Emprendedores, el populismo de la dictadura empresarial

30. enero 2015 | Por | Categoria: Economía, Magazine

POR BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE

El pasado domingo, en el discurso que cerraba la Convención del Partido Popular Rajoy lanzó un frase que, a mi juicio, retrata a la perfección tanto el régimen de manipulación en que se sustenta su gobierno como su propio programa de actuación: “Este es un país solidario, responsable y emprendedor”. Sin reírse.

Las dos primeros términos tienen un claro encaje en nuestro Estado de Derecho como principios y derechos fundamentales (artículos 2, 31, 138.1 y 9.3 de la Constitución, por citar algunos) El último sin embargo es un término relativamente nuevo en la jerga neoliberal que carece de legitimación jurídica, pero que ha crecido al calor de la crisis ¿Cuál es el propósito de Rajoy, de su Gobierno y de su partido, al pasar de estraperlo el concepto “emprendedor” entre los derechos constitucionales?

Es evidente que éste es al menos nominalmente un país solidario y responsable. Otra cosa es la labor de este gobierno y de otros anteriores, empeñados en demoler estos principios hasta reducirlos a mero recurso retórico. Es de un cinismo intolerable escuchar tales palabras en boca de un personaje que tolera los desahucios, resta derechos laborales, genera pobreza y desigualdad, y permite morir a enfermos. Respecto al principio de “responsabilidad”, remito al lector a las inagotables andanzas de la organización presuntamente mafiosa que preside, para que extraiga sus propias conclusiones.

Quisiera centrarme en el término “emprendedor”, un palabro que procede del mundo del “gerencialismo empresarial” y que oculta más de lo que a simple vista pudiera parecer.

El gobierno ha promulgado no hace mucho una ley de apoyo a los emprendedores y su internacionalización (14/2013) en el marco de una “Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven” aprobada en febrero de hace un par de años. De la lectura de ambos textos lo que se deduce es una precarización de las relaciones laborales.

No nos engañemos, el precario no es el “héroe” capitalista y burgués que retratan Sombart o Schumpeter, los nuevos tiempos traen una caricatura empobrecida. Sus destinatarios son trabajadores, sobre todo jóvenes, con un alto grado de frustración laboral. Se pasa de un trabajador con derechos a un “emprendedor” que compite con otros por las migajas que puedan caer desde las grandes empresas, las verdaderas beneficiaras de este trile. Se despide a trabajadores y se vuelven a subcontratar por cuenta propia. Externalizar y abaratar costes lo llaman. Es fácilmente entendible que esto provoca también una peligrosa escisión entre los propios trabajadores, entre los “emprendedores” y los contratados por cuenta ajena: los primeros ejercen de caballo de Troya contra los derechos de los segundos.

Desde una perspectiva ideológica, la figura del emprendedor es una estrategia para volver a legitimar al capitalismo culpable de la crisis y convertir al derrotado, el trabajador, en cómplice. Esta suerte de síndrome de Estocolmo se consigue con la inestimable ayuda de los medios de comunicación (ellos mismos grandes empresas interesadas en esta trama de explotación) que sirven de correa de transmisión para construir el mito del emprendedor ¿Se han fijado ustedes en la cantidad de programas que hay al respecto? Un mito que ensalza estas figuras pero que descontextualiza y silencia factores como el origen social, los mercadeos políticos y las redes clientelares. No nos engañemos, aquí no hay más “emprendedores” que los hijos de Aznar, Botín, sobrinos e hijas de Isidoro Álvarez, los Alierta, etc., que sirven como falsa e inalcanzable referencia al desempleado desesperado. La excepción es la norma.

El mensaje que se transmite al “emprendedor”, y a toda la sociedad, es claro: si fracasas, fracasas tú, porque sólo tú eres responsable de ti mismo. El lema del liberalismo más depredador. No existe sociedad en que apoyarte, porque ya no hay otra solidaridad que la que puedas “gestionarte” tú mismo. Se han roto las estructuras públicas y se ha pulverizado todo vínculo colectivo, en la mejor tradición thatcheriana. El mundo ideal de Hobbes.

Esto son los nuevos principios del neoliberalismo y sus lacayos políticos. El PP está corrompiendo las nociones de responsabilidad y solidaridad, y proclamando la buena nueva de los emprendedores. Ya sabemos,… es el partido de los trabajadores.

Foto: asqueladd

 

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