La batalla cultural

8. febrero 2013 | Por | Categoria: Magazine, Opinión, Sin fecha de caducidad

Floreal Gorini fue una de esas personas que se complican la vida.

Era químico industrial, profesión que, sin duda, podría haberle ofrecido una vida más o menos cómoda si su forma de verla hubiera sido la imperante, la dominante: el individualismo irracional.

Pero no, Gorini no fue una persona “normal”, era de las especiales, de las necesarias.

Se le ocurrió la feliz idea de convertirse en un activo sindicalista y en un activo militante comunista, pero tampoco de los “normales”, sino de los especiales, de los necesarios.

Y Gorini pagó el precio con su paso por la cárcel, muros y rejas siempre encerrando a habitantes, tan sólo, del mundo desfavorecido. O, como él, del mundo de la cultura, del conocimiento, de la conciencia y la consciencia.

Gorini era un ser humano, así que apuesto por que tuvo virtudes y defectos, amigos y enemigos, aciertos y errores, seguidores y detractores, pero es innegable que Gorini dio con la clave.

“El camino hacia la utopía requiere muchas batallas, pero sin duda la más importante es la batalla cultural”, dijo.

Y dijo bien.

No creo que haya que ser catedrático para darse cuenta de que la Historia está llena, llenita, de ejemplos que demuestran cómo, a su manera en cada tiempo, los dirigentes políticos, económicos y religiosos nos han querido tontos y mantenido ignorantes y manipulados.

Ahora mismo, en nuestro tiempo, los ataques contra la cultura no pueden ser más evidentes.

No pretendo en este artículo hacer un profundo estudio sino lanzar a quien lo lea la reflexión que nos propuso Gorini, porque un Pueblo insuficientemente culto es un Pueblo fácil de someter, de engañar, de timar, mientras la suficiencia cultural es el único camino para que el Pueblo no sólo se defienda sino que avance por el rumbo adecuado.

 

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