Elecciones andaluzas: una tómbola de perdedores y una posibilidad de transformación política

25. marzo 2015 | Por | Categoria: El ojo atípico, Magazine, Opinión

Al romper unilateralmente el pacto de gobierno que mantenía el PSOE-A con IU, Susana Díaz adelantó las elecciones andaluzas con el propósito declarado de conseguir una mayoría absoluta que le permitiera formar gobierno en solitario, acusando a IU de provocar desestabilizaciones en el mismo.

El resultado final después de celebradas las elecciones del pasado domingo 22 de Marzo fue el siguiente:

A la vista de estos resultados se ve en primer lugar que el PSOE ha quedado con los mismos diputados que tenía antes de las elecciones, que el PP ha perdido 17 de los 50 que tenía quedando en 33, que IU ha perdido 7 de los 12 que tenía, y que Podemos con 15 diputados y Ciudadanos con 9 han aparecido como formaciones políticas nuevas en el Parlamento andaluz.

Ateniéndonos a las declaraciones de los diferentes partidos que concurrían a las elecciones, se observa que Susana Díaz, que pretendía una mayoría absoluta de 55 diputados para formar gobierno en solitario, no sólo no la ha conseguido, sino que le siguen faltando los mismo ocho que le faltaban antes de las elecciones, pero habiendo cosechado en esta ocasión 119.000 votos menos que en 2012 (a pesar de haber aumentado la participación casi un 5% más con respecto a aquellas elecciones). Por lo tanto, no parece muy acertado calificar de “éxito” el resultado del PSOE, en la medida que no se ha logrado el objetivo previsto por el propio partido.

Es obvio que el PP se ha hundido electoralmente, máxime cuando su pretensión era formar gobierno en solitario de la Junta de Andalucía, y cuando la campaña política realizada por su candidato Moreno Bonilla, tanto en medios humanos como materiales, podría ser calificada de “buena” a “muy buena”.

El otro claro perdedor sin duda ha sido IU, al haber conseguido 7 diputados menos de los que tenía.

Sin dejar de ser un hecho significativo el que Podemos entre por primera vez en el Parlamento andaluz con 15 escaños, y prácticamente sin medios materiales respecto a los dispuestos por los partidos políticos tradicionales (además de tener en su contra a los medios de comunicación más importantes, y a otros de menor fuste), no se le podría calificar como ganadores de las elecciones, dado que según sus propios pronósticos y declaraciones, aspiraban a ser cuando menos, una fuerza real de gobierno.

En el caso de Ciudadanos se le podría calificar de partido ganador, puesto que su objetivo era el de poder formar grupo parlamentario propio y eso sí lo ha logrado.

Además de lo dicho, la composición del Parlamento andaluz pasará de tener tres grupos políticos (PP, PSOE, IU) a los cinco mencionados, a lo que habría que añadir, que algunos de ellos como Podemos, ha declarado no pactar en ningún caso ni con el PSOE ni con el PP, y que Ciudadanos podría hacerlo con el PSOE a cambio de cuestiones políticas previas como echar a Chaves y Griñán por estar imputados. Estp viene a confirmar lo que antes se dijo con respecto a las previsiones no cumplidas por el PSOE de la posibilidad de formar un gobierno monocolor y fuerte.

Sin embargo, para ajustar la valoración política de los resultados electorales convendría tener en cuenta la ley electoral, en base a la cual se hace la distribución de los escaños, dado que por injusta no refleja exactamente la realidad de lo que pasa en las urnas, y que ni el PSOE ni el PP han querido modificar nunca, porque son sus beneficiarios directos.

Así tenemos que al PSOE le ha costado cada diputado 29.958 votos; al PP 32.226; a Podemos 39.307; a Ciudadanos 40.971 y a IU 54.761. Esto significa que un descenso de 119.000 votos no ha supuesto para el PSOE la pérdida de ningún diputado, mientras que una bajada de 164.000 votos ha acarreado la pérdida de siete diputados para IU.

De todo ello y hasta este momento, cuando todavía no se sabe que tipo de gobierno ni de qué forma se va a gobernar en Andalucía, puede afirmarse que, sin haber partidos ganadores tras las elecciones, los que de momento van perdiendo son los andaluces que viven o han vivido de sus respectivos trabajos, que si hay algo que no necesitan es el “jugueteo” político entre los aparatos de los mismos para mantener sillones y posiciones de poder.

Una posibilidad de transformación real de la política con efectos beneficiosos para la población en general: trabajadores, estudiantes, pequeños y medianos empresarios y pequeños capitalistas no adscritos a los grandes capitales, podría llegar de la mano de Podemos e IU. Para ello sería imprescindible que el primero clarificara indeleblemente sus posiciones ideológicas, a fin de establecer políticas concretas para trabajadores, parados, amas de casa, estudiantes, jubilados, enseñanza, pequeños y medianos empresarios (abandonando así la ambigüedad que practica hablando de “los de arriba” y “los de abajo”, los “decentes” y los “indecentes”, los “golfos” y los “patriotas”, etc.), y que IU se sumara a este proyecto de cambio, prestando la militancia y la estructura política que no tiene Podemos. A esto habría que sumar, como cosa ideal, la militancia del PSOE sin su aparato de poder, descartándose a Ciudadanos por ser considerado por más de uno como la marca blanca del PP.

 

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