El Real Zaragoza se posiciona en el ecuador de la clasificación. Hemisferio Norte. Más cerca de Europa que del infierno

31. octubre 2012 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

POR ARMANDO SANJUÁN

No sorprende el salto dado por el equipo. Desde comienzos de temporada, en este medio de comunicación afirmábamos que este año había mejores mimbres  para hacer un buen cesto, en relación con las dos últimas temporadas.

Jiménez: has hecho lo difícil. Los mimbres estaban secos y les has dado yemas y verdor. La pretemporada tuviste que hacerla con jugadores del filial. Los fichajes te han llegado en la modalidad de riego por goteo, obligándote a deshacer un objetivo por otro nuevo. El inesperado Movilla, puesto en tu retina hace cuatro días como jugador y como persona, supone un bálsamo de incalculables valores, tanto en el vestuario como en el terreno de juego.

Seguro que has perdido noches de sueño pensando en cómo buscar la fórmula idónea para confeccionar el cesto. En cierto modo, su forma cónica tiene similitud con el esquema del equipo en el campo. Una base amplia, fuerte, soporte de un centro consistente y una punta bien rematada.

Seguramente llegaste a pensar: “¿Como es posible con la materia prima que tengo, ser incapaz de colocar los ‘mimbres’ en su sitio?” Tu tesón no tiene límites. Llega el partido ante al Granada y ¡ZAS!, tres puntos ¡Lo he logrado, increíble! Viene a la Romareda el Sevilla de tu alma (equipo de la primera Liga) con la intención de aguar la fiesta siguiendo el precedente de regalar puntos y… ¡ZAS!, otros tres puntos.

Fácil de comprender. Como humano tienes derecho a equivocarte. Como   hombre de fe que mueve montañas jamás te rindes, lo que hacías era correcto  y tenía que dar frutos. El tiempo ha marcado los plazos, ¿es normal lo sucedido? Totalmente. Jiménez merece un aplauso. Otros quizá hubieran tirado la toalla.

En una entrevista, el presidente Fernando Molinos manifestó que había equipo para tener posibilidades europeas. Alguien lo tomó como un farol pero, señor Molinos, permítame unirme a su diagnóstico.

El Real Zaragoza no solo ha conseguido seis preciosos puntos en los dos últimos partidos, sino que también ha demostrado que el león ha despertado del letargo y que los carroñeros tienen que buscar la comida en otro plato. La afición, tras años de sufrimientos y de angustias, vuelve a sonreír y a soñar.

Aparquemos dejando como interrogante la posibilidad de volver al pasado. Que si falta mucha liga,… que si nos tocan los cocos,… que si… Estos comentarios condicionan la autoestima del entrenador y los jugadores, subestiman lo logrado y pone en duda su futura entrega y calidad.

Pensar que vamos al Bernabéu derrotados es tan incoherente como pensar que no era posible ganar los dos últimos partidos. Tenemos equipo para apretarle las clavijas al mejor guitarrista. Como ya se ha demostrado en esta liga, el Real Madrid no es invulnerable. Jugarle bajo el síndrome del perdedor es lo que no tiene que hacer Jiménez.

La defensa es sólida por arriba y por abajo, en la medular hay talento, velocidad, juventud y veteranía. Postiga ha cambiado la escopeta de ferias por una que mide por décimas las distancias. El Madrid tiene sus carencias, su puesto en la clasificación así lo indica.

El partido tiene tres lecturas: si jugamos once contra once hay un 50% de posibilidades de ganarlo; si jugamos 11 contra 10, hay un 30% de posibilidades de empatar (cuidado con las tarjetas); y sólo si jugamos 12 contra 11, el partido está perdido de antemano.

Por favor, Jiménez, olvídese de Romaric. Nos recuerda su caso al de Aimar: el pasado como crack no sirve para el presente. Es… la vida.

Esperemos que Mourinho nos deleite viéndole discutir con el línea de turno.

 

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