La crisis persiste en el bolsillo de los aragoneses

30. junio 2014 | Por | Categoria: Economía, Magazine

Las familias aragonesas siguen notando los efectos de la crisis en sus bolsillos. Hacer la compra o pagar las facturas del agua o de la electricidad o hacer frente a la hipoteca son tareas que para muchas de ellas suponen un verdadero rompecabezas que, en algunas ocasiones, es imposible completar con el presupuesto disponible en el hogar. Esta situación la conocen muy bien en Cáritas y Cruz Roja, las dos principales instituciones en conceder ayudas a los más necesitados.

En el caso de Cáritas, la entidad concedió en 2013 un total de 13.470 ayudas en Zaragoza para las que destinó 1.918.930,02 euros. Del cómputo global, las ayudas a la alimentación suponen el 49%, seguidas por las de vivienda con el 37%. Estos son algunos de los datos que se reflejan en la Memoria de Cáritas Zaragoza 2013.

La solidaridad de las personas que colabora con Cáritas, que cuenta con seis diócesis distribuidas por todo el territorio aragonés, es clave para mantener estas ayudas. La evolución de ésta se caracteriza por una tendencia al crecimiento constante desde el principio de la crisis. Si en 2007 se concedieron 1.683 ayudas por un importe de 314.362,90 euros, en 2013 ascienden a 13.470 prestaciones por valor de casi dos millones de euros.

La organización ha multiplicado por más de cinco el importe dedicado a ayudas económicas en los últimos seis años y sólo el 9,27% de sus ingresos en 2013 procedía de las administraciones públicas. Así, desde la institución consideran que el apoyo de los poderes políticos es necesario y, en concreto, defienden la necesidad de convertir el Ingreso Aragonés de Inserción (IAI) en un “derecho subjetivo” y piden que no tenga límite presupuestario.

“Sabemos muy bien lo que significa que el IAI no funcione porque nos repercute directamente. Cada vez hay más familias que no reciben ningún tipo de prestación y, en esos casos, este ingreso es fundamental”, explica el presidente de Cáritas Aragón, Carlos Sauras, quien considera que el IAI “es un instrumento fundamental en las políticas de lucha contra la exclusión social y la pobreza”. Lamenta que “no haya tenido un buen funcionamiento desde su origen”.

Lejos de ver cómo el impacto de la crisis se reduce entre la población aragonesa, Cáritas Diocesana de Zaragoza ha detectado que el impacto es cada ves mayor. Así, 3 de cada 10 familias fueron atendidas por primera vez en 2013, lo que supone un 32,2% del total. Además, más de la mitad, el 55,1%, fueron hogares con menores.

De cada 100 euros concedidos a las familias, 49 fueron en alimentación, 37 en vivienda, 5,5 en educación formal, 3,5 en salud y 5,5 en otros conceptos. Especialmente significativo es el caso de las ayudas en materia de vivienda, ya que se incrementan un 105,7% respecto al año anterior.

Asimismo, destaca un aumento del 126,7% en el importe de las ayudas sanitarias concedidas respecto al año anterior. De estas, 1.903 fueron para gastos de medicinas y de farmacia por importe de 31.833,31 euros.

 

El 55%, españoles

La mayoría de las personas atendidas por la entidad en la capital aragonesa están en edad de trabajar (entre 16 y 64 años) y representado un 65,3% del total. Por sexos, el porcentaje de hombres y mujeres que se acercaron hasta Cáritas es muy similar, representando un 49 y un 51% respectivamente.

En cuanto al país de procedencia, el 54,9% son españoles mientras que el 42,2% son nacidos en países extranjeros. La procedencia geográfica más elevada de los nacidos en el extranjero es Marruecos (27,9%), Rumanía (12,3%), Ecuador (8,7%) y Argelia (7,8%).

Otra de las instituciones que trata con la crisis a diario, a través de sus cientos de usuarios, es Cruz Roja en Aragón, que este año por primera vez ha incluido cifras específicas para la comunidad en su Informe de Vulnerabilidad. Los datos recogidos en este documento no hacen sino constatar la situación que viven en Cáritas Zaragoza.

Según los datos recogidos en esta memoria, mientras que en 2012 la organización atendió a 9.696 personas, el año pasado la cifra aumentó hasta las 12.641, lo que supone un incremento del 40%.

