Elecciones y fascismo financiero, una vuelta a los años 30

1. junio 2015 | Por | Categoria: Economía, Magazine, Opinión

POR BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE

El 24M habló el pueblo en las urnas y al día siguiente le llegó el turno a quienes gobiernan desde la sombra. Esos poderes responsables de la crisis y de la autoría intelectual de unas recetas económicas crueles impuestas para recuperarse de las pérdidas sufridas.

Moody’s, RBS, Citi, UBS, Barclays… piratas financieros una y mil veces sancionados por manipulaciones y fraudes alertaban sobre un nuevo mapa político consecuencia del castigo a quienes durante años han sido el brazo de ejecutor de leyes dictadas en su interés. La Agencia de Calificación Moody’s advertía de una “ralentización en el ritmo reformistas”, añadiendo que “las reformas estructurales han ayudado a España a fortalecer sus instituciones, el sistema bancario y el mercado laboral”. Con idéntico cinismo Coface, empresa mundial de seguros de crédito, manifestaba que el nuevo mapa político podría “perjudicar el sostenimiento del crecimiento”. Y ello, como apuntaban los trileros suizos de UBS, por el riesgo de aplicar “políticas no ortodoxas”. Las ortodoxas, como sabemos, promueven el crecimiento de la desigualdad y la pobreza, favoreciendo los intereses de estos buitres y de los parásitos que los rodean.

Por supuesto estas visiones apocalípticas copan titulares en los grandes medios, ellos mismos negocios muy entrelazados con los intereses financieros cuya función intimidatoria es esencial.

El programa electoral de estos mafiosos ya quedó diseñado hace un par de años en un informe publicado por JP Morgan (“El ajuste de la Zona Euro, una tarea a medio hacer”). En él, el banco inversor norteamericano abogaba por regímenes autoritarios capaces de implantar políticas que hicieran de las democracias un tapete de casino donde poder apostar más fácilmente. Según este informe, las constituciones de los países del sur de Europa “tienden a tener un fuerte sesgo socialista, reflejando la fuerza política que los partidos de izquierda adquirieron después de la derrota del fascismo. Los sistemas políticos de los países de la periferia tienen unas características comunes (…) protección constitucional de los derechos de los trabajadores (…) el derecho de protesta permitido por el status quo político”. Se explica que el Partido Popular no necesite presentar programa político para desgobernar…

Decía Karl Polanyi en los años treinta que “el Estado Político pierde su independencia funcional y se convierte en un mero apéndice del Estado corporativo, que no es más que otro nombre para decir que la esfera económica ha adquirido un estatus supremo (…) Una sociedad fascista nace cuando la esfera política es destruida y sus funciones atribuidas a las corporaciones industriales” (“¿Qué Estado trifuncional?, en “Los límites del mercado”, Capitang Swing, página 61”). Inmejorable diagnóstico de quien vio nacer los fascismos.

Hoy, ese fascismo que, a cámara lenta pero con descaro, trata de apropiarse de la voluntad popular está encarnado en los mercados financieros y sus agentes que no ven al sistema social como una colectividad de seres humanos, con sus problemas, sus retos y sus necesidades. Para esta mafia sólo existe una manada de cobayas listas para la explotación. Querrán a toda costa cumplir sus objetivos, con la manipulación desde los medios que controlan y con el cachiporrazo de sus leyes mordaza. Ya podemos prepararnos porque la Reacción no se va a hacer esperar.

Foto: Luigi Novi

 

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