El decreto “antidesahucios” del gobierno es una moratoria para sostener a la banca zombi

21. noviembre 2012 | Por | Categoria: Economía, Magazine

Y los montes parieron un ratón. Las recetas para frenar desahucios, publicadas en el BOE el pasado 16 de noviembre, constituyen una nueva demostración de los verdaderos intereses a los que sirve este Gobierno. Lo adelantábamos en un artículo anterior (“España, ese país de medio millón de cadáveres hipotecarios”): la banca será la única cuyos intereses se tengan en cuenta a la hora de adoptar cualquier tipo de medida que pretenda poner fin a la injusticia de los desahucios.

No vamos a analizar las graves limitaciones del Real Decreto Ley 27/2012, donde se recogen tales medidas. Con echar un vistazo a su artículo 1 es suficiente para vaticinar su fracaso. Baste recordar que el “código de buenas prácticas” puesto en vigor por el ministro De Guindos en marzo de 2012 no ha conseguido reducir la cifra de ejecuciones hipotecarias y lanzamientos. Y ambos nacieron con idénticos padrinos y parteras. Este nuevo artilugio legal es sólo un patoso intento por frenar las imágenes de dramatismo que pudieran incrementar la alarma social. Pero jamás dará respuesta a una justa demanda ciudadana, de la que por cierto disfrutan los países civilizados.

La banca dispone y el gobierno obedece

De la comunidad de intereses Gobierno/banca dan fe las notas de prensa remitidas por las patronales respectivas el día 12 de noviembre. Tanto la Asociación Española de Banca (AEB) como la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) apelaban a “razones humanitarias”  para paralizar los lanzamientos durante los dos próximos años (AEB) o “hasta la entrada en vigor de la reforma normativa anunciada por las autoridades” (CECA); y sólo para aquellos casos en que concurran circunstancias de extrema necesidad o especial vulnerabilidad. Como puede constatarse, el lenguaje y los propósitos de la banca son idénticos al resultado normativo promulgado cuatro días después. Tanto monta.

Con la banca hemos topado

El PSOE no se sumó a esta propuesta definitiva del Gobierno tras días de debates e incertidumbre. Una maniobra del “quiero pero no puedo” que de poco le sirve a Rubalcaba y mucho menos a las decenas de miles de personas que a estas horas habrán recibido ya una notificación del juzgado para desalojar su hogar. La propia vicepresidenta se encargó de recordarle a don Alfredo su trayectoria en la legislatura anterior y, de paso, ilustrarnos a todos sobre los verdaderos motivos de por qué se legisla tan mal, a deshora y siempre para unos pocos. Las “dificultades” que se encontró el PSOE cuando gobernaba para encarar una reforma en profundidad de la legislación hipotecaria son las mismas a las que el gobierno actual dice enfrentarse ahora.

Por eso Soraya pedía al principal partido de la oposición “coherencia” y “consecuencia con su trayectoria anterior”, o sea, callar ante una nueva deslealtad a la ciudadanía ¡Ay Alfredo, cuántas buenas razones ha dejado el PSOE durante su gobierno, para justificar a otros! Y en este sentido, la vicepresidenta le recordó al líder de la oposición que “somos ambos partidos de gobierno”. En el fondo quizá sea este el único problema.

Stop estafa piramidal bancaria

Lo que quedó claro durante la comparecencia ante los medios es que las “dificultades” a que se refería la vicepresidenta impedirán que en la tramitación del decreto se acepten enmiendas para mejorarlo. No se esfuercen los grupos minoritarios. “Hay que solventar un problema con carácter equilibrado”, añadió. Por “equilibrado” significa mirar los intereses de la banca, claro. Y si alguien alberga dudas sobre cuáles son, le recordamos las palabras de Miguel Martín, presidente de la AEB, para quien la solución a los desahucios es “construir más casas y dar más crédito hipotecario”. Traducimos: dadnos más gasolina para que este incendio sea rentable. Los endeudamientos del futuro son los antidesahucios de hoy. Una cínica interpretación de los principios de “solidaridad” y “responsabilidad” que al partido en el poder le place. En cualquier caso, el ejercicio de funambulismo del Gobierno supone dejar en la calle miles de familias a costa de perpetuar la estafa piramidal bancaria. Y de paso, dar todo un ejemplo de cómo funciona un “mercado autorregulado” y sus amiguetes.

Cuando la injusticia es la principal garantía de inversión

El negocio de las cédulas hipotecarias es una de esas razones para mantener el “equilibrio”. Así de claro lo dejó la carta de la AEB con fecha 16 de noviembre donde advertía del “riesgo de alterar el mercado de cédulas hipotecarias” ¡Qué pronto se descubre la “humanidad” de la banca!

Este tipo de activo permite  a las entidades de crédito obtener liquidez y los inversores a cambio recibir una rentabilidad. La garantía para quien invierte son los préstamos hipotecarios ya otorgados. Mientras el deudor paga su hipoteca, el banco puede pagar a su inversor. De este modo la banca pudo financiarse generosamente durante el boom inmobiliario, avalada por una legislación pirata que exprime al hipotecado al máximo. Somos un “paraíso legal” para los tiburones financieros internacionales.

Según datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores CNMV, en 2003 bancos y cajas emitieron 17.864 millones de euros en cédulas hipotecarias; en 2006 esa cifra ascendió a 44.250 millones. Por eso se asustan ahora ante quienes exigen cambios en la normativa. El chollo se acaba. Y bien mirado no hubiera estado mal que así hubiese sido durante la época de la burbuja, quizá el nivel de irresponsabilidad en la concesión de créditos hubiese sido menor. Pero mientras la ley o Estado lo permitan…

De una burbuja a otra

Pero lo más sorprendente de todo es que con una burbuja teóricamente desinflada las emisiones de cédulas hipotecarias están creciendo. Según el Boletín Trimestral III/2012 de la CNMV (páginas 49 a 51), hasta septiembre de 2012 se colocaron en el mercado cédulas hipotecarias por encima de las registradas durante todo 2011 alcanzando los 83.850 millones de euros. El saldo vivo de cédulas pendiente de amortizar se sitúa en 426.201 millones de euros, según datos de la Asociación Hipotecaria Española. Un hecho es evidente. Hay toda una burbuja financiera en marcha, un endeudamiento bancario que sigue engordando cada día. No esperemos que el crédito fluya, que la economía reverdezca. Trolas de jardineros patanes. Las previsiones son completamente funestas porque el sistema financiero español es un pozo sin fondo que nos está arrastrando.

Lejos de ser la solución, la banca es parte sustancial del problema. Es lo que sucede cuando el monopolio del dinero está en manos privadas: que las leyes de todo un país las dictan unos pocos.

Foto: archivo cronicadearagon.es

 

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