manda orden público

No cabe duda de que hay muchos jugadores agraciados con el mercadeo del juego. Uno que nos interesa a todos es la Hacienda Pública, a cuyas arcas este negocio llegaron 4.503 millones de euros en 2011. Ello explica que sea un organismo dependiente de este Ministerio, la Dirección General de Ordenación del Juego, la que haya asumido competencias sobre el mismo en detrimento del Ministerio del Interior.

Ahora prima hacer negocio más que controlar sus riesgos. No obstante, las patronales de este sector ya han avisado de que van a exigir reducciones en el tipo impositivo, y Adelson puede ser un aliado considerable. Es necesario preguntarse si las necesidades evidentes de aumentar los ingresos públicos a través de incentivar el sector del juego, van a suponer relajación en los controles de blanqueo de capitales ¿No sería más efectivo aumentar los tramos impositivos del IRPF para las rentas más altas, antes que dejarles que se jueguen sus cuartos –si es lo que hacen– en las tómbolas?

La banca siempre “trila”

Quienes salen ganando también son las entidades de crédito, tan necesitadas de alivio. Tanto en la operativa de Las Vegas Sands como en Barcelona World, los terrenos donde previsiblemente se instalarán ambos macroproyectos son propiedad de bancos o de inmobiliarias en cuyo accionariado participan. 

En Barcelona World, el primer premio es para La Caixa,  propietaria de los terrenos donde se construirá el proyecto ubicado entre Salou y Vila-Seca. Con esta operación, La Caixa logra sacar de sus cuentas “suelo sobrante” de su anterior inversión en Port Aventura. Lo del “suelo sobrante” tiene su explicación. Los engranajes de estas operaciones son siempre idénticos: comprar a precio reducido abundante suelo urbano y utilizar sólo una pequeña parte del mismo para montar el resort o el parquecillo temático de turno. Con el “suelo sobrante” sólo resta esperar a que los precios medren por la cercanía del tinglado montado y a ganarse unas pesetillas. O sea, especular.

Pelotazos en el casino financiero

Al margen del pernicioso modelo económico que CiU pretende colarle los ciudadanos y ciudadanas catalanes, hay cuestiones que chirrían en la operativa. El hecho de que precisamente Port Aventura esté al lado del futuro emplazamiento de Barcelona World ya debería ser motivo de duda sobre su rentabilidad, por si no había suficientes. De hecho, La Caixa no va a participar en la financiación del negocio. Sin embargo, esto no parece preocupar mucho. Para la alquimia del beneficio cuentan con la magia multiplicadora de Enrique Bañuelos, el aprendiz de brujo que creció a la sombra de Eduardo Zaplana durante su etapa como presidente de la Comunidad Valenciana. Bañuelos, a través de su sociedad de inversión inmobiliaria Veremonte, va a tratar de mover la bolita del beneficio virtual entre cubiletes de fondos inmobiliarios internacionales y Capital Riesgo con el objetivo de conseguir financiación para el proyecto. Ya veremos cómo termina.

Idéntica lógica político–financiera desprende Eurovegas. Los terrenos donde supuestamente se construirá este macro complejo de ocio, en la Ciudad Norte de Alcorcón (Madrid), son propiedad en parte de la inmobiliaria Metrovacesa (1,2 millones de metros cuadrados de los 12,3 sobre los que está proyectado edificarse). Metrovacesa está prácticamente en manos de la banca: Banco Santander (34,866% de su capital), Banco Financiero y de Ahorros–Bankia (19,068%), BBVA (17,34%), Banco Sabadell (12,352%) y Banco Popular (11,969%). Pues bien, los simples rumores de la posible ubicación de Eurovegas en Alcorcón lanzaron en bolsa a Metrovacesa cuyos títulos se dispararon en un gráfico de montaña rusa. Si el 29 de agosto cotizaban a 0,4 euros por acción, el 11 de septiembre alcanzaron 1,3 euros. Buen pelotazo para la banca, propietaria del chiringuito inmobiliario.

Sigue la apuesta por la burbuja

Llegados a este punto es menester llamar la atención a los amables lectores sobre un hecho que se repite en todo fenómeno especulativo de naturaleza financiera, en nuestro caso, tanto en las tramas que han de financiar Barcelona World, como en el “milagro” de que la cotización de Metrovacesa saliera escopeteada como un cohete.

