FÚTBOL – Llagostera 6 – Real Zaragoza 2. Se nos muere la Verdad

6. junio 2016 | Por | Categoria: Deportes, Magazine

POR JUAN ANTONIO PÉREZ BELLO

El zaragocismo vivió este sábado la jornada más humillante y dolorosa de su historia reciente y una de las más vergonzantes de sus 84 años de vida. Quienes ese día representaron el escudo del león no son dignos ni de esta afición, ni de esta institución ni de esta ciudad. Pasará mucho tiempo antes de que podamos recuperarnos de la catastrófica derrota que el sábado nos infligió el Llagostera.

He visto jugar en La Romareda a Juan Manuel Villa y a Santos, así que tengo un cierto recorrido zaragocista. Por eso puedo decir que muy pocas veces, en 45 años, había visto un equipo y un entrenador tan famélicos, ineptos y pusilánimes representando al equipo de mi vida. Los he visto sinvergüenzas, soberbios, vendidos, viejos, pero no tan incapaces como los que vi el sábado recibiendo la mayor goleada en segunda división desde hace más de cincuenta años ¡Y a manos de un equipo recién descendido a 2ª B!

Si este cronista estuviera a la altura de lo que los jugadores y cuerpo técnico nos dieron el sábado, ahora mismo finiquitaría esta crónica. No me siento en absoluto obligado a escribir ni media línea sobre fútbol, pues la catástrofe balompédica fue de tal magnitud que hasta las palabras han huido de un escenario en el que no queda sino tierra quemada y varios cientos de miles de cadáveres.

Solo un dato: corría el segundo 56, es decir menos de un minuto, y el Llagostera ya había incurrido en dos fueras de juego ¡En 56 segundos! Revísese el partido y comprobaremos que el oprobio a que nos sometieron los 14 jugadores zaragocistas y su entrenador fue fruto de un planteamiento desastroso y una ejecución lamentable, indigna de un equipo de la historia, prestigio y trascendencia social del Real Zaragoza.

Un jugador, David Querol, podrá alardear toda su vida de haber sido con sus cuatro goles el enterrador de una institución que afronta un futuro incierto y, en todo caso, doloroso. Con nada, con una sencilla carrerita a las espaldas de dos centrales, Gutián y Cabrera, que el sábado firmaron el peor partido de sus vidas, y un poco de picardía a un saque de banda, le endosó los dos primeros goles a un Manu Herrera desastroso. En menos de 30 minutos el Zaragoza ya estaba herido de muerte. Y su entrenador, atónito, sin respuesta.

Un par de veces se acercó a la meta de René, pero ni Lanza ni Pedro, dos top de la categoría, supieron finalizar sendas jugadas de ataque. Facilitas, ¿eh?, no se vaya a creer el lector, pero debe ser que lo de rematar entre los tres palos es una tarea reservada a jugadores de 2º B. Luego llegó el descanso, y Carreras sacó a Jaime y Ángel, a los que les pidió que arreglasen el entuerto. No supieron. Por el contrario, en quince minutos Imaz y de nuevo Querol le rompieron el alma a un Zaragoza que se la había dejado en casa.

El equipo estaba muerto y ya nada podía evitar la hecatombe. Solo un gol de la Ponferradina abría un resquicio, pero las noticias no eran buenas. En esas, sin fútbol, sin sangre, sin fuerzas, sin sentido, Isaac sufrió un penalti que convirtió Jaime y al poco Ángel logró el 4-2. Una mínima luz se encendió e incluso llegamos a pensar en una remontada que nos permitiese, por lo menos, empatar. Pero fue un espejismo. Un Querol en estado de gracia tardó solo tres minutos en abofetearnos otra vez y devolvernos a nuestra miserable realidad. Poco después, Jordi López nos descerrajaba un sexto gol para vergüenza de unos jugadores y un técnico a los que siempre les agradeceremos habernos enterrado en medio de la podredumbre, de la cobardía y de la indignidad. Seis goles, seis, de la ganadería de la Mentira toreados en la plaza de la Inmisericordia.

Para acabar, la rueda de prensa de Carreras. Reconocer que no supo, que no pudo no es ni bueno ni malo. Desde luego pasará a la memoria del Real Zaragoza como el entrenador que consiguió desactivar a un grupo que se creó para mayores cotas que acabar ensuciando una historia y una memoria. En ese sentido lo ha hecho muy bien. Y él se irá, como tantos otros que el sábado vistieron la gloriosa camiseta blanca por última vez. Ya estamos acostumbrados. Que la vida les regale senderos de gloria. Los mismo que ellos nos han robado a los zaragocistas que, ingenuamente, les creímos capaces de llevarnos de nuevo de regreso a casa. Nuestro dolor nos lo guardamos para compartirlo con nuestra gente.

Ellos buscarán otro lugar en el mundo y dentro de un tiempo reconocerán en una entrevista de esas que se hacen con el paso del tiempo que fue su peor día como profesionales y todo eso, pero solo les pedimos una cosa: que no escriban ninguna carta de despedida ni de arrepentimiento en la web del club, ningún tweet, ningún instagram. Por favor, que nos dejen en paz. Que nos permitan lamernos las heridas en casa. Ya han hecho bastante. Ya lo han hecho todo.

Ficha técnica:

Llagostera: René, Ruyman, Tito, Querol, Juanjo (Jordi López, min. 65), J. Carlos (Aimar, min. 57), Emilio (Pitu, min. 50), Edu Oriol, Imaz, Escassi y De los Reyes

Real Zaragoza: Manu Herrera, Cabrera, Javi Ros (Jaime, min. 45), Lanzarote, Pedro (Ángel, min. 45), Isaac, Dongou, Erik Morán, Guitián, Rico y Diamanka (Sergio Gil, min. 65)

Goles: 1-0, Querol (min. 12); 2-0, Querol (min. 29); 3-0, Imaz (min. 49); 4-0, Querol (min. 64); 4-1, Jaime (min. 69); 4-2, Ángel (min. 73); 5-2, Querol (min. 76); 6-2, Pitu (min. 79)

Árbitro: Jorge Valdés Aller (comité territorial castellano-leonés). Por parte del Llagostera amonestó a Juanjo (min. 41), a Aimar (min. 66), a Ruyman (min. 68). Por parte del Real Zaragoza no hubo amonestados

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