FÚTBOL – CD Tenerife 1 – Real Zaragoza 1. Cemento en las venas

7. abril 2015 | Por | Categoria: Deportes, Magazine

POR JUAN ANTONIO PÉREZ-BELLO

La crónica de un partido debería transmitir emoción y pasión a partes iguales. Tendría que proporcionar al lector una visión amplificada del espectáculo que los jugadores y los técnicos han elaborado para que las aficiones disfruten de lo que un match futbolístico nos ofrece. Sin embargo, esta crónica no está en disposición de presentar ni media línea en la que poder expresar la nada que vivimos en Tenerife. Empate a uno; empate a desidia.

Salió Popovic con un once que apuntaba maneras pero que al final solo mostró vacío. Bien es cierto que la portería cumplió con dignidad, excepción hecha del gol encajado. Bien es verdad que la defensa se ajustó en gran medida a su labor, excepción hecha del sufrimiento que padece y transmite Rico. Podemos aceptar que en algún momento los chicos de la vanguardia quisieron acercarse a la portería de Hernández con ambición. Pero lo que es de todo punto inaceptable es la fragilidad de un centro del campo que ayer se disolvió en un campo fácil al que convirtieron en el estadio olímpico de Munich y ante un equipo sencillo,el Tenerife, al que transformaron en el Bayern de Guardiola.

El partido fue un decrépito ejemplo de lo que un equipo bloqueado mental y físicamente puede hacer. O no hacer. Desde el primer momento la falta de energía y voluntad de los chicos avispa nos dio a entender que difícilmente íbamos a volver a casa con un resultado positivo. Basha y Dorca no llegaban a ningún balón, perdían la posición con suma facilidad y los balones que se aproximaban a sus pies salían rebotados con metálica celeridad, como si renunciasen a ser jugados por futbolistas indignos a su esencia. Atrás Rico no encontraba su sitio y los otros tres defensas apuraban como podían los pases diagonales de Cristo y Suso. Un dolor.

Poco antes del minuto quince el Tenerife se plantó ante Alcolea, que realizó una milagrosa parada con la cara evitando así el primer gol. Fue insuficiente. En el saque de córner posterior se bebió el balón, que acabó en la red débilmente empujado por Maxi. Gol casi olímpico de difícil justificación. Había que volver a empezar de nuevo, si es que en algún momento se había comenzado. El Real Zaragoza solo contaba con la alocada movilidad de Jaime y la fortaleza de Willian, que se afanaba por sujetar algún balón que poder suministrar a Borja, algo que no ocurrió. Mientras, Pedro intentaba mil cosas, pero no le salía ninguna.

Con un centro deshilachado y ninguna pólvora arriba solo una jugada de estrategia nos podía aportar gol, pero no llegaba. La única ocasión llegó a través de una aproximación por la izquierda de Rico con centro de Jaime que Borja remató al lateral de al red, pero fue solo eso: la única ocasión. Nada más.

La segunda parte comenzó igual, con el Tenerife tensionado y dispuesto a rematar la faena y el Real Zaragoza atenazado y fútil. El equipo se siente poco importante, no cree en nada y los cuerpos de los chicos dan muestras de inmovilidad, no sé si sus mentes también. En cualquier caso, como el fútbol es un deporte injusto e ilógico, en una jugada aparentemente insustancial un balón mal golpeado por Dorca llegó a Vallejo, que pasaba por allí, para que el joven capitán lo empujase a la red. Seguramente en posición ilegal, pero como estamos tan huecos y tan escasos en todo no vamos a poner más acento en este párrafo incompleto. Empate y gracias.

El resto del período discurrió por caminos escorzados e irregulares. Un correcalles en el que la gran duda era cuándo iba a sacar a Insa al campo. En lugar de Basha, interpretamos todos. Bueno, todos excepto Popo, que tiró del alicantino, sí, pero en lugar de Jaime. Sorpresa e incomprensión para afrontar un tramo final que se complicó cuando Mario vio su segunda amarilla y se fue a la ducha. Lo que le faltaba al partido y a nuestro equipo, que se vio obligado a cerrar filas para, al menos, sujetar el empate que ahora se presentaba como el mejor resultado posible.

La defensa del punto se convirtió en el único argumento expuesto, solo alterado por una superficial ocasión de gol que Tato no supo transformar casi al final del partido. Habría sido demasiado premio para un trabajo mal hecho, deficientemente interpretado y peor ejecutado. Punto milagroso que sirve para seguir igual pero que no alumbra este túnel estrecho y oscuro en el que se ha instalado el equipo. O el entrenador encuentra la fórmula para desatascar la mente de sus jugadores, y por ende mejora su rendimiento físico, o el grupo se caerá.

Ficha técnica:

Tenerife: Dani, Albizua, Vitolo, Martín (Juan Carlos, min. 62), Suso, Maxi, C. Ruíz, A. Sanz, Moyano (Abdón, min. 80), Ifran (Aridane, min. 73) y Cámara

Real Zaragoza: Alcolea, Mario, Cabrera, Basha (Tato, min. 81), Borja, Willian (Rubén, min. 80), Jaime (Natxo Insa, min. 66), Pedro, Dorca, Rico y Vallejo

Goles: 1-0, Maxi (min. 15); Vallejo (min. 54)

Árbitro: Juan Manuel López Amaya (comité territorial andaluz). Por parte del Tenerife amonestó a Ifran (min. 69), a C. Ruiz (min. 74), a A. Sanz (min. 74), a Vitolo (min. 90) y a Suso (min. 90). Por parte del Real Zaragoza amonestó a Basha (min. 41) y a Dorca (min. 89). Expulsó a Mario por doble amarilla (min. 60 y 77)

(+) info >>> entra en REAL ZARAGOZA, AIRE AZUL para conocer la calificación otorgada a cada uno de los jugadores blanquillos

 

Tags: , , , ,

Comentarios cerrados