FÚTBOL – Real Oviedo 1 – Real Zaragoza 0. Minúsculo equipo

11. enero 2016 | Por | Categoria: Deportes, Magazine

POR JUAN ANTONIO PÉREZ-BELLO

Pero, ¿qué broma es esta? ¿Qué ha ocurrido para que el zaragocismo se despierte en este pozo de abulia y descontrol futbolístico en que ha caído el equipo en pocas semanas? ¿Dónde está el poco fútbol que había en las botas de unos jugadores que arrastran el escudo del león por los campos de la peor Segunda División de la historia? Sonroja ver a un grupo mortecino, desigual y atribulado que no sabe que no sabe nada y que se muestra incapaz no ya de encontrar respuestas, sino ni siquiera de hacerse preguntas. Mañana para la vergüenza y la decepción. Mañana para el miedo a volver a morir.

El Real Zaragoza fue derrotado por un mediocre Real Oviedo que, con un fútbol sencillo y organizado, fue capaz de obtener tres puntos que les deben de saber a gloria por su importancia, que no por sus méritos. Una derrota ácida pero merecida, pues el equipo de Carreras ni supo ni pudo oponer argumentos en un choque en el que, con solo jugar un poco al fútbol, todo habría sido más sencillo. La disposición táctica del entrenador catalán fue la misma que podría haber dispuesto el peor Popovic, con lo que poco hemos ganado. Añadamos a ello que los jugadores que hasta ahora habían dado un rendimiento correcto, como Diamanka y Morán, ya no saben jugar al fútbol, por lo que el centro del campo fue una laguna seca en la que habitaron muy a gusto los ovetenses. Igual que ocurrió el domingo pasado frente al Huesca.

Carreras, el entrenador que ve otros partidos, nos regaló un “más de lo mismo” para que vayamos haciéndonos a la idea de que esto es lo que hay. Ni ideas, ni propuestas, ni razones para la seducción. Un planteamiento hueco, desnutrido y vacío de alma que le hizo la vida muy fácil a los carballones y desesperó a la afición. Los primeros minutos fueron para los locales y el Zaragoza a duras penas se sostuvo en pie. Solo la mala gestión ofensiva del Oviedo permitió mantener la portería a cero. Luego, a partir del minuto 25 el equipo aragonés decidió estirarse un poco, pero la nula capacidad de remate y la soledad de un muy justo Ortuño impidió que se crease ni una sola ocasión de gol. Pedro e Hinestroza, muy mal ambos, bloquearon con sus torpes acciones cualquier posibilidad de hilar jugadas interesantes, mientras que Dorca hacía uso de un extenso repertorio de gestos inútiles que en nada favorecían el juego zaragocista.

Rondaba el partido el minuto 41 cuando ya nos decíamos que había que sujetar el juego, que sería muy duro encajar un gol entonces, cuando una inofensiva jugada de ataque del Oviedo permitió rematar casi sin querer a Toché ante la pasividad de Rico, Cabrera y Vallejo. Gol y desesperación ¡Qué duro es sentir que cuando se recibe un gol va a ser imposible remontar! ¡Qué duro y qué habitual en el corazón del zaragocismo! Porque esa sensación se ha instalado en nuestra mente, porque este equipo no transmite nada positivo. No hay ni una sola señal de esperanza ni de ilusión. Y lo peor estaba por llegar.

Una mirada al banquillo fue suficiente para darnos cuenta de que Carreras, el entrenador que ve otros partidos, no tenía mucho de dónde echar mano. Con un obligado cambio en el minuto 2 por lesión de Marc Bertrán (olé con los preparadores físicos y los médicos), poco le quedaba donde elegir y lo bueno no estaba sentado con él. Con todo ello, eligió a Jorge Díaz para decirle a Pedro que así no ibamos nada bien. Su partido fue una mala broma, al igual que viene ocurriendo a lo largo de toda la temporada, y su sustitución era una decisión lógica. Lo malo es que su sustituto tampoco nos trajo ninguna solución. Al contrario: la segunda parte fue un baño cantábrico en toda la regla. Un paseo para un Oviedo que tuvo el balón, manejando los tiempos, jugó con el Zaragoza y tuvo cerca el segundo gol casi sin buscarlo. Enfrente, un equipo muerto, sin aliento, sin aire. O como ha dicho el mister: quiso pero no pudo. Que no sé qué es peor.

La salida de Jorge Ortí fue un brindis al sol. Un mensaje a los acantilados asturianos donde a lo mejor rebota la voz del zaragocismo y llega a los oídos de una cúpula directiva, deportiva también, que tiene que reaccionar inmediatamente si no queremos perder ningún tren más. El joven canterano, al lado de unos jugadores desmotivados y superados por la altísima exigencia de un club que se cae por los terraplenes de la mediocridad, no pudo aportar casi nada. Y lo poco que se vio fueron brevísimos intentos de acercarse al área del veterano Esteban que podría haberse ido a tomar el vermú, ya que no habría ocurrido nada.

Lamentable partido. Lamentable actuación de unos jugadores y unos técnicos que nos dieron otra lección de realismo y nos indicaron que el camino que nos espera es muy diferente del que creíamos que íbamos recorrer. Porque no, amigos: este no es el camino de vuelta a casa. Este no es el camino de vuelta a Primera.

Ficha técnica:

Real Oviedo: Esteban, Vila (Christian Rivera, min. 22), D. Fernández, Erice, Susaeta, Aguirre (Borja Valle, min. 50), Verdés, Toché (Hervías, min. 64), Peña, Koné y Johannesson

Real Zaragoza: Bono, Marc Bertrán (Isaac, min. 2), Cabrera, Dorca, Ortuño, Pedro (Jorge Díaz, min. 45), Hinestroza, Erik Morán, Rico, Diamanka (Jorge Ortí, min. 74) y Vallejo

Goles: 1-0, Toché (min. 42)

Árbitro: Juan Manuel López Amaya (comité territorial andaluz). Por parte del Real Oviedo amonestó a Aguirre (min. 13) y a Erice (min. 69). Por parte del Real Zaragoza amonestó a Rico (min. 19), a Hinestroza (min. 64), a Vallejo (min. 71) y a Isaac (min. 83)

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