El Real Zaragoza y sus excentricidades

23. agosto 2012 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

por Armando Sanjuán ··········

En menos tiempo que sale un Decreto de recortes sociales, el Real Zaragoza pasa de héroe a villano. El mundillo informativo y tertuliano, tanto aragonés como nacional, sigue sin encontrar las razones que expliquen al 100% los vaivenes del club, ante sus continuos descalabros.

Agapito, tras la gesta de salvar del descenso al equipo, se marcó los tiempos para un nuevo Real Zaragoza. Reestructurar el club desde los despachos hasta la Ciudad Deportiva era el objetivo. Para dar vida al proyecto, primero había que escobar las oficinas. El incombustible Herrera y su lugarteniente Prieto fueron al cubo de la basura.

La renovación de Jiménez como entrenador, era obligada por razones obvias. Pero… faltaba dar un golpe de mano, que diera a la mejor afición del mundo y al conjunto de los aragoneses, credibilidad en su proyecto y recuperación de la maltrecha y destrozada imagen del club.

La incorporación de Fernando Molinos, persona de raíces aragonesas y con un impresionante currículum como gestor, ponía broche de oro a un nuevo Real Zaragoza. Para completar la reestructura, Molinos debería ocupar un alto cargo. La Presidencia del club eliminaba cualquier rastro de un desastroso pasado.

Sus diferentes áreas administrativas y deportivas, estaban bien cubiertas. A los dos se les dio plenos poderes para ejecutar sus proyectos, pero… “dos gallos en el mismo corral, ¡podrían amargarme! –debió de pensar Agapito–; el zorro debe controlar el gallinero”.

Fernando Molinos tiene como objetivo prioritario la reestructuración de la Ciudad Deportiva, como fuente de un futuro que aporte jugadores al primer equipo. Pedro Suñén sustituye a Juan Eduardo Esneider como máximo responsable de la Ciudad Deportiva; Alex Monserrate, coge las riendas como entrenador del Real Zaragoza B. Dos personas con un alto nivel deportivo. Se reestructuran todas las categorías, con especial atención a la juvenil.

Manolo Jiménez lo tiene más crudo. Su proyecto tenía como base imprescindible hacer la pretemporada con la plantilla completa. Presuntamente, Agapito se lo prometió en su renovación. Jiménez le solicitó al menos siete fichajes, prioritariamente un defensa central, un lateral derecho, tres centrocampistas y un delantero centro.

Para el comienzo de la pretemporada en Navaleno, Jiménez tuvo que echar mano del filial (hasta ocho jugadores) para completar los ejercicios. Como es habitual (Gay y Aguirre sufrieron  los mismos problemas) el equipo sigue incompleto, cuando incluso ya ha comenzado la Liga. Se espera la incorporación de un lateral derecho, un central y un punta.

Agapito, el “zorro”, sabía esto cuando dio poderes “absolutos” a Molinos y a Jiménez. Se guardo en la faltriquera el argumento de que predicar no es dar trigo. “Yo os dejo el gallinero completo, pero… los huevos me los como yo” –pensó. En cuanto a las gallinas, es posible que venga una remesa antes de que acabe agosto.

El partido nocturno del lunes frente al Valladolid nos ha descubierto un equipo para andar por casa. El rival, recién ascendido, marcó los tiempos del partido. Sabía que el Real Zaragoza saldría a tope intentando sorprender. Pero Djukic, su entrenador, también debió de darse cuenta de que el rival solo tenía gas para 15 ó 20 minutos.

Contención y buen trato con el balón, enseñando un poco los dientes, fueron los argumentos del Real Zaragoza durante los primeros 20 minutos. Pasado este tiempo, y una vez adormecido el león, el Valladolid metió la directa y mientras los blanquillos, que no podían ya ni con las botas, se limitaban a ver pasar como balas a los jugadores rivales. El segundo tiempo, a partir de los 15 minutos iniciales fue un calco del primero.

De acuerdo que el Valladolid venía con la lección aprendida en cuanto al juego se refiere, por mantener el mismo equipo que consiguió el ascenso, lo que es incomprensible es que físicamente los jugadores no aguanten ni su peso. Hay jugadores con destellos de titularidad. Montañés y José Mari destacaron entre los nuevos. Apoño y Aranda están faltos de fondo físico, Zuculini fatal, a Oriol le falta ritmo, Postiga desastroso y en su línea de mandar globos a la estratosfera. Sorprendente fue el puesto de Abraham, defendiendo por la derecha, cuando fue con Lafita uno de los artífices del ascenso por la banda izquierda.

Sorprendente sigue siendo que Goni y Laguardia no entren en la titularidad cuando se están buscando jugadores para cubrir, precisamente, los puestos que ellos ocupan. Kevin Lacruz y Ortí son otros dos jugadores que, tal como está el patio, no deberían estar marginados ¡Canteraaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

El próximo partido contra el RCD Español tiene más miga que un pan de 100 kilos. Por favor, señor Molinos, nadie duda de su honestidad, su caballerosidad y su inteligencia, pero a la vista de lo que nunca debió ocurrir en el Trofeo Carlos Lapetra, convendría no se quedara en Lérida, justo a mitad de camino, justo a mitad de cariño, entre Zaragoza y Barcelona.

 

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