FÚTBOL – Ponferradina 4 – Real Zaragoza 2. Nadar en el desierto

17. marzo 2014 | Por | Categoria: Deportes, Magazine

POR JUAN ANTONIO PÉREZ-BELLO

¿Cabe más dolor? ¿Es posible que el destino nos tenga reservado más sufrimiento? ¿Qué miserable infortunio aguarda agazapado tras la esquina de la Historia? Ayer, precisamente ayer, víspera de un glorioso aniversario, antesala del cumpleaños de un club que ha sido señor, admirado y querido por las olas de los siete mares, el Real Zaragoza vivió una página macilenta, bochornosa, vergonzante. Ayer, amigo zaragocista, la sangre se nos secó.

Los jugadores blanquillos arrastraron el escudo del león precisamente en la tierra que nos cedió el símbolo que hoy nos representa como ciudad. Indignos jugadores, indignante actitud, insultante propuesta futbolística, humillante gesto de guerreros harapientos y cobardes. No hay pulso en el grupo ni ideas en el corazón del comandante. Tampoco hay generales con galones ganados en el campo de batalla, sino medallas de lata que cuelgan del pecho de pusilánimes ineptos que, para nuestra desgracia, deciden cómo vamos a morir y, seguramente, cuándo.

El partido fue un desastre sin paliativos. Un error de principio a fin. Un insulto a la afición, a un sentimiento. Al fútbol. Cuando un equipo recibe un gol en el minuto 2, y no es la primera vez que ocurre, quiere decir muchas cosas. Demasiadas. Un equipo sin alma, sin tensión, sin orgullo. Eso fue el Real Zaragoza desde el principio. Con una defensa temblorosa como un flan, un centro del campo lamentable y unos puntas desquiciados es muy difícil competir con garantías. Solo Leo Franco, como siempre, mantuvo mínimamente el tipo y solo la fortuna de un gol inesperado logrado por Arzo a los pocos minutos nos permitió amortiguar la ira que nos invadió. Pero nada más. Ante un equipo menor pero contento de ser lo que es los nuestros deambularon por el campo con mucha pena y sin ninguna gloria.

La nauseabunda actuación de la inmensa mayoría de nuestros jugadores daba para poco más que para la burla. Los despropósitos de Acevedo, la indolencia de Paglialunga, el Rey del (pase) Paralelo, eran argumentos más que suficientes para abroncarles desde la lejanía. La torpeza continuada de Luis García, la flaccidez futbolística de Cidoncha, las facilidades de Rico… En fin. Nada, absolutamente nada podemos destacar como razón positiva mientras la Ponferradina se crecía y se atrevía a jugar al fútbol. Si acaso anotaremos un par de chispazos que pretendieron maquillar el juego de los de Herrera. Un par de chispazos, digo. O uno. Esa falta que ejecutó Rico y que obligó a Santamaría a sacar el balón con apuros. Pero ahí se acabó la intensidad del equipo. Torpe, analfabeto, miedoso, desalentado. Nuestro equipo fue el espejo del exilio. Adiós a las armas.

Después del descanso todo fue peor. Mucho peor. Incluso Paglialunga quiso demostrar que aún puede rebajar sus prestaciones. Rozando la infamia futbolística el argentino se empeñó en bajar a los sótanos del infierno a buscar en el fondo de las calderas la esencia de un deporte del que desconoce casi todo. El centro del campo se despedazó en mil fragmentos y eso lo aprovechó un pulgoso jugador leonés, por nombre Yuri, que se convirtió en la Pesadilla en Toralín Street. Con un poquito de velocidad y cuarto y mitad de descaro le rompió la cintura a los centrales zaragocistas y cosió con letras blancas y azules los tres goles que acabaron por destrozar a los aragoneses. Solo la salida de Esnáider permitió maquillar el partido, ya de por sí bastante torcido, pero de poco sirvió. Únicamente para emocionarnos con sus lágrimas de amor fraternal.

Luego, para terminar de certificar la hecatombe, un cuarto gol para el escarnio. El zaragocismo no sabía dónde meterse. La humillación fue tal que la memoria de Murillo, Lapetra, Santos y hasta la del recientemente fallecido Torres sintió el peso del escarnio que nunca debimos sufrir.

P.S.: Escribo esta crónica por amistad, por lealtad, por memoria y por corazón. Mi gente me ha dicho que nadie me reprocharía que no escribiese nada. También que pusiese el escudo y ya está, que es lo único que queda decente. He preferido completar los noventa minutos. Hoy lloro de emoción recordando aquella noche de hace diez años y el brillo en los ojos de los niños zaragocistas.

Ficha técnica:

SD Ponferradina: Santamaría, Ramírez, Alberto, Samuel, Bellvis, Juande, Jonathan, Marcos (D. Sánchez, min. 82), Javi Lara, Acorán (Cristian, min. 90) y Yuri (Berrocal, min. 87)

Real Zaragoza: Leo Franco, Cortés (Fernández, min. 76), Álvaro, Arzo, Rico, Paglialunga, Acevedo (Esnáider, min, 68), Cidoncha, Montañés (Javi Álamo, min. 58), Luis García y Roger

Goles: 1-0, Yuri (min. 2); 1-1, Arzo (min. 7); 2-1, Jonathan (min. 62); 3-1, Marquitos (min. 72); 3-2, Esnáider (min. 74); 4-2, Yuri (min. 84)

Árbitro: Trujillo Suárez (comité tinerfeño). Amonestó, por parte del Real Zaragoza, a Arzo (min. 57). Por parte de la SD Ponferradina, a Yuri (min. 42), Santamaría (min. 75)

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