FÚTBOL – Alavés 0 – Real Zaragoza 0. Más madurez, esto es la guerra

7. marzo 2016 | Por | Categoria: Deportes, Magazine

POR JUAN ANTONIO PÉREZ-BELLO

Y Culio se equivocó. Y el árbitro erró. Afortunadamente el Real Zaragoza acertó en el diseño del choque y supo darle una vuelta a una situación que se puso muy difícil en el minuto 44 cuando el argentino fue expulsado por doble amarilla. Un partido que comenzó con una gran intensidad por parte de los dos equipos y que sirvió para comprobar que hay Liga, que hay horizonte y que las posibilidades de ascenso están intactas. Todo un tesoro, sobre todo cuando miramos atrás y recordamos dónde estábamos hace algo más de un mes y donde podemos estar dentro de unas semanas. Desde luego si el Alavés, firme aspirante a todo, nos mostró todo lo que es capaz de hacer, tenemos permiso para la esperanza.

Carreras optó por Hinestroza en lugar de Lanza, seguramente por el estado del terreno, por la personalidad del contrario y porque de este modo equilibra emocionalmente al grupo, aspecto este muy valioso para afrontar encuentros como el de ayer en los que el equipo local salió al campo con una gran intensidad y voraz disposición. Ese alto voltaje constituyó un perfil de partido duro, eléctrico, en el que cada balón se convirtió en un botín codiciado. De eso sabe mucho el Alavés, que dispuso de una alambrada difícilmente salvable, lo que le permite disfrutar de tres ocasiones interesantes en apenas quince minutos.

En medio de todo, el equipo aragonés supo modular el juego, de tal forma que en torno al minuto 15 el control del juego era rojillo y las sensaciones hablaban con el lenguaje del Ebro. No era fácil jugar al fútbol ni conseguir circulaciones razonables, pues ni el terreno ni la feroz lluvia que perfumaba Mendizorroza consentían que eso fuera posible, pero sí se podía hablar a esas alturas de partido equilibrado y próximo al propósito de Carreras. Si bien Culio desentonaba con su nerviosismo y sus pérdidas de balón, el resto del equipo cumplía bien con sus obligaciones. De entre todos sobresalía Javi Ros, que se erigió en dueño del balón y buen manejador de las líneas de pase. De esa idea bien concebida y correctamente ejecutada nacía la mejor jugada de la mañana. Un pase vertical filtrado por entre las líneas defensivas alavesas a cargo de Morán, llegaba a las botas de Ángel. El claro mano a mano no lo resolvió bien y Pacheco lo desactivó con su pie izquierdo. Una gran ocasión que habría cambiado el signo del partido.

Desafortunadamente, fue otra jugada la que desvió el curso de los acontecimientos. Hemos hablado de un Culio desorientado, algo que no es habitual, pero ayer protagonizó su peor partido con el escudo del león. Si en el minuto 15 recibía una amarilla por una dura entrada a un contrario, en el 44 cerraba un espinoso círculo al merecer, un tanto injustamente, la segunda por otra falta, en esta ocasión a Manu García. Muy mala noticia para la escuadra zaragocista, que debía prepararse a jugar la segunda parte con solo diez hombres en el campo, lo que auguraba cuarenta y cinco minutos de herrumbrosa batalla.

Carreras no varió la alineación, si bien retrasó a Javi Ros para que acompañase a Morán en un doble pivote más defensivo. Eso permitió que el Alavés adelantase las líneas y comenzase a producir jugadas de ataque, con más potencia que calidad. Los primeros compases tuvieron como protagonista a Toquero, que se convirtió en el comandante de las acometidas locales, pero el Zaragoza supo mantener la templanza y el orden para desactivar las jugadas de peligro. El minuto 63 fue el momento crucial. Toquero se plantó ante Manu Herrera en posición dudosa, pero su toque cruzado no encontró puerta. Fue la ocasión. A partir de ahí el choque entró en una fase de control zaragocista y estado de ansiedad del Alavés.

Bien plantado en el césped, sin perder su personalidad y haciendo gala de una gran madurez como grupo, los de Carreras sujetaron los embates del equipo vasco. Ante lo que veíamos no teníamos más remedio que considerar que si el Alavés está ahí es porque los dioses se han olvidado de repartir justicia, pues su propuesta era tan vacua como el sol que pretendía iluminar la mañana. De ello también se dio cuenta el entrenador catalán, que les pidió a Lanza y Dorca que le dieran algo de poso al centro del campo, en un momento en que Hinestroza y Ros se encontraban al borde de la extenuación y de recoger su segunda amarilla. Con eso y con la calma que acompaña al equipo desde que es equipo fue suficiente para cerrar un partido que nos dejó el sabor de la victoria no lograda y el empate conquistado.

Punto dorado, dadas las circunstancias, y otro equipo al que se le gana el golaverage, asunto nada superficial habida cuenta la igualdad que reina en esta categoría de querer todo y poder menos. Punto válido que valoramos con la certeza de un futuro próximo favorable al estirón y el horizonte propicio para mantenernos con firmeza en el camino de regreso a casa. A Primera.

Ficha técnica:

Alavés: F. Pacheco, Raúl García, Estrada, Laguardia, Juli A. J., Pacheco (Guichón, min. 84), Borda, Toquero, Manu, Kiko (Manu Barreiro, min. 67) y Beobide (S. Llamas, min. 67)

Real Zaragoza: Manu Herrera, Cabrera, Ángel (Rubén, min. 88), Javi Ros (A. Dorca, min. 81), Culio, Pedro, Hinestroza (Manu Lanzarote, min. 70), Erik Morán, Guitián, Campins y Rico

Árbitro: David Pérez Pallas (comité territorial gallego). Por parte del Alavés amonestó a Toquero (min. 25), a Estrada (min. 29), a Raúl García (min. 65), a Borda (min. 69), a Manu (min. 77). Por parte del Real Zaragoza amonestó a Hinestroza (min. 47), a Cabrera (min. 63), a Manu Lanzarote (min. 72), a Javi Ros (min. 73), a Ángel (min. 83), a Erik Morán (min. 90) y expulsó a Culio por doble amarilla (min. 9 y 44)

 

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