Hojas de otoño: se nos ha ido Pepe Sagarra

19. noviembre 2010 | Por | Categoria: Magazine, Mayores

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La naturaleza nos guarda entre algodones a muchos de los viejos andarines que transitamos por este mundo, pero es irremisible que al llegar el otoño de la vida comencemos a caer como endebles hojas, que es en realidad lo que nos tiene asignados el destino a cada cual y muy especialmente cuando traspasamos la curva de los ochenta, es decir, cuando somos “viejos” ya muy rodados.

 

Han tenido que pasar 82 años, para que el viento –en este caso huracanado– se nos llevase en una inesperada ráfaga la vida del veterano camarada del Partido Comunista de España en Aragón, el entrañable José Sagarra Pellés.

 

De la noche a la mañana se nos fue el 14 de noviembre, con la sencillez y discreción con la que siempre mantuvo este militante comunista de la “puta base” que todos conocíamos y yo personalmente admiré por su inquebrantable disposición para estar siempre dispuesto a llevar a cabo cualquier cometido de carácter organizativo del Partido.

 

Sin duda, ha sido uno de los más fieles a sus principios ideológicos y dispuesto a secundar las líneas políticas, siempre inasequible al menor desaliento y esperando con fuerza superar los malos momentos por los que ha atravesado el PCE, la organización política de base más vigorosa de este país, tanto en la clandestinidad como en la transición democrática, cosa que nunca le han reconocido plenamente los españoles, a pesar de los sacrificios e injusticias que sufrieron muchos de sus militantes a lo largo de los cuarenta años de la dictadura.

 

Pepe Sagarra puso muchos granos de arena para –al menos– lograr ese reconocimiento de la ciudadanía y supo estar, como la fiel infantería, dispuesto a conseguirlo. Ha sido –en este sentido– un ejemplo para todos.

 

Un militante que vivió para el Partido y por el Partido. Probablemente esa lucha persistente en el día a día fue la mayor felicidad para él, buscando un futuro justo e igualitario, hasta que llegó el otoño y segó de un solo golpe su fortaleza y sus desvelos.

 

¡Maldito viento, que nos has dejado sin el compañero fiel! 

 

¡Maldito seas tú y tu guadaña mortal!

 

 

Imagen: Paloma de la Paz, de Picasso (1949)

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