Esperanza Aguirre intenta frenar la Ley de Dependencia en Madrid

25. enero 2010 | Por | Categoria: Magazine, Mayores

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En todos los sitios cuecen habas… y en el mío a calderadas. Algo así deben pensar los madrileños (si es que tienen la sesera en su sitio) del chalaneo que se gasta su presidenta para impedir el desarrollo de las leyes provenientes del Gobierno central, que con el respaldo del Congreso, son de obligado cumplimiento.

 

Hace poco, desde esta misma columna se criticaba la línea ascendente de la privatización que aquí en Aragón viene siguiendo el Gobierno que preside Marcelino Iglesias.

 

Por eso viene a cuento lo de que “en todos los sitios cuecen habas”, pero es que lo que viene ocurriendo en Madrid roza la deshumanización de los poderes públicos para con aquellas personas que se encuentran sin poder ser atendidas ni tan siquiera a la hora de hacer su solicitud, ya que la señora Aguirre dice con la mayor frescura (y no se le cae la cara de vergüenza por ello) que “el problema es que no hay suficientes funcionarios para tramitar las peticiones” y eso –que según ella– “ha aumentado la plantilla en 100 más”. Contra ese dato, el coordinador de IU en Madrid, Gregorio Gordo, manifestó que en diciembre sólo 60 funcionarios ser dedicaban a atender a 52.000 personas que solicitaban ayudas que pueden obtenerse gracias a la Ley de Dependencia.

 

La señora presidenta de la Comunidad madrileña, que siempre quiere salirse con la suya, no dejó de insistir en su teoría de que “las solicitudes de ayuda debieran valorarlas técnicos de compañías de seguros”, cosa  que la Ley no lo permite –como ella sabe perfectamente–, precisamente para evitar enjuagues o chanchullos que desde empresas privadas son muy difíciles de detectar.

 

Una vez más, queda claro que el deporte favorito de los líderes del PP es el retrasar o poner trabas a las leyes promulgadas por el Gobierno de Zapatero.

 

Ahí tenemos ejemplos como la Ley antitabaco que en Madrid la han reconvertido a su capricho, o el caso de la asignatura Educación para la Ciudadanía que en Valencia la explicaban en inglés, hasta que el propio Francisco Camps (el de los trajes gratis), tuvo que renunciar a esa chapuza por que los alumnos no dominaban el idioma de Shakespeare suficientemente y por ello se vino abajo esta formula hispano–británica de la Generalitat Valenciana.

 

Ese totum revolutum que intenta convertir una Ley hecha para todos los españoles en un rompecabezas de manera intencionada, hace que las comunidades de Murcia, Valencia, y Madrid ostenten el farolillo rojo –como los últimos de la cola que son– a la hora de aplicar la Ley de Dependencia. Y que casualidad, las tres están gobernadas por los cabezas pensantes (o mal pensantes, habría que calificarlos) del Partido Popular, el cual, dicho sea de paso, y a la vista de lo aquí comentado, más bien habría que catalogarlo como “impopular”.

 

Lo peor de todo esto, es que la sociedad del consumismo, el individualismo y otros ísmos, que podríamos añadir, solo piensa de una manera egoísta en su propia situación y mientras que la Ley de Dependencia no le afecte a su entorno personal, le importa un rábano los trapicheos que los líderes del PP llevan a cabo ante las propias narices de estos insolidarios ciudadanos. Su ceguera es tal, que ni tan siquiera se detienen a pensar que un día pueden verse obligados a solicitar con urgencia los derechos que emanan de esas mismas leyes que ahora les importan un carajo que sean “torpedeadas”.

 

En el pecado llevarán la penitencia. Tiempo al tiempo. 

 

 

Foto: Partido Popular (Cataluña)

One Comment to “Esperanza Aguirre intenta frenar la Ley de Dependencia en Madrid”

  1. el choto dice:

    Pero que demagogos y que descarados.
    ¿Sabeis cuantas solicitudes de ayudas por la ley de Dependencia no se han atendido en Aragón (algunos de los beneficiarios ya fallecidos)?
    Claro, eso no debe ser frenarla, debe ser dilatarla.
    Cuando se hace una ley hay que dotarla económicamente, sino no vale para casi nada.