El Gobierno destinará 2.400 millones para los pensionistas en 2011

1. diciembre 2010 | Por | Categoria: Magazine, Mayores

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Así, dicho a lo gordo, esta enorme cantidad dedicada a compensarnos a los pensionistas, por la desviación de la inflación –superior al 2%- que se ha producido en este año que está a punto de finiquitar, nos hace ver, como un espejismo, que nos va a llegar a los escuálidos de nuestros bolsillos una cifra muy reconfortante, cuando en realidad no llega apenas más que a unos diez o doce euros, en el caso de las pensiones mínimas, lo que en realidad no supone apenas nada.

 

Pero en fin, más vale eso que una pedrada en los ojos.

 

Los culpables de que nuestras pensiones de hambre sigan estando al mismo nivel, somos los más de ocho millones de pensionistas que tenemos que repartirnos la tarta. El cacho de la misma que nos toca es por ello tan insignificante, y más reducido lo será, si los viejos seguimos aguantando cada día más. Hoy por hoy superamos la quinta parte de la población española, pero el futuro es claro: seguiremos en aumento. Ello es irreversible.

 

De momento hay lo que hay. Los pensionistas en general verán aumentadas sus pensiones en un 1,20 % y los que cobran las mínimas, un 2,2%. Allá por el 20 de enero nos ingresan la paga adicional, que se nos debe por el aumento de la inflación y ya en los meses sucesivos veremos incorporado en nuestras nóminas el aumento referido. En el anterior ejercicio nos quedamos sin esa miserable cantidad, pero dada su insignificancia, apenas nos dimos cuenta de ello.   

 

Hubo un tiempo –cuando siendo ministro Eduardo Zaplana– en el que se nos dijo a propósito de esta cantidad a recibir en enero, que era una paga extra. Y los viejos recibíamos una carta en la que se nos daba a entender así. Pero ni entonces ni ahora se trataba de nada “extraordinaria”, ya que la cantidad –tan esperpéntica ayer como hoy– que se nos hace llegar, es una obligación que tienen los Gobiernos de resarcirnos por lo que hemos gastado a lo largo de todo el año 2010 superando lo previsto en el Índice del Precio del Consumo (IPC).

 

Llámese como se llame, lo cierto es que esa macro cifra del anunciado que encabeza esta noticia (y que así figura en los medios de comunicación) no es otra cosa que una micro cifra cuando se distribuye a cada uno de los millones de personas que la perciben.

 

A cuantos somos receptores de las mínimas, no nos queda más que una salida, la de la conformidad. Así pues a conformarse toca, y sobre todo sin hacer mala leche con aspectos comparativos que desgraciadamente están a la orden del día.

 

Pero a ciertas edades –ya muy avanzadas en muchos casos– el meterse a especular sobre ello, solo puede aumentar los achaques propios de la ancianidad, en la que sobrevivimos quienes mayoritariamente percibimos tan irrisoria pensión.

 

Ya lo decía el viejo refrán castellano “A la vejez viruela”. Solo nos faltaba a estas alturas de la película cabrearnos por ver cuan injustamente se distribuye el pastel de las pensiones ¡Faltaría más!