FÚTBOL – Real Zaragoza 0 – At. Osasuna 1. Ni patrón ni marineros

21. septiembre 2015 | Por | Categoria: Deportes, Magazine

POR JUAN ANTONIO PÉREZ-BELLO

Andaba la parroquia zaragocista tan disgustada e indignada con el horrible juego de sus muchachos y la nefasta gestión de su entrenador que casi nadie reparó que quien se nos estaba comiendo el ternasco era nuestro saludable enemigo iruñarra/pamplonés. El mejor termómetro, osea, para calibrar la importancia del desastre que ayer contemplamos. Y lo mejor es que en esa ocasión ni siquiera esperó el zaragocismo a que acabase el partido para canturrear desde el cariño aquello de “¡Ranko, vete ya!”. Mal asunto.

La alineación nos trajo la feliz noticia de la reaparición de Jesús Vallejo, muy aplaudido desde el inicio, al mismo tiempo que la equivocada alineación, de nuevo, de Dorca y Wilk, centrocampistas que en ese momento no eran los que necesitaba el equipo. Mal ubicados, desorientados, torpes en el manejo del balón y superados siempre por sus rivales, ese disecado doble pivote no es que sea el único responsable del fracaso, pero sí suman inseguridad y fútbol vacío a la propuesta de Ranko. Atrás, una línea enclenque que no supo bloquear la movilidad de los navarros y arriba la estrecha voluntad de Jaime, el estéril barroquismo de Hinestroza, el continuado naufragio de Aria y la prolongada soledad de Ángel. ¡Ah! Y enfrente un equipo muy equipo que juega como equipo.

Digo esto porque el Real Zaragoza dio muestras ayer de pertinaz empeño en repetir, una jornada más, varios errores que hacen de él un equipo reconocible, muy previsible y, por tanto, fácilmente batible. Digamos que el primero fue la facilidad que tuvo para reunir en una infinita línea defensiva a seis jugadores que se amontonaron pero que no defendieron. Digamos que el segundo fue iniciar la salida del balón siempre por la izquierda, poniendo en las botas de Rico la responsabilidad de prolongar la jugada inicial. Digamos que que el tercero fue no contar con Morán desde el principio, el único jugador capaz, a día de hoy, de combinar y enlazar con algo de sentido dos pases seguidos. Digamos que el cuarto fue depender de los arabescos de Jaime y pretender que sus balones aéreos los cazara Ángel. Y digamos, en fin, que el quinto fue confiar en los balones largos como arma de ataque evitando que el centro del campo fuera el laboratorio donde se cuecen las victorias. Por ejemplo.

Con todo eso, Osasuna lo tuvo muy fácil. Orden táctico, combinación y colocación adecuada en cada posesión o gesto defensivo. Y algo de acierto, claro. No hizo falta más. Con esos renglones un poco enderezados cualquier equipo nos escribe una obra maestra. Y nos gana. ante eso, Ranko aporta como solución la falta de soluciones. “Hay que seguir trabajando”, dijo. Sí, pero hay que seguir trabajando bien.

La segunda parte cambió algo el paisaje desde el momento en que salió Morán. Sin ser Xavi Alonso, es un jugador que pide el balón y desde una posición central y centrada trata de hacer correr el balón, pretende que llegue a jugadores bien posicionados y ofrece pasillos aireados por los que puede circular el juego. Con eso y con que Vallejo se sacudió la ñoñería inicial, el equipo contó con más chance para tratar de equilibrar el choque. Solo la mala puntería lo impidió, es cierto, pues hasta de tres ocasiones disfrutó el equipo para empatar y si esos balones hubieran entrado ahora estaríamos hablando de otra cosa. Sin embargo eso no lo entendió así la grada, que entonó con cierta intensidad el “Rankoveteya” pues las malas decisiones y peores actuaciones irritan a una afición que se merece otra cosa.

El partido se desangró con varias acciones desnutridas de fútbol que no fueron suficientes para lograr un gol que hubiera sido balsámico. Osasuna gobernó bien los minutos finales y la mañana murió manchada de ruido, el que produce el miedo a tener miedo. Al menos Popovic reconoció el apoyo de la afición. Espero y deseo que nunca más se le vuelva a ocurrir volver a cuestionarla, pues bastante hace con soportar su escasez y su desconsideración. Demasiado. El zaragocismo necesita un líder en el vestuario y un ejército de voluntades en el campo que consiga enderezar el errático viaje iniciado para volver al camino que nos devuelva de nuevo a casa. A Primera.

Ficha técnica:

Real Zaragoza: Bono, Marc B., Cabrera, Wilk, Aria (Ortuño, min. 5), Ángel, A. Dorca M. (Erik Morán, min. 45), Ángel (Jorge Día, min. 71), Freddy H., Rico, Vallejo

Osasuna: Nauzet Pérez, J. Flaño, Tano, M. Flaño, Oier, Nino, R. Torres, Maikel M. (Olavide, min. 59), Unai García, José García (Merino, min. 52) y Álex B. (Kenan Kodro, min. 62)

Goles: 0-1, Nino (min. 28)

Árbitro: Jorge Valdés Aller (comité territorial castellano-leonés). Por parte del Real Zaragoza amonestó a Ángel (min. 61), a Erik Morán (min. 72), a Jorge Díaz (min. 87) y a Jaime (min. 88). Expulsó a Wilk por doble amonestación (min. 63 y 90). Por parte del Osasuna amonestó a J. Flaño (min. 15), a Maikel M. (min. 35), a R. Torres (m. 39) a Olavide (min. 61) y a Kenan Kodro (min. 89)

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