El IAACC Pablo Serrano comienza una nueva etapa con la exposición de Rafael Navarro y sus Polifonías

14. abril 2016 | Por | Categoria: Cultura, Cultura y Ocio, Magazine

El artista zaragozano Rafael Navarro, primer fotógrafo en recibir el Premio Aragón-Goya en 2013, ha abierto la temporada de exposiciones temporales en el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos (IAACC) Pablo Serrano, con su muestra “Polifonías”.

El artista la inauguró ayer junto a la consejera del Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Mayte Pérez, el director general de Cultura, Nacho Escuín, y el comisario de la misma, Alejandro Ratia. Al acto asistió la presidenta de honor del IAACC, Susana Espadoni.

Es un lujo dar comienzo a esta nueva etapa del IAACC Pablo Serrano con Rafael Navarro y sus Polifonías. Y nos llena de orgullo porque lo que queremos trasladar a partir de hoy es una visión como la suya en esta nueva imagen y que a través de la cultura y el arte logremos conectar con la sociedad”, dijo la consejera. Durante su discurso su discurso inaugural ha parafraseando a Pablo Serrano para invitar a todo el mundo a “hacer este sueño realidad” y hacerlos partícipes de la nueva vida del centro.

Polifonías” aporta una clave de lectura nueva y transversal de la obra de Rafael Navarro. Por un lado, se abre el diálogo entre sus trabajos clásicos, químicos y en blanco y negro, y su producción digital más reciente. Y, por otro, muestra un modo peculiar y alternativo de presentación de las fotografías. Al hilo de la voluntad de abstracción de Rafael Navarro, del uso de las imágenes dentro de un lenguaje, nace una combinatoria de las fotos individuales en composiciones mayores.

En ella, la fotografía pierde su individualidad en función de un todo. Esto se produce, en algunas series, de una forma lineal, en el sentido convencional de un discurso, hilado por un argumento o cierta sensibilidad. Pero la estrategia “polifónica” va más lejos, porque las fotos funcionan como partes de una pieza global, cuya lectura es conjunta, y no necesariamente lineal.

Polifonías quiere ser un inventario de los modos en que las fotografías interactúan para construir algo nuevo”, explicó Rafael Navarro. La exposición relata también cómo nace esta idea de un tratamiento sintético. Su germen fue una serie temprana (Involución, 1976), que representó una crítica interna de la Fotografía.

Los míticos Dípticos, desarrollados entre 1978 y 1985, inician el planteamiento de unas dualidades, de las que nacerá un significado inédito, diferente de la suma de las partes. El desarrollo de las “polifonías”, por lo tanto, parte de una discusión de las propias bases del medio, y esa discusión es la que hace crecer la obra hacia territorios que van bastante más allá de lo fotográfico.

Además, el su nacimiento de las “polifonías” coincidió con la generalización de desarrollos pictóricos que hablaban de una extensión del cuadro como tal. También las transformaciones de ballet contemporáneo pueden asociarse a estas estrategias.

No se trata solo de una vía de racionalización, de catalogación, o de variaciones musicales en el sentido de un adorno, sino que las “polifonías” de Rafael Navarro se preocupan del establecimiento de significados, y de la expresión compleja de unas ideas complejas.

En ellas, todos los recursos se ponen en juego. Las variedades morfológicas aparecen ya desde el comienzo. Los cuatro primeros ensayos de las mismas, tan diferentes uno del otro en apariencia –El androbosque, La sombra inextinguible, Ella y Silencio I– funcionan como padres de unas líneas de trabajo que se mantienen y enriquecen hasta ahora mismo.

Construcción de imágenes con imágenes, coreografías de sombras, metamorfosis, objetualización radical. La incorporación del color y de los procedimientos digitales serán las últimas etapas de esta evolución.

Foto: archivo cronicadearagon.es

 

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