El doble de coches de alta gama

9. noviembre 2011 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

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Por Raúl Bruna

 

Acabo de terminar mi artículo para la sección de economía y me viene a la cabeza un dato que escuché hace algunos días en un programa radiofónico.

 

Decían en él que la venta de coches, como de todo lo demás, iba cuesta abajo y sin frenos. Un horror, vamos.

 

Pero matizaban, no sin sorna, que el tortazo en el sector automovilístico no era en todo el sector automovilístico, pues hay un subsector al que las cosas le van de perlas.

 

Los coches de alta gama, los que siempre hemos llamado coches de lujo, vamos. Esos no sólo aguantan el tipo sino que, toma ya, han duplicado sus ventas.

 

¿Ein? ¿Pero no estamos en una crisis global?. ¿Qué quiere decir global, pues?

 

En fin.

 

Pues se defina como se defina lo de global, lo que está más que claro es que no todos estamos en crisis. Me atrevería a decir, incluso, y con todo mi morro, que ni siquiera estamos en crisis.

 

Aquí lo que hay, ya que cito lo del morro, es eso, un morro que lo flipas. Un morro que lo flipas y dos bandos, el pequeño pero matón que todo lo acapara y el grandote y tontorrón que todo lo pierde.

 

Si nos diera por ponernos un pelín ideológicos podríamos decir que lo que hay, ya a las claras y con todo ese morro al que hacía referencia, es un auténtico reparto de la riqueza.

 

Por fin nos hacen caso a esos pocos rojetes ingenuos, siempre reclamando el reparto de la riqueza.

 

¡Jó, pero qué majos!, no les ha importado darnos la razón y poner en práctica un nuevo reparto de la riqueza.

 

Sólo un pequeño detalle, un ligero matiz de interpretación, es lo que separa su generoso reconocimiento terminológico de la ingenua pretensión de nosotros, los rojetes.

 

Ese matiz que marca la diferencia entre interpretar “reparto” como mera distribución sin atención a sus medidas y “reparto” como el hecho de distribuir pero también de compartir, con total atención a las medidas y reduciendo sus diferencias a la mínima expresión.

 

No oí en ningún momento absolutamente nada que tuviera que ver absolutamente nada con ninguno de los dos tipos de “reparto” durante el paupérrimo espectáculo pseudopolítico con el que anoche nos fuimos a intentar dormir, como tampoco oí nada sobre los Buffett que andan sueltos por el mundo ni sobre el éxito en la venta de cochazos, ni mucho menos, por supuesto, del porqué de la existencia actual de ambos despropósitos.

 

Claro, tampoco es que el Pueblo ande demasiado preocupado de porqué pasan las cosas que pasan y cómo evitar que vuelvan a pasar y sí de quién nos va a sacar las castañas del fuego, como si existiera semejante Merlín o Rey Arturo o San Jorge.

 

Por mi parte, desgraciadamente convencido de que no tenemos solución a corto ni medio plazo, ni el Pueblo ni la economía, me conformaría con que los representantes de la Izquierda reUnida que acaben siendo elegidos en un día tan señalado como el 20-n tengan los reaños de decir las verdades y lo hagan de una manera pedagógica y sencilla y en todos los sitios, los oficiales y los oficiosos, porque si pretenden dedicarse a que las decisiones políticas y económicas que se tomen en la próxima legislatura sean las que ellos dicen defender, van listos.

 

 

Foto: Rudolf Stricker

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