El Centro de Estudios de Física del Cosmos en Teruel y el IAC descubren un cúmulo estelar masivo de la Vía Láctea

8. mayo 2012 | Por | Categoria: Ciencia y Tecnología, Magazine

Investigadores del Centro de Estudios de Física del Cosmos de  Aragón (CEFCA) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) han descubierto un cúmulo estelar masivo de 20.000 masas solares, el Masgomas-1.

Se trata del cúmulo estelar masivo más cercano a la Tierra después de Trumpler 14.

Actualmente, pese a ser objetos muy masivos (de más de 10.000 masas solares),  apenas se conocen una decena de ellos en nuestra galaxia. Estos cúmulos  masivos son los que determinan el ritmo de la actividad de formación estelar y su estudio sirve para conocer la estructura y los procesos que tienen lugar en la Vía Láctea.

El descubrimiento de Masgomas-1 es parte de un programa de búsqueda  sistemática de cúmulos masivos realizado por el equipo de astrofísicos, y forma  parte de la tesis doctoral de Sebastián Ramírez Alegría, dirigida por Antonio Marín-Franch del CEFCA y Artemio Herrero del IAC.

Masgomas-1 es un cúmulo estelar abierto masivo que tiene el doble de masa que  su homólogo más cercano, Trumpler 14. Se halla en el brazo del Escudo-Centauro de la Vía Láctea a 11.500 años luz de la Tierra y posee más de 60 estrellas jóvenes y masivas (de más de 8 veces la masa del Sol) ligadas por la fuerza gravitatoria.

El astrofísico del CEFCA, Antonio Marín, describe que “el caso de Masgomas-1 es especialmente interesante porque, por primera vez, se ha confirmado en un mismo cúmulo la presencia de estrellas supergigantes rojas ya evolucionadas y estrellas calientes aun sin evolucionar, lo que ha permitido a los investigadores determinar de manera precisa la edad del cúmulo, que se encuentra en torno a 9 millones de años”. “Muy joven en términos astrofísicos”, añadió.

Hasta mediados de los años noventa, se suponía que la formación de estrellas de la Vía Láctea era más lenta que la que le correspondía por su tamaño y características por lo que se pensaba que era una galaxia poco activa. Las observaciones infrarrojas de los últimos años han permitido el descubrimiento de nuevos cúmulos de estrellas jóvenes y han cambiado esta visión, revelando que nuestra galaxia es una máquina eficiente de formar nuevas estrellas.

El astrofísico del CEFCA explicó que “las observaciones infrarrojas son clave en este tipo de estudios porque nos permiten ver a través del gas y el polvo que hay en el disco de nuestra galaxia, donde se encuentran estos cúmulos masivos jóvenes”.

Para saber cómo de activa es una galaxia formando estrellas es necesario conocer cuántos cúmulos de estrellas jóvenes contiene. Comparando la Vía Láctea con otras galaxias espirales, se espera que tenga un centenar de cúmulos masivos, sin embargo el censo actual todavía es muy bajo. “Conocer y caracterizar las regiones en las que se están formando estrellas masivas, o se han formado recientemente, nos ayuda a comprender un poco mejor nuestra propia galaxia”, contó el investigador del CEFCA.

La imagen infrarroja permite ver a través de las densas nubes de polvo y gas del disco de la Vía Láctea y descubrir las estrellas que forman el cúmulo. La imagen óptica no muestra las estrellas masivas pertenecientes al cúmulo descubierto (marcadas con círculos rojos en ambas imágenes). En la imagen infrarroja se pueden observar además una gran cantidad de estrellas que pertenecen al disco de nuestra galaxia y que son inaccesibles con observaciones ópticas.

Foto: CEFCA / Gobierno de Aragón

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