FÚTBOL – El Real Zaragoza fue un juguete roto en manos del Villarreal (0–3)

29. noviembre 2010 | Por | Categoria: Deportes, Magazine

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Como era previsible, nada ha cambiado en el Real Zaragoza tras la llegada al banquillo del mexicano Javier Aguirre. En todo caso, la situación ha cambiado a peor, ya que la dupla Gay–Nayim, dos de los héroes de la Recopa, eran capaces de infundir –al menos– algo de garra y de respeto al escudo en unos jugadores que siempre han acreditado un nivel muy inferior a la categoría deportiva en la que actualmente militan.

 

El equipo aragonés saltó el sábado al césped de La Romareda y en él continuó hasta el pitido final. Es lo único que se puede decir de la aportación del equipo aragonés a este partido. Hablar de estrategias, de situación en el campo, de orden táctico, e incluso de individualidades desequilibrantes, es mero sarcasmo.

 

Los goles de Senna en el minuto 9 y de Santi Cazorla en el 18 pusieron punto final a cualquier remota aspiración zaragocista de no sufrir una nueva derrota en campo propio.

 

No hubo reacción, no hubo juego, no hubo sangre en las venas ni ideas en los cerebros,… una vez más, no hubo nada. Por eso, la petición inicial del “vasco” Aguirre de suscribir una tregua hasta las Navidades se torna imposible ¿Qué tregua? ¿Es que el entrenador mexicano cometió la irresponsabilidad de no saber a dónde venía antes de firmar su contrato con el Real Zaragoza SAD? La situación en la tabla no admite treguas, sólo triunfos, y si Aguirre no es capaz de garantizarlos, es mejor que se vaya por donde vino.

 

Los cambios de Edmilson, Jorge López y Sinama Pongolle por Braulio, Herrera, y Marco Pérez no surtieron ningún efecto positivo, como tampoco lo hizo la variación del esquema táctico 4–2–3–1, al 4–4–2 ordenado desde el banquillo zaragocista. Nada de nada. El equipo zaragocista fue un juguete roto durante todo el encuentro.

 

Lo peor es que la penosa situación del club, que sólo podría salvarse de la desaparición con la irrupción de un “mirlo blanco” que comprase las acciones de Agapito Iglesias antes del periodo invernal de fichajes para confeccionar una plantilla con garantías en cuestión de semanas, ha contagiado a una grada que ya no ve ninguna salida posible.

 

Zaragoza y Aragón no merecen la presencia de personajes como Agapito Iglesias, Antonio Prieto y Pedro Herrera, pero la Ley del Deporte y sus odiosas Sociedades Anónimas Deportivas, no permiten ningún resquicio para que la voz de la afición y del territorio tengan algo que decir en este deporte–negocio especulativo llamado fútbol.

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