Del apasionamiento natural del fútbol, a la crispación mal intencionada

4. mayo 2011 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

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Juan Perpiñá.- Tras la bazofia que nos han hecho llegar muchos medios de comunicación antes y después del cuádruple duelo entre el Real Madrid y el FC Barcelona, reconfortan las crónicas del clásico que han publicado este y otros diarios, sin intención alguna de crispar el ambiente.

 

Pero al margen de ésta y otras excepciones, lo que ha prevalecido es el comentario crispado, como jamás había conocido este viejo comentarista –que lleva vistos innumerables partidos de fútbol– y que desde hace más de sesenta años ha disfrutado del apasionamiento con que siempre se ha vivido fuera y dentro del terreno de juego los avatares de la rivalidad deportiva. De ahí, a la etapa pestilente que estamos sufriendo en estos momentos a raíz de los repetidos encuentros entre el Real Madrid y el FC Barcelona hay un gran trecho.

 

Del apasionamiento natural se ha pasado a crear un ambiente de crispación insoportable. La inmensa mayoría de aficionados saben perfectamente quién va incubando desde que comenzó la temporada esta desmedida tensión. Como será de grave la situación, cuando el mismo seleccionador Vicente del Bosque  muestra su preocupación ante la posibilidad de que estos enfrentamientos trasciendan y afecten al grupo de componentes de estos dos equipos que pertenecen a la Selección Española.

 

En verdad que daba pena el saludo protocolario previo, sin el menor atisbo de afectividad, que se daban como perfectos desconocidos compañeros que defienden –dentro de la mayor armonía y fuerza– los colores de La Roja.

 

En la noche triste (para quienes amamos el buen fútbol) de la ida de la semifinal de Champions, busqué diversos programas de televisión por diferentes cadenas, para conocer opiniones al respecto. Entre todos ellos no puedo ocultar la crispación que destilaba el “Punto pelota” de la cadena “Intereconomía”, donde a gritos se despellejaban unos comentaristas a otros. Daba la sensación de que crispar era el único objetivo que allí se perseguía convirtiendo el plató en una bufonada.

 

Claro está que el ambiente de crispación es una especialidad de esta cadena, que por lo habitual se dedica a enfrentarnos a los españoles aprovechando cualquier tema. Ahora por lo visto, lo que interesa a estos pescadores de peces en ríos revueltos es sembrar la discordia hasta el infinito para desunir. Es lo suyo.

 

Afortunadamente –y dado el horario de la programación de este espacio mal llamado “deportivo”–, es de suponer que sólo los que les siguen, embriagados por la pócima de la crispación, asistirán a ese bochornoso espectáculo televisivo.

 

Ante este desafuero, no se me ocurre otra cosa que repetir mil y una veces que el fútbol debe ser apasionamiento natural, sin cruzar la línea roja de crispar a todo su entorno, como algunos vienen provocando reiteradamente.

 

Eso no es comentar sobre fútbol. Eso es otra cosa, y además, bochornosa.

 

 

Foto: Vmsantamaria

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