La situación de las familias que se acercan hasta Cruz Roja denota gran penuria económica. El 9,6% de los atendidos carece de ingresos y el 21,6% tienen ingresos inferiores a 500 euros al mes.

Precisamente, es el desempleo el protagonista de buena parte de los usuarios. El 18,4% de las personas en paro atendidas por Cruz Roja presentan un riesgo global muy alto o extremo. La mayor parte de este grupo, el 92,7% tiene un riesgo muy alto, y un 7,3% un riesgo extremo.

Con el objetivo de frenar el impacto de la crisis, en 2012 la entidad lanzó el proyecto “Ahora más que nunca” para llamar a la solidaridad de los ciudadanos. El año pasado, se invirtieron 1.445.000 euros en este programa, de los que 637.000 se destinaron a “ayudas monetarias directas”, explica el secretario provincial de Cruz Roja en Aragón, Gregorio Vicente, quien añade que el objetivo es que “los beneficiarios pudieran pagar recibos de la energía, facturas de la farmacia, pagar el alquiler o comprar material escolar”.

Las ayudas que concede esta institución van mucho más allá de las puramente alimenticias. Así, a las entregas de bienes (productos sanitarios, higiene, abrigo, material didáctico comida), se suman las prestaciones económicas para productos y servicios de primera necesidad (pagos de recibos de suministros, ayudas educativas, transporte o ayuda sanitaria).

La edad media de las personas atendidas por Cruz Roja es de 64 años. Un hecho que justifica la implantación del Plan de Intervención Social que ha incrementado en un 40% sus ayudas. En Aragón, los problemas o factores de riesgo más frecuentes de las personas mayores atendidas son las bajas rentas y la pensión de viudedad de baja cuantía. “Esto hace que nos dediquemos profundamente a mejorar su calidad de vida”, apunta el coordinador autonómico de Cruz Roja española en Aragón, Fernando Pérez.

“El indicador de vulnerabilidad de los hombres es más alto mientras que el de las mujeres presenta un nivel moderado. Esto se debe a la mayoritaria presencia femenina entre las personas mayores y a la elevada vulnerabilidad de muchos varones atendidos, especialmente, los que pertenecen al colectivo de inmigrantes”, explica Pérez, quien añade que factores como “la falta absoluta de ingresos, de un permiso de trabajo, trabajar sin el alta en la Seguridad Social y dedicarse a actividades ilegales, prevalecen con mayor virulencia en los hombres”. Por el contrario, “tener ingresos inferiores a 500 euros, cobrar pensiones de viudedad o dedicarse a la prostitución son más frecuentes en mujeres”, ha puntualizado Pérez

Ayudas al empleo

Cruz Roja no sólo proporciona las ayudas arriba mencionadas, sino que trata de mejorar las aptitudes de sus usuarios para encontrar un puesto de trabajo. Así, el Plan de Empleo de esta entidad en Aragón ha crecido año tras año. Si 2009 contaba con 527 participantes, esa cifra ha aumentado hasta los 1.930 en 2013. Un 22% de los inscritos, encontró un empleo a través de este programa. También sigue aumentando el número de alumnos del Plan de Formación, de los 10.663 alumnos en 2012 se ha pasado a los 12.749 en 2013.

“Podríamos decir que no hay un gran incremento de usuarios pero sí una pérdida de la calidad de vida. Por eso, no hay muchas más vías para salir de esa situación que todo lo que tiene que ver con itinerarios de empleo”, ha puntualizado Pérez.

La cara de la crisis

Más allá de las cifras que arrojan estas instituciones, la crisis tiene su lado más humano en las personas que sufren cada día sus consecuencias. “Tengo seis hijos, no cobro nada y no tengo otro remedio que venir aquí para que me den alguna ayuda para poder comer y pagar los gastos de luz, agua…”, explica una de las usuarias de Cruz Roja en Zaragoza.

“Necesitamos la ayuda para pagar el alquiler”, comenta otro usuario de este mismo centro de origen argelino. “Cobro un subsidio que me sirve para pagar los gastos del piso pero con la ayuda que me dan aquí puedo alimentar a mi familia”, asegura otra de usuaria de esta institución.

La labor desinteresada de los voluntarios, en el caso de Cruz Roja, y de los cientos de ciudadanos que colaboran con estas instituciones hace posible que estas personas duramente castigadas por la crisis económica puedan hacerle frente día a día.

Fotos: AragónPress

 

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