Derroche en el gasto farmacéutico

15. junio 2010 | Por | Categoria: Magazine, Mayores

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Desgraciadamente son pocas las personas que son conscientes del tremendo coste al que la Seguridad Social tiene que hacer frente para cubrir el gasto farmacéutico.

 

Los gobiernos van sucediéndose, pero ninguno es capaz de ponerle el “cascabel al gato” por lo impopular que resultaría tomar una medida de reajuste al respecto. El 18 de mayo de 2009, bajo el titular “STOP al gasto farmacéutico” publiqué en esta misma columna un artículo en el que reflejaba de manera contundente que después de décadas, los poderes públicos no habían sabido infundir a la población un sentido de saber valorar la importancia de la calidad del servicio farmacéutico que disfrutamos. Ya entonces, denunciaba que quienes resultaban más beneficiados de este derroche eran las oficinas de farmacia y la industria farmacéutica (en gran parte en manos de multinacionales) sin que nadie pusiera remedio a este despilfarro.

 

Como en otras ocasiones, se habla ahora desde el Gobierno, aunque de manera tímida, de buscar una fórmula capaz de poner fin a este disparate. A ver si son capaces de llevarlo a cabo.

 

El país –como todos los que integran la Unión Europea– está prácticamente en la bancarrota y buscan desesperadamente salir del atolladero. Piénsese por un momento en nuestro caso, con las alegrías en que se entregan los fármacos a la nutrida población de esos millones de pensionistas y jubilados, a los que se les hace llegar una cantidad de recetas que suman cada vez que son cumplimentadas, una elevadísima cifra de euros. En este despilfarro, aparte de los farmacéuticos y de la industria, que han encontrado desde tiempo inmemorial el “dorado” con sus pingües beneficios, todos somos culpables.

 

La clase médica, porque en su mayoría prescriben en exceso, las enfermeras/os, porque para aliviar su trabajo te endosan productos para un mes o dos, evitando con ello la presencia de los ancianos cada dos semanas ¿Se ha pensado alguna vez, los medicamentos que cada día quedan inutilizados por el fallecimiento de estos enfermos? Porque… la gente se muere, a pesar de los fármacos.

 

Otra cosa incomprensible es que en este país hay jubilados que tienen muy buenas pensiones y sin embargo se llevan su saquito de medicinas gratis total, mientras un trabajador de salario mínimo debe pagar el 40% por ello. Injusto a todas luces, pero nadie se atreve a poner coto a esta injusticia.

 

Se impone un cambio radical y especialmente a la hora de impartir pedagogía a los millones de ancianos y sus familias, que deben aprender a valorar lo que se gasta con ellos y ser consecuentes que esto no es un pozo sin fondo. Si no se actúa firmemente comenzando por la industria farmacéutica, a la que se le permite que no ponga el precio en el envase, ocultando con ello la cuantía de lo que el enfermo se lleva a su casa, y se toman medidas de reajuste necesario, entre todos habremos cavado la fosa para enterrar la gratuidad de los fármacos que, sin orden ni concierto, se ponen en nuestras manos hoy.

 

¡Lo de ahora es inadmisible! Y no será posible continuar de manera tan irresponsable, ya que de seguir así, podremos traer a colación aquel refrán castellano que dice “entre todos la mataron y ella sola se murió”.  Más claro, agua en un vaso. 

 

 

Foto: archivo cronicadearagon.es

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