La obra social ha muerto… viva la obra social

18. mayo 2012 | Por | Categoria: Magazine, Opinión, Sin fecha de caducidad

“Nada más amado que lo que perdí”, canta Serrat.

Más pronto de lo que pueda parecer nos acordaremos de aquello que se llama, de momento, Obra Social.

Nada como perder las cosas buenas para valorarlas.

La reforma financiera va a acabar definitivamente con la Obra Social que durante nuestras vidas han llevado a cabo las Cajas de Ahorros, aunque no se diga claramente y aunque se esté ocultando a los ciudadanos esta información y lo que esta desaparición supone.

Ingentes cantidades de dinero son las que las Obras Sociales han invertido en infinidad de proyectos de todo tipo, pero siempre con una importantísima carga social.

Cuántas ambulancias han llegado a localidades menores gracias a la Obra Social; cuántos pueblos han podido disfrutar de actividades culturales gracias a la Obra Social; cuántos niños y niñas pueden practicar deporte gracias a la Obra Social; cuántas investigaciones y estudios se han podido llevar a cabo gracias a la Obra Social…

Y, en general, gracias a las Cajas de Ahorros, cuántos pueblos, algo tan sencillo, han dispuesto de una oficina donde hacer sus gestiones económicas cotidianas; cuántos eventos populares o de proyección exterior, rehabilitaciones, polígonos industriales y tantos y tantos proyectos sociales se han sacado adelante gracias a las Cajas de Ahorros.

La reforma financiera reniega abiertamente del liberalismo que predican quienes la imponen y diseñan, pues obligan a fusionar entidades para crear macroentidades, casi monopolios que convertirán España en un puzzle de poderes como ya ocurre con las comercializadoras energéticas.

La reforma financiera asesinará las Cajas de Ahorros sometiéndolas a una metamorfosis que las convertirá, obligatoriamente, en monstruos voraces de capital, sin cualidad social alguna y con el mandato irrenunciable de convertir el dinero dedicado a la Obra Social en dividendos a repartir entre los accionistas, sin devolución alguna a la Sociedad que los ha generado.

Un estúpido de estos que cobran por hablar en la radio, por supuesto por su formación académica y enorme valía profesional, tuvo los bemoles de defender que los bancos que nazcan de la reforma financiera contendrán un fuerte contenido de Responsabilidad Social Corporativa, una de esas cosas con bonito nombre y con una enorme carga demagógica que forma parte de una enormidad de decálogos empresariales y que tan sólo se cumplen en un pequeñito porcentaje, quizá por disimular.

Admito que alguna sea honesta y sincera, nada es del todo blanco ni negro. Alguna.

Afortunadamente, el señor que le replicaba era un miembro importante de una Caja de Ahorros y, siendo educado, argumentó el error de su cotertuliano, me pareció, aguantando la risa.

No sé si alguien más considerará la desaparición de la Obra Social como uno de los más importantes recortes con los que nos están castigando a los incautos inocentes, pero sí tengo claro que más pronto que tarde se echarán mucho, pero que mucho de menos.

En general.

 

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