FÚTBOL – Real Zaragoza 1 – Llagostera 0. Hace falta valor

18. enero 2016 | Por | Categoria: Deportes, Magazine

POR JUAN ANTONIO PÉREZ-BELLO

Muy pocas veces una victoria ante el rival más débil puede tener tanto valor como la que obtuvo el Real Zaragoza ante la UE Llagostera. Con cierto sentido táctico, una más fluida circulación, buenas dosis de tesón y la contribución de los tres canteranos rayando a gran altura, el equipo de Carreras alcanzó su objetivo: vencer y anunciar que es posible convencer. No el sábado, no en esa ocasión, pero sí con la incorporación de un medio centro con criterio y un delantero que contribuya con un colmillo un poco más afilado a la imperios tarea de convertir en gol las ocasiones que se crean.

El choque era una circunstancia de doble cara. Si se ganaba nadie iba a aplaudir con entusiasmo, pero si se perdía con toda probabilidad el desastre habría engullido a un zaragocismo herido por los últimos partidos y debilitado por el juego del equipo. Así pues, la tarde anunciaba inquietud. Y en seguida vimos que había motivos para la incertidumbre. Con un equipo exacto al de Oviedo, Carreras les pidió a Pedro y Freddy que jugasen en su banda natural y eso ayudó a que el balón acabase con mayor facilidad en el área catalana. No fue menor la decisión, así como tampoco es menospreciable que los jugadores se empeñasen en tratar al balón con pases cortos y combinaciones más limpias que lo visto hasta ahora.

Era un escenario un tanto diferente. Sin abismo sobre el pasado, sin ruptura evidente, pero sí con un ritmo más acorde con lo que a muchos nos gusta que sea el Zaragoza. Ahí tuvo mucho que ver Morán que, no miró tanto al frente como a los lados y también fue muy importante que en el centro del campo sobresaliese el blanco de las camisetas zaragocistas sobre el naranja del forastero. Justo la idea que Carreras pretende convertir, poco a poco, en la base del concepto futbolístico que ha elegido para sacar a este equipo de la atonía.

El partido adquirió desde el inicio un tinte de proximidad. Al área de René, es decir. Eso sí, no hubo claridad en la finalización, pues desde que Cabrera remató de cabeza en el minuto 6 hasta que Pedro avisó con un cierto grado de acierto pasaron 19 minutos. Pero había ocasiones. Fueron esos minutos un tanto agitados. Cabrera y Dorca lo intentaron, el segundo con mayor peligro pero con acertada respuesta de René, aunque el gol se había escondido en los recovecos de la memoria, evitando a toda costa llegar. Porque no estaba, pero se le esperaba. Hasta que se abrió la puerta. Fue en una muy luchada jugada de un tremendamente esforzado Ortuño. Se llevó por delante cualquier contradicción que le saliera al paso para conseguir un pase que remató Pedro con igual fiereza. Fue un gol muy aplaudido, pues fue como una sencilla liberación colectiva.

Aún se pudo ampliar la ventaja en el minuto 42 si Ortuño hubiese resuelto un mano a mano ante el portero catalán. Fue una pena pues el murciano estaba trabajando muy bien y su pundonor merecía una recompensa. No importaba, en cualquier caso. El partido estaba razonablemente bien trazado, aunque en la Basílica quien más quien menos temía que el temor acabase por destruirnos una vez más. Por eso, cuando comenzó el segundo tiempo se recibió muy bien el interés de Pedro por hacer las cosas bien. Trató de comandar las combinaciones de adentro hacia la banda y en una de estas enganchó un durísimo chut que restalló en el larguero.

Fue la primera de varias ocasiones muy bien diseñadas que no se tradujeron en gol por la impericia de los delanteros, sobre todo de Diamanka, que erró hasta tres claras situaciones. Y el Llagostera, que hizo un partido acordado en su esencia, tratando de acomodarse a una situación en la que no se encontraba cómodo. Y mucho menos cuando se produjo la irrupción de la sensación de la tarde. Sergio Gil, el muchacho que sabe jugar al fútbol, el chico que entiende este mundo como no muchos, el chaval que mueve el cuerpo con armonía y le enseña al balón cómo tiene que rodar y por dónde debe volar entró al campo y le dijo al zaragocismo que podemos contar con él. No es la clave del ascenso, pero si queremos soñar él debe estar en nuestros sueños.

Fue media hora de fútbol un tanto diferente. No hubo cambios significativos pero sí detalles que ayudan a imaginar otra tendencia. Un perfume a posibilidad que debe tener que confirmarse en el futuro próximo con la incorporación de algunos jugadores que añadan desde el minuto 1. Para que la segunda vuelta sea un escenario de esfuerzo y promesa y encontremos en ella el camino de regreso a casa. A Primera.

Ficha técnica:

Real Zaragoza: Bono, Cabrera, Dorca, Ortuño (Jorge Ortí, min. 83), Pedro, Isaac, Hinestroza (Sergio Gil, min. 64), Erik Morán, Rico, Diamanka (Rubén, min. 90) y Vallejo

U.E. Llagostera: René, Jorge, Tito, Juanjo, Masó, M. Tébar, Fran Cruz (Benja, min. 56), Imaz, Ríos Reina, Escassi (Emilio, min. 66) y De los Reyes (Edu Oriol, min. 75)

Goles: 1-0, Pedro (min. 31)

Árbitro: Daniel J. Trujillo Suárez (comité territorial tinerfeño). Por parte del Real Zaragoza no hubo amonestados. Por parte de la U.E. Llagostera amonestó a De los Reyes (min. 38) y a Imaz (min. 51)

Indicencias: 14.033 espectadores en La Romareda

 

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