FÚTBOL – La empresa Real Zaragoza S.A.D. desciende de categoría tras convertirse en la peor del año

3. junio 2013 | Por | Categoria: Deportes, Magazine

Muchas personas todavía creen que el fútbol en España es un asunto relacionado con las pasiones y los sentimientos de la gente, pero se equivocan. La conversión de los clubes deportivos en Sociedades Anónimas Deportivas (posibilitada por el gobierno de Felipe González e impulsada por el de José María Aznar) deja poco margen para las aficiones de los equipos, más allá de su reconversión en hinchadas fieles a unos colores pero sin ninguna capacidad de decisión sobre la marcha de la empresa.

Es el yugo del neoliberalismo, aplicado al deporte más rentable de nuestro país y desarrollado por la clase empresarial más especuladora, ruin y cortoplacista de toda la Unión Europea. Naturalmente, hay excepciones, como la representada por Alfonso Soláns Soláns y Alfonso Soláns Serrano, que supieron hacer grande a Real Zaragoza S.A.D. con criterios empresariales adecuados y sostenibles.

Pero desde que la empresa Real Zaragoza S.A.D. fue adquirida por un constructor llamado Agapito Iglesias, la cosa no ha podido ser peor. Hasta tal punto que el pasado sábado vio rebajado su rating hasta el nivel de segunda división, después de haberse convertido en la peor empresa futbolística del año.

El propietario, el presidente, los cuadros intermedios, el capataz y los trabajadores vestidos de corto han fracasado estrepitosamente en una temporada que comenzaba con la boutade institucional de que había un equipo capaz de clasificarse para puestos europeos. Los más crédulos, creyeron. Es lo que tiene la fe; la “fe” y los “cojhones” de los que hablaba hace unas semanas Manolo Jiménez, el peor entrenador que ha pasado por Zaragoza a lo largo de las últimas décadas.

La solución místico–glandular que proponía Jiménez a principios de marzo (y que desde este mismo espacio criticábamos por considerar que lo que el Real Zaragoza necesitaba era alternativas en los onces titulares y en las tácticas del equipo) ha demostrado ser errónea. Errónea como casi todo lo que ha ocurrido esta temporada en la empresa Real Zaragoza S.A.D., comenzando por la decisión de mantener al frente del banquillo a quien ya había demostrado su incapacidad para llevar a buen puerto el “barco” zaragocista.

De nada sirvió este sábado que el Atlético de Madrid, tras completar una gran temporada, llegara a La Romareda pensando más en las vacaciones que en el partido ante el Real Zaragoza. De nada sirvió el plus de motivación que la extraordinaria afición blanquilla trató de insuflar a los jugadores durante todo el partido. De nada sirvió la sensación de estar jugándose la vida deportiva entre la permanencia o el descenso.

Los empleados de corto de la empresa Real Zaragoza S.A.D. saltaron al césped para ofrecer la peor versión de sí mismos. Sin ataque, sin concentración defensiva, sin creación de juego en el centro del campo, sin alternativas en el banquillo,… Leo Franco, Abraham, Loovens, Álvaro, Fernández, Pintér, Apoño, Montañés, Ortí, Víctor Rodríguez, Helder Postiga, Movilla, Bienvenu (¿¿¡¡??) y Rochina, fueron un juguete en manos de un Atlético de Madrid que, aun jugando con el freno de mano puesto, tuvo ocasiones para salir de La Romareda con siete u ocho goles a su favor. Finalmente, fue “sólo” un 1–3.

No es momento ya de comentar la insuficiente aportación de Loovens en defensa, ni tampoco las razones por las que cuando Víctor Rodríguez gana la línea de fondo no pasa a Postiga en boca de gol para que marque, sino que prefiere chutar blandito en posición forzada a las manos de Courtois (min. 48). Carece también de sentido hablar de las pérdidas gratuitas de balón de Apoño y Pintér en el centro del campo (min. 42 y 44), que estuvieron a punto de traer consigo dos goles rojiblancos; o la vergonzosa pasividad de los blanquillos en el juego sin balón.

Nada importa ya, porque el partido Real Zaragoza – Atlético de Madrid solo fue el digno colofón a la campaña más deshonrosa de la historia del club aragonés. Tan solo cabría destacar de este encuentro la profesionalidad y la deportividad de un club grande como el Atlético de Madrid.

La nefasta gestión empresarial de un tipo llamado Agapito Iglesias ha acabado, quizá para siempre, con una entidad que en otros tiempos merecía el respeto y la admiración del fútbol español.

La segunda división espera, y con estos mimbres deportivo–institucionales, será muy difícil conseguir un ascenso.

En el terreno de lo personal, sólo querría acabar este último artículo de la temporada dedicando a la agapítica empresa Real Zaragoza S.A.D. algunos de los versos de los que escribió Pablo Neruda en su vigésimo poema de “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”: “Puedo escribir los versos más tristes esta noche / Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido / Yo no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero / aunque éste sea el último dolor que ella me causa / y éstos sean los últimos versos que yo le escribo”.

 

Ficha técnica:

¿Real Zaragoza?: Leo Franco; Fernández, Álvaro, Loovens, Abraham; Pintér (Movilla, min. 45), Apoño; Montañés, Víctor (Bienvenu, min. 63), Ortí (Rochina, min. 71); Hélder Postiga. Entrenador: Manolo Jiménez

Atlético de Madrid: Courtois; Juanfran, Pulido, Miranda, Insúa; Tiago, Koke; Raúl García (Oliver, min. 63), C. Rodríguez (Arda, min. 76), Adrián (Aquino, min. 88); Diego Costa.

Goles: 0–1 Arda (min. 84); 1–1 Hélder Postiga (min. 88); 1–2 Diego Costa (min. 90); 1–3 Diego Costa (min. 90+1)

Árbitro: Javier Estrada Fernández (comité catalán). Amonestó por el Real Zaragoza a Hélder Postiga (min. 58) y Leo Franco (min. 75). Por el Atlético de Madrid a Tiago (min. 35)

 

Tags: , , , , , , ,

Comentarios cerrados