En ambos supuestos confluyen necesariamente dos componentes: la perspectiva futura de beneficio (como en los juegos de azar) y otro básico, mínimo, testimonial incluso, de negocio productivo, el cual puede o no cumplirse. En el fondo, esta cuestión carece de relevancia a la hora de que el capital se decida a apostar. En este blackjack financiero, el negocio real de fondo no es el parque temático o las máquinas tragaperras (o construir viviendas) sino la capacidad de inflar expectativas de beneficios futuros y convencer a otros para que acepten el envite y engorden la apuesta. La bola de cristal del especulador se empaña con los vapores del lucro.

El capitalismo de casino sopla sobre un vidrio caliente hasta sus límites. Antes de que cristalice y se haga pedazos es menester poseer las picardías suficientes para arramblar con las ganancias y levantarse de la mesa. Los añicos, como las migajas de un festín, son para los que barren. La burbuja inmobiliaria española es un ejemplo cristalino de ello.

El milagro financiero de los peces y los panes

Juegos de azar y capital financiero comparten el mismo ADN. No se imaginan la cantidad de dinero que se puede crear con apuestas financieras como los futuros y las opciones. Un documento de Naciones Unidas titulado “La crisis sub-prime en  Estados Unidos y la regulación y supervisión financiera: lecciones para América Latina y el Caribe” de febrero de 2009 (página 14) nos ofrece cifras. A  nivel mundial los contratos de futuros y opciones crecieron desde un total de 13.753 y23.034 miles de millones de dólares, respectivamente, en diciembre de2003 a un total de 28.060 y51.039 miles de millones de dólares a diciembre de 2007, respectivamente. A ello hay que sumar los contratos de derivados over-the-counter (es decir, que no se negocia ni contratan en un mercado regulado como puede ser una bolsa) aumentaron desde95.200 miles de millones de dólares en diciembre de2000 a683.725 miles de millones de dólares al final del primer semestre de 2008. No se preocupen, a mi también me ha costado leer las cifras.

El negocio del azar no es ninguna broma, pero mucho menos lo es el “azar” en el negocio financiero. Y a este juego aleatorio se nos está empujando. Nuestra vida cada vez se parece más a las fichas que se amontonan en sobre un tapete. Las famosas hipotecas subprime tienen su fundamento de rentabilidad en las condiciones de vida de aquellas familias americanas que no podían acceder a una vivienda. A mayor riesgo de impago, más rentabilidad para los bancos que compraban los títulos subprime. No importa que la gente se quede en la calle. Apostar por la injusticia social es una gran oportunidad para el lucro. Y a eso vamos.

La economía política del “azar”

Si el azar pasa a formar una parte cada vez mayor de las decisiones sociales y económicas ¿es que estamos acaso en una fase distinta del Capitalismo en el que la racionalidad que predicaba Max Weber como consustancial a su naturaleza ha quedado relegada por el riesgo y la virtualidad? Creo que no. La racionalidad sigue imperando en el modelo económico. La razón les dice a los poderes económicos que busquen la complicidad de los políticos para que sus designios y profecías se cumplan a golpe de tarot o decreto ley. Es la razón de la fuerza. Las élites juegan con las cartas marcadas. Ellas crean las reglas y se reservan hasta la excepción. Son soberanas aun para imponer la ilógica. De ahí el juego de parejas entre los poderes políticos y los intereses económicos sea determinante. Alguien tiene que hacer que se cumplan las apuestas.

Si hay incertidumbre en nuestras vidas es porque políticos y banqueros así lo han decidido. Nada de improvisación ni de azar, no se lo crean. Ellos son los que deciden pagar salarios de casino. La foto de Adelson con la plana mayor de la ejecutiva de la Comunidad de Madrid, o de Artur Mas con los especuladores Bañuelos e Isidro Fainé, son la prueba de que hay lógica a fuerza de martillazos o de porrazos. En este juego de lobos, al final pagarán los corderitos… o no ¿Qué se apuestan?

Foto: Maksim

 

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