El protectorado sirio en el país de los cedros

29. octubre 2012 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

POR IGNACIO BRUNA  

El contagio de la guerra en Siria ha llegado al Líbano y se vuelve ineludible en un país que ha vivido continuos conflictos internos durante más de 30 años bajo la sombra de la familia Al Assad, situación que ha permitido que se haya acuñado el término “protectorado de Damasco”.

Los lazos económicos (los más importantes bancos sirios mediante), culturales y religiosos entre Siria y Líbano son más que profundos por lo que el Gobierno sirio ha considerado a la nación de Oriente medio como parte integral de su territorio.

Sin embargo, el uso del territorio libanés como tránsito de la carrera armamentista para equipar a las fuerzas litigantes en Siria y la llegada continua de cientos de refugiados sirios a Beirut ha desencadenado un nuevo conflicto interno entre quienes apoyan y defienden al régimen del país vecino y los antisirios que culpan a Bashar al Assad y a su gabinete del derramamiento de sangre en el suelo libanés.

No hay que olvidar que durante muchos años Beirut ha sufrido en sus carnes actos terroristas y asesinatos de líderes políticos, en un país con una docena de sectas tribales que siempre han hecho difícil su convivencia.

No obstante, el reciente asesinato del jefe de Inteligencia de la Policía libanesa, (y ex asistente del fallecido primer ministro Rafik Hariri), Wissam al Hassam, en el barrio cristiano de Archafrieh, en Beirut, el pasado 19 de octubre, ha desatado las apetencias belicistas en las calles y recordado las heridas que ocasionó la prolongada guerra civil libanesa, que durante quince años arrasó el país de los cedros.

La explosión de un coche bomba segó la vida a Al Hassam y a otras siete personas. El difunto jefe de la Policía libanesa estaba ligado al movimiento político antisirio y era confidente del antiguo primer ministro Saad Hariri, quien provocó la salida de las fuerzas militares sirias de Líbano.

El antiguo responsable de los Servicios Secretos estaba marcado desde que destapara una trama terrorista en la que se detuvo a altos funcionarios libaneses prosirios, ambos implicados en un complot para llevar a cabo varios atentados en Líbano, utilizando explosivos provenientes de Siria

Los conflictos internos libaneses se desarrollaron durante años por razones políticas, pues Beirut se ha caracterizado por la división con diferencias arraigadas en las que Siria siempre ha sido el tema central de su agenda nacional.

Coexisten en el país el grupo político Alianza 8 de Marzo (prosirio) y el grupo Alianza 14 de Marzo (antisirio), que siempre han marcado su posición política con toda claridad.

Al Hassam perdió la vida cuando se disponía a reunirse, en el barrio cristiano de Beirut, con diputados del movimiento 14 de Marzo que habían sido amenazados de muerte.

Tras la muerte de Al Hassam, varios parlamentarios opositores recibieron también amenazas de muerte, entre ellos el diputado opositor Amar Huri, quien señaló haber recibido un mensaje amenazador en donde se le decía que la cuenta atrás había comenzado con uno de los diez que iban a ser eliminados.

Los que están en contra del régimen de Bachar Al Assad aseguran que detrás de la agresión al Líbano y la muerte de Al Hassam está el régimen sirio, y que el crimen esta firmado por su presidente, puesto que los líderes sectarios de la oposición son considerados una amenaza perenne que pone en riesgo el dominio de Damasco y su supuesto “protectorado” sobre Líbano.

Un Gobierno encabezado por el grupo combatiente shií Hezbolá, prosirio, que recibe armas, capacitación y apoyo financiero de Irán, lucha ahora para mantenerse en el poder a través de la figura del primer ministro, Najib Mikati, quien es acusado por la oposición de encubrir la muerte del jefe de la Policía.

Ante este panorama, el líder de la oposición, Saad Hariri, se mostró decidido a acabar con el Gobierno de su rival Mikati.

Hariri reveló su determinación de “derrocar el Gobierno de manera pacífica y democrática”, criticando el apoyo de los países occidentales a Mikati.

Algunos analistas creen que en el Líbano, “el régimen sirio tiene complicaciones con los partidos políticos de la oposición, pero si cambia el Gobierno, tendrá problemas con el Estado libanés, como los tiene con Turquía”.

A todo esto hay que añadir la inquietud de las autoridades israelitas por su creencia de que Siria está trasladando misiles y armas químicas a Hezbollah, por lo que Israel ha indicado que está dispuesto a usar la fuerza militar para impedir que la organización extremista prosiria obtenga armamento.

En este sentido, el general Yair Golan, jefe del Comando Norte de Israel de las fronteras del Líbano y Siria, ha declarado “que las tropas están preparadas para intervenir si lo considerasen necesario en una tercera guerra del Líbano, que en su opinión puede ser más sangrienta que las anteriores”.

El julio de 2006, la invasión del Líbano produjo la muerte de más de seis mil personas y casi un millón de desplazados. Israel, con el apoyo activo de los Estados Unidos, decidió invadir el país y destruir a Hezbollah, aunque Israel no logró derrotar definitivamente al popular grupo chií y se retiró al mes siguiente.

Foto: bosque de cedros en Líbano (autor: Jixavius)

 

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