FUTBOL / EUROCOPA 2012 – España se clasifica por penaltis para su tercera final consecutiva

28. junio 2012 | Por | Categoria: Deportes, Magazine

Partido agridulce el que se vio anoche sobre el césped del Donbass Arena de Donestk. Del Bosque planteó el partido con la táctica habitual y una sola variante en el equipo: Negredo como delantero centro. Las críticas hechas por algunos medios sobre la posibilidad de jugar con “9” o sin él, quizá influyeron en la decisión de dejar en el banquillo a Cesc Fábregas.

Lo cierto es que durante los últimos 35 minutos del primer tiempo, España no consiguió tener el balón más de tres toques seguidos. Tampoco puso la quinta velocidad, imprescindible en el esquema que deleita al mundo por su concepción futbolística. Portugal salió a jugar como sabe: presión en todo el campo y jugadas a la contra buscando las espaldas de los defensas, y aprovechando la velocidad de Nani o de Cristiano Ronaldo por las bandas.

Sin embargo, comenzó bien España con cuatro ocasiones de gol durante los primeros diez minutos del partido. La más clara de todas ellas, una jugada de Jordi Alba e Iniesta que Arbeloa terminó rematando alto. Arbeloa y Busquets no tuvieron su mejor noche, aunque cabe reseñar que se encargaban de la difícil misión de intentar frenar a Cristiano Ronaldo.

A partir de aquí, Portugal fue tomando el control del partido, aunque realizando un enorme desgaste físico para poseer el balón y para cortar los avances españoles. Terminaba la primera parte con la sensación de haber presenciado un juego anodino con pocos elementos destacables.

Incluso podríamos decir que el árbitro del encuentro, Cuneyt Çakir (Turquía) fue el más destacado,… por desastroso. Sacó tarjetas en jugadas que no se las merecían, permitiendo que un tal Bruno Alves se inflara a dar “leña” con codos y pies, a cuantos rivales se le ponían delante.

Jordi Alba, Iniesta y alguno más, sufrieron en sus carnes las “caricias” de este individuo de su físico agresivo y de maneras de mal deportista. Hizo méritos más que suficientes para irse a la grada antes de tiempo, pero… el árbitro no se enteró.

Comenzó la segunda parte sin cambios en los equipos. En el minuto ocho, Del Bosque, hizo la prueba del 9 porque los números no le cuadraban. Algo había mal. Así que cogió al “9” (Negredo) y lo cambio por el “10” (Fábregas). El “21” (Silva) no tenía su día, y lo cambió por el “22” (Navas). Cuestión de un sólo número en cada caso, pero el equipo empezó a ser otro.

El “10” (Fábregas) empezó a meterse por el centro, los “18”, “6” y “8” (Jordi Alba, Iniesta y Xavi Hernández, respectivamente), despertaron del letargo; el rombo se convertía en cuadrilátero, de tal modo que el “22” (Navas) era un constante peligro por la banda derecha. El partido no era para enmarcar, pero había que ganarlo como fuera.

Poco a poco, España fue cogiendo oxígeno mientras Portugal se iba asfixiando por el esfuerzo físico desplegado durante el primer tiempo. Los contraataques se hacían con cuentagotas. El tiempo avanzaba inexorable. La cosa iba a mejorar todavía más desde que en el minuto 85 Pedro entrara en el campo para sustituir a un Xavi Hernández extenuado por el esfuerzo.

Con 0–0 se llegaba al pitido final. En la prórroga, España terminó de sacar la raza de triunfadores que los componentes de este equipo llevan en su ADN. El campeón del mundo y de Europa tomó las riendas del encuentro

Una fabulosa combinación entre Jordi Alba e Iniesta en el minuto 13 de la primera parte de la prórroga, que el portero luso Rui Patricio conseguía despejar a córner, era la ocasión más clara de una España volcada al ataque frente a una selección portuguesa cada vez más cansada y amedrentada que se apiñaba en su área como podía.

Lamentablemente, quien seguía en plenas condiciones físicas (aunque no se sabe si también mentales) sobre el césped del Donbass Arena era el árbitro turco Çakir, que en el minuto 5 de la segunda parte de la prórroga se tragaba una clamorosa cesión de Pepe a su portero. Un libre indirecto a escasos centímetros de la línea de gol que podría haber cambiado el curso de los acontecimientos.

Terminaba la prórroga con Portugal metido en su área. España, al final (muy al final), había dado la talla.

En la tanda de penaltis, el corazón de media España se paraba con el primer fallo de Xabi Alonso, pronto compensado por la parada de Casillas a tiro de Moutinho. Iniesta y Pepe marcaban en la segunda ronda (1–1), Piqué y Nani hacían lo propio en la tercera. Pero en la cuarta, todo iba a ponerse de cara para España. Sergio Ramos, haciendo gala de una seguridad inmensa, marcaba a lo Panenka por el centro de la portería, mientras Bruno Alves (quizá castigado por los dioses del fútbol a causa de su marrullería) fallaba.

Todo quedaba listo para que Cesc Fábregas firmara el pase de La Roja a la final de la Eurocopa 2012. Así lo hizo con un tiro fuerte y raso ajustado a la cepa del poste izquierdo de la portería defendida por Rui Patricio. Cristiano Ronaldo (quinto lanzador portugués) deberá esperar a la siguiente Eurocopa para demostrar sus incuestionables habilidades desde el punto de penalti.

España jugará la tercera final consecutiva en campeonatos de Europa y del Mundo. Una marca al alcance de muy pocos equipos. Sólo queda un paso para la gloria. Un país entero empujará para que se materialice el próximo domingo a partir de las 20:45 horas en el Olímpico de Kiev, ante Alemania o ante Italia.

¡Mucha suerte, campeones, que calidad no os falta!

 

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