El PP se pavonea en la Comunidad Valenciana

30. julio 2010 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

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Juan Perpiñá.- En una esporádica visita a Valencia, he podido constatar que la derecha gobernante sigue pavoneándose, con la indignidad que les es propia a los dirigentes del PP de aquella comunidad, a la cual han convertido en una finca propia, contando eso sí, con el beneplácito de la mayoría del pueblo que, como un rebaño de ovejas, les siguen fieles, hagan las barrabasadas que hagan.

 

Esa fidelidad acérrima nos trae a la memoria a los “descamisados” argentinos de los años 50, cuando en aquella lejana época del peronismo, todos a una voz gritaban con una vehemencia insultante aquello de “Ladrón o no ladrón, queremos a Perón”.

 

Así se escribe la historia y así se escribirá en el futuro todo lo relacionado con los dirigentes del PP en la Comunidad Valenciana en el transcurso de la primera década del siglo XXI, cuando el cerco judicial al presidente de la Generalitat y a otros líderes –como Ripoll y Fabra– les haya llevado lentamente, pero de manera irreversible, al final que merecen, que es lo mismo que le ocurrió en su día al argentino Juan Domingo Perón.

 

Cuando eso ocurra, cualquier valenciano se ruborizará del pavoneo del nefasto Francisco Camps, a pesar de su imputación en un flagrante delito de cohecho impropio, tras lo cual debió haberse retirado de la escena política, acompañado  de los dos grandes “popes” del Partido Popular, los presidentes de las diputaciones y del PP en Alicante y Castellón, Joaquín Ripoll y Carlos Fabra.

 

De este último se hablará mucho y mal durante las décadas venideras, puesto que en todo el país no hay un solo político que haya burlado a la Justicia de manera tan contumaz como él lo ha hecho. Claro que del tonto solemne de su jefe de filas, el simplón Mariano Rajoy, también se comentará la persistencia con la que le respaldó en infinidad de ocasiones, incluso cuando la Fiscalía anticorrupción pedía 15 años de cárcel a este filibustero del siglo XXI, y del que Mariano –sin inmutarse– manifestó que “Fabra es un ciudadano ejemplar” ¡Manda carallo! (que suele decirse en tierras gallegas).

 

A un individuo como ese, que justificaba sus ingresos extraordinarios con la suerte que le acompañaba jugando a la lotería y que incluso se permitió pavonearse –en medio de una pira de acusaciones y procesos judiciales–  diciendo “si me toca el 27.931 me sacaré la pirula y me mearé en la sede de Izquierda Unida” ¡Vaya exabrupto presidencial!

 

Han sido tantos los jueces que han ido pasándose la pelota de los procesos imputados a este tío vivo de la derechona castellonense, sin que nadie le haya hincado el diente, que a estas alturas de la película, son muchos los valencianos que piensan que a pesar de que el tema ha entrado de lleno en la Fiscalía Anticorrupción, está por ver si no se les escapará de las manos una vez más como una anguila del lago de La Albufera.

 

Quizá pase lo mismo con el imputado Camps, ya que a pesar del escándalo que se ha formado desde que el Supremo ha tomado serías medidas en su contra, él sigue pavoneándose y dice muy altanero que “no me preocupa nada, como Juan sin miedo, porque nada temo”. Y lo dice a sabiendas de que el “inefable” Rajoy le cubre las espaldas como lo ha hecho siempre. La cosa viene de antiguo. Tan antiguo como lo que refleja “El País” en su edición del 12-7-10, el cual inserta una foto a toda plana en la que Tanto Rajoy como Camps, bajo un paraguas –resguardándose de la lluvia en la plaza de toros de Valencia en un mitin– muestran su risa bobalicona, ajenos por completo del chaparrón que les va a caer un par de años después, y que difícilmente podrán cubrirse con ese paraguas.

 

Ya lo anticipamos en esta columna el 20–1–10 bajo el título 2010 pueden ser el Gólgota para Rajoy.

 

Lo que predijimos no eran más que unos brotes verdes (los de Valencia, Baleares con el político ejemplar, según Rajoy refiriéndose a Jaume Matas, más lo que caiga en Galicia y Madrid –especialmente con el tesorero del PP– sobre el tremendo caso Gürtel) que cuando den sus frutos les van a caer, como chuzos de punta, a la derecha española, revestida de lagarterana como partido de centro y de los trabajadores, que es de lo que ahora blasonan los de la gaviota del PP.

 

Alguien desde la izquierda podrá decir con razón que esta derecha es la hostia. Yo desde esta columna, y a la vista de los hechos y del pavoneo que se llevan a cada momento, me atrevo a decir que estos tíos –que han adormecido a gran parte del pueblo valenciano– son la rehostia.

 

Ni más ni menos, ni menos ni más.

 

 

Foto: el Juez Baltasar Garzón (en el centro) y 10 de los implicados en el caso Gürtel (fuente: 20minutos.es)

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