“Fomentando” el consumo interno

23. marzo 2012 | Por | Categoria: Economía, Magazine

No parece un gran descubrimiento darse cuenta de que España tiene un gravísimo problema de consumo interno; eso es algo sabido y reconocido.

Sin embargo, mientras el Gobierno trabaja en reducir el déficit vía recorte, con la certeza generalizada de que tendrá efectos negativos en la evolución de la economía española, el consumo interno no deja de sufrir duros golpes a través de los continuos castigos que reciben los consumidores.

Ahora es el Tribunal Supremo el que, según el Ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Manuel Soria, “nos obliga a subir en una determinada cuantía el recibo de la luz”.

Y no deja de ser cierto, pues según el TS deben refacturarse los consumos de unos 24 millones de hogares y negocios, nada más y nada menos que desde el pasado mes de octubre.

Según los autos del Tribunal Supremo, esta decisión ha sido tomada para que sean reflejados en las facturas los costes reales del sistema, lo que ha llevado al Ministro Soria a una difícil situación en la que se encuentra “estudiando” la cuantía en la que se incrementará la tarifa eléctrica.

En la subasta correspondiente a la fecha actual se determinará, según José Manuel Soria, la mitad de la tarifa a aplicar en la revisión del próximo mes de abril, que corresponde al precio de la energía, y será el Gobierno el que marque el resto de esa tarifa, la parte que corresponde a los costes regulados.

Soria también se ha mostrado completamente seguro de que el Gobierno tratará de no “perjudicar demasiado” a los consumidores a la hora de cumplir los autos del Tribunal Supremo, declarando que “todo el ajuste que se tenga que hacer en el déficit tarifario no irá sobre las espaldas del consumidor, sólo una parte”.

Otras muestras de la defunción del estado del bienestar vienen por la vía de las decisiones empresariales, que se apuntan a la fiebre reformista cambiando modelos que se habían convertido en costumbre e intentando recuperar parte de los beneficios perdidos con iniciativas que, al final, suponen un castigo para los consumidores.

En el pasado Mobile World Congress, Telefónica ya anunció que había decidido modificar su política de captación de clientes mediante la supresión de las ofertas de terminales a coste 0.

Ahora es Vodafone, a través de su Presidente, Francisco Román, la que anuncia esa misma decisión.

A partir de ahora, Vodafone ofrecerá planes de financiación sin intereses para la adquisición de aparatos de telefonía que irán desde los 12 hasta los 24 meses de plazo de amortización, aunque esos planes irán acompañados de un compromiso de permanencia que, si no se cumple, supondrá la obligatoriedad de que el cliente compense a la operadora.

Pero también los vuelos baratos van a serlo menos, pues Ryanair ha decidido cobrar 6 euros en cada reserva que se realice desde España desde el 15 de abril.

Mientras la aerolínea anunciaba esta decisión, aprovechó también para presentar “la solución” en forma de nueva tarjeta, la “Ryanair Cash Passport”, que incluye el beneficio para su titular de evitarle el nuevo coste de 6 euros por reserva.

Eso sí, la nueva tarjeta podrá utilizarse para comprar en nada menos que 32 millones de tiendas, aunque Stephen McNamara, portavoz de Ryanair en ningún momento apuntó que fuera obligatorio hacerlo en todas ellas, lo que sí que afirmó es que “ahora, todos los residentes españoles pueden ahorrar aún más con la tarjeta Ryanair Cash Passport”.

Pues nada, centrados como estamos en este país en reducir el déficit presupuestario, parece que el gravísimo problema que supone la caída del consumo interno no es lo suficientemente importante como para que se tomen decisiones que lo fomenten, sino más bien todo lo contrario, a juzgar por la política, la de los gobiernos y la de las empresas.

Foto: archivo cronicadearagon.es

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