Formar para avanzar

11. noviembre 2010 | Por | Categoria: Magazine, Opinión

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Raúl Bruna.- A partir de esta línea, si en algún momento pudiera parecer que estoy contra la formación, será mera casualidad, que conste.

 

No sé si seré el único mortal que piensa que con esto de la formación y más formación y más requeteformación nos están tomando el pelo, pero lo pienso.

 

A veces, da la impresión de que la carencia de formación suficiente, que vete tú a saber qué es “suficiente” en cuanto a formación, es una forma más que empresarios de los gordos, economistas tertulianos y columnistas y políticos carentes de responsabilidad e imaginación, utilizan para acabar echándonos la culpa de nuestra propia ruina a los simples ciudadanos de a pie, a los trabajadores.

 

Si es que no nos formamos lo suficiente… si es que no somos responsables a la hora de prepararnos para formar parte activa de ésta nuestra sociedad moderna y globalizada…

 

Podría sorprendernos la jeta, la cara o el morro que toda esa gente le echa al asunto, pero como es lo normal, supongo que ya casi nadie pierde demasiado tiempo en sorprenderse ni en enfadarse, que bastante tenemos.

 

¿Cuántos jóvenes con sus carreras universitarias acabadas y con sus efepés finiquitadas están en el paro?

 

¿Cuántos de los que no están en el paro están ejerciendo los conocimientos que adquirieron durante años de esfuerzo y estudio?

 

¿Qué opinan esos jóvenes, o no jóvenes, sobre las dos preguntas anteriores?

 

En los últimos días he tenido la oportunidad de ver un buen número de curriculums de personas fundamentalmente jóvenes, muchas de ellas con carreras universitarias terminadas y muchas de estas muchas con estudios complementarios que, a pesar de su más que completa preparación, se conformaban con trabajos a tiempo parcial, de cualificación inferior a la de su formación y con disponibilidad casi total de horarios y, cómo no, vehículo propio.

 

¿No es una pena?

 

¿Y la formación continua? ¿Qué han hecho con la formación continua durante tantos y tantos años de negocio?

 

Porque eso es lo que ha sido, un negocio donde algunas personas y organizaciones han manejado un auténtico dineral por el mero hecho de repartirse unos dividendos con forma y color de billete de 500, y con la aquiescencia de los poderes públicos, más pendientes del reparto del montón de millones de euros que, de que la inversión respondiera a las necesidades presentes y futuras de la sociedad.

 

Formémonos todos, sin parar y asumiendo el coste, por supuesto, para que así nuestros hijos puedan tener todos un nivel formativo digno de un Nóbel, con sus licenciaturas, sus cinco idiomas, chino incluído, que les permita acceder a un puesto de trabajo en el que no tengan derechos, ni siquiera los constitucionales, y que, por supuesto, puedan ingresar todos los meses, si Dios quiere, un pedazo de salario que supere, según el Convenio Colectivo de aplicación, el salario mínimo interprofesional que marque el Gobierno de turno.

 

Y démonos prisa, porque los Convenios Colectivos también están en vías de extinción.

 

Formémonos todos para saber una barbaridad de nuevas tecnologías y de todo lo que requiera papá capital en cada momento, porque sus peticiones cambian según el momento, claro está, y hagámoslo sin pensar un segundo en que las generaciones venideras, probablemente y al paso que vamos, no sabrán dónde nace el Ebro ni cuál es la montaña más alta del mundo.

 

 

Foto: archivo cronicadearagon.es

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